La TV Globo realizó este viernes el último debate entre los candidatos a la Presidencia de Brasil antes de la segunda vuelta electoral, prevista para este domingo. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), y el senador Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), protagonizaron el último cara a cara televisivo de la campaña.
Los columnistas del diario brasileño O Globo analizaron el desempeño de ambos candidatos y destacaron distintos momentos de la discusión. Entre los asuntos más relevantes estuvieron el costo de vida, la seguridad pública, la corrupción, los derechos sociales y los cruces personales, en particular la expresión "Nueve dedos" que Flávio Bolsonaro utilizó para referirse a Lula.
Debate presidencial en Brasil: qué dijeron los columnistas sobre Lula y Flávio Bolsonaro
Miriam Leitão
Lula (Nota 3): La columnista consideró que Lula perdió algunas oportunidades, pero dominó buena parte del debate, incluso durante el bloque dedicado a la seguridad. Sobre la corrupción, señaló que las acusaciones de ambos candidatos se neutralizaron, aunque el presidente salió fortalecido al aceptar el desafío de abrir sus cuentas.
Flávio (Nota 2): En cuanto a Flávio Bolsonaro, destacó su soltura y la reiteración de sus promesas. Sin embargo, señaló que el senador tropezó al abordar el caso de Ana Clara, una niña de cinco años, y que tuvo que reconocer su error por haber votado en contra de ampliar la licencia por maternidad. También cuestionó su tono burlón al referirse a los nueve dedos de Lula.
Vera Magalhães
Lula (Nota 3): La periodista observó que Lula volvió a tener dificultades con las reglas del debate y que se mostró confundido y cansado. Entre sus mejores momentos mencionó sus intervenciones sobre el nordeste brasileño y las redes sociales, así como su respuesta al insulto de Flávio Bolsonaro y sus cuestionamientos al respaldo que el senador había expresado hacia el policía acusado de matar a Ana Clara.
Flávio (Nota 2): Sobre Flávio, destacó su mayor dominio de las reglas, el uso de frases preparadas y su concentración en el costo de vida. No obstante, consideró que sus peores momentos fueron el insulto dirigido a Lula y su insistencia en defender al policía. El senador le dijo a la madre de la niña —y se equivocó al mencionar su nombre— que no había certeza sobre la responsabilidad del agente.
Magalhães señaló que esos errores fueron advertidos en grupos de discusión y que, dependiendo de su repercusión, podían costarle votos al candidato. A su juicio, la buena preparación televisiva de Flávio quedó eclipsada por el contenido de sus intervenciones.
Thomas Traumann
Lula (Nota 2): Traumann describió la actuación de Lula como irregular. Según su análisis, el presidente volvió a perderse con los tiempos y evidenció cansancio. Su mejor momento llegó cuando ejerció su derecho a responder a una referencia sobre el accidente laboral que le hizo perder un dedo.
Flávio (Nota 3): En el caso de Flávio Bolsonaro, el columnista destacó que se mostró menos arrogante que en el primer debate y que tuvo intervenciones sobre el endeudamiento de las familias y los precios en los supermercados. Sin embargo, perdió la compostura cuando fue confrontado por el caso del policía al que había defendido en la Justicia. Traumann consideró que el senador mostró más vitalidad que Lula durante el encuentro.
Bernardo Mello Franco
Lula (Nota 2): El columnista señaló que Lula parecía cansado y volvió a tener dificultades con las reglas y el formato del debate. Destacó su respuesta a un insulto de Flávio: el presidente recordó que había comenzado a trabajar a los 12 años, mientras que su rival siempre había vivido del dinero público.
Flávio (Nota 2): Sobre Flávio Bolsonaro, indicó que estaba más entrenado que Lula y que volvió a manejar mejor los tiempos y el lenguaje televisivo. Sin embargo, criticó su arrogancia al llamar «tipo» a su rival, de 80 años, y el uso de la expresión «nueve dedos», que consideró una forma de discriminación por discapacidad.
Fabio Graner
Lula (Nota 3): Graner consideró que Lula logró desarrollar su estrategia de mostrar experiencia y transmitir que tiene un plan para ejecutar. Entre sus momentos más fuertes mencionó la respuesta al ataque de «nueve dedos» y las referencias a la postura de Flávio Bolsonaro sobre el asesinato de Ana Clara, cuya madre estaba presente en el auditorio. También destacó su desempeño al hablar del nordeste brasileño.
No obstante, señaló que el presidente se confundió en algunos momentos con las reglas y que, en el bloque final, no consiguió desestabilizar a Flávio como pretendía al plantear el episodio de una lancha vinculada a un representante de un fabricante de vacunas.
Flávio (Nota 3): En cuanto al senador, Graner destacó la disciplina adquirida mediante el entrenamiento para entrevistas y debates: le permitió expresarse con elocuencia y evitar que lo sorprendieran. Al mismo tiempo, señaló que esa preparación podía dificultar que sus declaraciones parecieran sinceras y que, por momentos, su actuación resultaba teatral y poco respetuosa.
Según el columnista, Flávio estuvo más controlado que en el debate de Band y evitó repetir el daño que había sufrido en el encuentro del domingo anterior. Sobre sus propuestas, sostuvo que mantuvo el tono general de su campaña: planteamientos demasiado genéricos o promesas sobre medidas que ya están en marcha. Al igual que Lula, tampoco consiguió incomodar a su adversario en el bloque final.
Pablo Ortellado
Lula (Nota 3): Ortellado señaló que Lula comenzó mal, con dificultades para controlar el tiempo, pero que durante buena parte del debate logró llevar la discusión a un terreno que domina: el de los derechos sociales. Su mejor momento, según el analista, llegó cuando respondió a la expresión «nueve dedos».
El columnista también apuntó que la falta de agilidad y los problemas de voz jugaron en contra del presidente.
Flávio (Nota 3): Sobre Flávio Bolsonaro, destacó que estuvo más tranquilo y se expresó con mayor claridad. En términos generales, presentó mejor sus propuestas, aunque en algunos momentos pareció excesivamente preparado y artificial. También respondió a los intentos de Lula de acorralarlo comprometiéndose a mantener los derechos sociales.
Renato Meirelles
Lula (Nota 3): Meirelles sostuvo que Lula comenzó mal: parecía cansado, leyó información y volvió a confundirse con los tiempos y las reglas. También consideró que dedicó demasiada energía a comparar su gobierno con el del padre de su adversario, un tema que, según el columnista, interesa más en Brasilia que a los sectores populares.
Sin embargo, identificó en la respuesta al insulto de «nueve dedos» el momento más fuerte de la noche. Según su análisis, Lula transformó una ofensa personal en una cuestión de dignidad de los trabajadores: la pérdida de un dedo fue consecuencia de un accidente en una fábrica, no de una actividad en un despacho. Meirelles consideró que ese relato podía conectar con los votantes de clase C, un segmento de ingresos bajos y medios.
También destacó que Lula respondió con indignación, pero sin recurrir a insultos, y que acertó al mencionar el caso de Ana Clara, un asunto que, según el columnista, ya estaba presente en la preocupación de esos electores. Las referencias al salario mínimo, los precios de los alimentos y el nordeste brasileño también le permitieron hablar de temas cercanos a ese público. Sin embargo, Meirelles señaló que el presidente no logró mantener ese enfoque y desperdició parte de lo conseguido al volver a los ataques personales.
Flávio (Nota 2): Sobre Flávio Bolsonaro, destacó su mayor preparación y su manejo del tiempo y del lenguaje televisivo. El senador habló de cuestiones que afectan directamente al bolsillo, como los salarios insuficientes y los precios en los supermercados. No obstante, el columnista consideró que la forma no compensó las debilidades del contenido.
Meirelles sostuvo que la burla sobre los «nueve dedos» volvió a proyectar una imagen de arrogancia que ya había alejado a votantes indecisos en el debate de Band. También cuestionó que el senador insistiera en defender al policía en el caso de Ana Clara delante de la madre de la niña, precisamente cuando necesitaba ampliar su respaldo entre las mujeres.
En materia de seguridad, un tema central para Flávio, el discurso de firmeza se convirtió, según el analista, en una falta de empatía. El pedido de disculpas por su voto contra la ampliación de la licencia por maternidad estuvo bien ensayado, pero podía parecer oportunista a dos días de la elección.
El columnista concluyó que el senador utilizó muchas frases preparadas que podían convertirse en fragmentos virales, pero ofreció pocas respuestas sobre qué cambiaría en la vida de las personas a partir de enero.
Elecciones en Brasil: qué impacto puede tener el último debate antes de la segunda vuelta
En su balance final, Meirelles consideró que el debate no había generado, en directo, cambios de voto evidentes: ambos candidatos dejaron satisfechas a sus bases, mientras que los votantes indecisos de clase C seguían cansados, desconfiados y sin respuestas claras.
El analista señaló que un debate que no modifica las preferencias electorales favorece a quien ganó la primera vuelta. Sin embargo, advirtió que los votantes indecisos no necesariamente ven el debate completo, sino fragmentos que circulan en los teléfonos celulares.
En su análisis, los dos momentos con mayor potencial de difusión fueron el insulto de «nueve dedos» dirigido a Lula y el cruce sobre el caso de Ana Clara. Según Meirelles, ambos podían beneficiar al presidente en la recta final de una elección que describió como la más disputada de la historia de Brasil.
O Globo/GDA