Redacción El País
El régimen chavista en Venezuela siempre dividió a América Latina, entre los grupos y gobiernos de “izquierda” que lo respaldaban o evitaban condenarlo, y los de “derecha” que promovían el retorno a la democracia en ese país. La captura del dictador Nicolás Maduro este sábado por parte de Estados Unidos, volvió a dividir las aguas.
Entre el bloque de países de izquierda, Colombia y Cuba fueron los primeros en reaccionar. El presidente colombiano, Gustavo Petro, alertó en su cuenta de X de los bombardeos y pidió una reunión “inmediata” de la OEA y las Naciones Unidas.
Su Gobierno también anunció la preparación de un puesto de control en Cúcuta, la ciudad que tiene el principal paso fronterizo con Venezuela, y de un decreto de emergencia para las posibles consecuencias económicas y sociales que pueda tener el ataque sobre el país.
Petro, que ya ha sido sancionado económicamente por Washington, aseguró no estar “preocupado para nada” por la detención del venezolano respecto a su propia seguridad.
Por su parte, el dictador de Cuba, Miguel Díaz-Canel, tachó el ataque de Estados Unidos de “criminal” y también pidió una reacción “urgente” de la comunidad internacional, alineándose con las denuncias del régimen venezielano, su aliado de larga data en la región.
Tanto México como Brasil, cuyos Gobiernos habían ofrecido su mediación en la crisis entre Estados Unidos y Venezuela, también condenaron las acciones del gobierno de Trump.
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó que “cruzan una línea inaceptable” y que supone una “afronta gravísima a la soberanía”, además de un “precedente extremadamente peligroso para toda la comunidad internacional”.
La mandataria mexicana, Claudia Sheinbaum, rechazó “enérgicamente” el ataque y señaló que viola la Carta de la ONU, por lo que urgió a la organización a “actuar inmediatamente” en favor de la paz.
El presidente de Chile, Gabriel Boric -que entregará el poder en marzo próximo-, manifestó su “enérgica condena” a la intervención de Estados Unidos y al anuncio de que “un Estado extranjero pretende ejercer un control directo sobre el territorio venezolano” y aseguró que “sienta un precedente extremadamente peligroso”.
La presidenta de Honduras, Xiomara Castro, calificó el operativo como una “agresión militar” y de “secuestro” la captura de Maduro, al considerar que estos hechos constituyen “una afrenta a la soberanía de los pueblos de América Latina y el Caribe”.
La posición del gobierno uruguayo fue en línea con las demás administraciones de izquierda de la región. “Ante la grave crisis internacional por todos conocida, el gobierno uruguayo ya se expresó a través de su Cancillería: rechazo a la intervención militar y búsqueda permanente de una salida pacífica a la crisis venezolana”, escribió el presidente Yamandú Orsi en su cuenta de X. “El fin no puede justificar los medios”, agregó Orsi.
En la orilla política de la derecha, el presidente argentino, Javier Milei, opinó que la captura de Maduro “es una excelente noticia para el mundo libre”, celebró la intervención estadounidense y además aseguró que debería asumir el poder Edmundo González Urrutia, el candidato opositor que compitió en las elecciones presidenciales de 2024 contra Maduro.
Daniel Noboa, el presidente de Ecuador, fue contundente: “A todos los criminales narco chavistas les llega su hora. Su estructura terminará de caer en todo el continente”, escribió en referencia a la propia lucha contra el narcotráfico en su país.
Desde Chile, el presidente electo, José Antonio Kast, subrayó que la captura de Maduro es una “gran noticia para la región” y pidió a los Gobiernos latinoamericanos “coordinar el regreso seguro y expedito de los venezolanos a su país”.
En la misma línea, el presidente interino de Perú, José Jerí, dio la bienvenida a “una nueva era en democracia y libertad” en Venezuela y anunció que dará “facilidades” a los venezolanos “para su regreso inmediato sin importar su condición migratoria”.
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, sostuvo que su país está “al lado de la democracia” y que “la salida para Venezuela es respetar el voto”.
Desde Panamá, el presidente José Raúl Mulino, también respaldó a González Urrutia como sucesor en la presidencia de Venezuela y pidió una “transición democrática”.
Javier Milei - presidente de Argentina
“González Urrutia debería asumir. Él ganó las elecciones, tiene un mandato que asumir, es el presidente electo, Maduro era un usurpador de poder”, expresó Milei durante una entrevista con la señal LN+.
Luiz Inácio Lula da Silva - presidente de Brasil
“Los bombardeos en territorio venezolano y la captura de su presidente sobrepasan una línea inaceptable” y amenazan “la preservación de la región como zona de paz”, afirmó Lula en la red social X.
Daniel Noboa - presidente de Ecuador
“A todos los criminales narco chavistas les llega su hora. Su estructura terminará de caer en todo el continente”, escribió en referencia a la propia lucha contra el narcotráfico que abandera en su país.
Claudia Sheinbaum - presidenta de México
Rechazó “enérgicamente” el ataque de EE.UU. en Venezuela para capturar a Maduro, y señaló que viola la Carta de la ONU, por lo que urgió a la organización a “actuar inmediatamente” en favor de la paz.
Condenas de Rusia y China y moderación en Europa
Fuera de América Latina, países como Rusia e Irán, que mantienen vínculos históricos con Maduro, condenaron la operación de Estados Unidos, mientras que en Europa las reacciones fueron más moderadas. China condenó el ataque como una amenaza para “la paz y la seguridad en América Latina y el Caribe” y denunció el “comportamiento hegemónico” de Estados Unidos. Rusia pidió “firmemente” a Estados Unidos “que reconsideren su postura y liberen” a Maduro y a su esposa.
La jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, pidió “contención” y respeto al derecho internacional luego de conversar con el secretario de Estado, Marco Rubio.
La diplomacia de España manifestó que el país está dispuesto “a prestar sus buenos oficios para lograr una solución pacífica y negociada a la actual crisis”.
Francia condenó la operación estadounidense por socavar el derecho internacional y afirmó que ninguna solución a la crisis de Venezuela puede imponerse desde el exterior.
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