La Guardia Revolucionaria iraní confirmó este martes la muerte de Gholamreza Soleimani, comandante de la milicia paramilitar Basij (una milicia vestida de civil, encargada de la represión ciudadana y vinculada a la Guardia) en los bombardeos, según informaron agencias oficiales. La muerte de Soleimani, comandante de la milicia durante los últimos seis años, había sido anunciada por el Ejército israelí este martes, que dijo que murió en "un ataque preciso" de la fuerza aérea en Teherán.
La Guardia Revolucionaria, en un comunicado recogido por las agencias Fars y Tasnim, vinculadas con este cuerpo militar, explicó que Soleimani murió "en un ataque terrorista" y elogió el papel "estratégico e inigualable" del comandante dentro de la Basij. Además, aseguró que a pesar de este asesinato la Basij no cesará en la lucha.
Israel sostiene que la milicia Basij, bajo el mando de Soleimani, lideró las principales operaciones de represión, "empleando violencia extrema y arrestos masivos", contra los manifestantes que protagonizaron a principios de enero las protestas más multitudinarias contra el régimen de los últimos años, donde miles de personas fueron asesinadas.
Debido a su papel en las violentas represiones, Soleimani, quien dirigía la Basij desde 2019, estaba sujeto a sanciones estadounidenses y europeas. Los miembros de la milicia están integrados en los barrios, las universidades y los lugares de trabajo, lo que confiere al gobierno una presencia omnipresente en la vida cotidiana.
Los ataques israelíes y estadounidenses han tenido como objetivo frecuente las bases y cuarteles generales de la milicia Basij, a medida que la guerra se ha convertido en un conflicto regional en las últimas dos semanas.
En los ataques del lunes por la noche en Teherán también murió, según un anuncio del Ministerio de Defensa israelí, Ali Larijani, secretario del Consejo de Seguridad Nacional de Irán, y mano derecha del difunto líder supremo, Ali Jamenei, aunque Irán aún no ha confirmado esta última muerte. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, declaró que los asesinatos de Soleimani y Larijani tenían como objetivo debilitar el poder de la República Islámica y crear las condiciones para una revuelta popular. "Estamos socavando este régimen con la esperanza de brindar al pueblo iraní la oportunidad de derrocarlo", afirmó.
Larijani (Irak, 1958) estaba considerado una de las figuras políticas más influyentes del régimen iraní, y había sido descrito por la prensa árabe como el "hombre más importante solo por detrás de figuras clave como Mojtaba Jamenei"
Fue uno de los funcionarios sancionados por Estados Unidos en enero por lo que Washington calificó de "represión violenta del pueblo iraní", tras las protestas a nivel nacional que estallaron semanas atrás. El jefe de seguridad fue visto caminando entre la multitud en una manifestación progubernamental la semana pasada en Teherán, en señal de desafío a Israel y Estados Unidos.
Su muerte, si se confirma, sería un duro golpe contra la República Islámica en medio de una guerra en la que han muerto más de 1.000 personas y millones se han visto desplazadas en todo Medio Oriente, especialmente en Líbano e Irán.
Con información de EFE y AFP
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