Joe Kent, hasta este martes director del Centro Nacional contra el Terrorismo de Estados Unidos, presentó su renuncia indeclinable ante el presidente Donald Trump. En una misiva cargada de críticas hacia la dirección de la política exterior de la Casa Blanca, el veterano del Ejército manifestó su imposibilidad ética de respaldar el conflicto bélico que EE.UU. e Israel mantienen contra Irán, argumentando que Teherán no representaba una amenaza inminente para la seguridad nacional estadounidense.
La dimisión del jerarca, cuya oficina fue creada tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 para centralizar la inteligencia sobre terrorismo internacional, expone las fracturas en el entorno republicano. Kent recordó al mandatario sus promesas de campaña bajo el lema "Estados Unidos primero" y calificó la intervención militar como una "trampa" que ha costado la vida de al menos 13 militares estadounidenses y ha provocado una escalada sin precedentes en el precio de los combustibles a nivel global.
"No puedo, en conciencia, apoyar la guerra que se libra en Irán. Irán no representaba ninguna amenaza inminente para nuestra nación, y es evidente que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby estadounidense", escribió Kent en una carta dirigida al presidente.
After much reflection, I have decided to resign from my position as Director of the National Counterterrorism Center, effective today.
— Joe Kent (@joekent16jan19) March 17, 2026
I cannot in good conscience support the ongoing war in Iran. Iran posed no imminent threat to our nation, and it is clear that we started this… pic.twitter.com/prtu86DpEr
Las duras acusaciones contra Israel
En su carta de despedida, Kent no ahorró señalamientos hacia la influencia de potencias extranjeras en la toma de decisiones de Washington. Según el exfuncionario, la administración Trump cedió ante la presión del gobierno israelí y su "poderoso lobby" en territorio estadounidense para iniciar las hostilidades. Kent fue más allá al acusar a altos mandos de Israel de orquestar una "campaña de desinformación", comparando la estrategia actual con las tácticas utilizadas para involucrar a Estados Unidos en la guerra de Irak.
"Rezo para que reflexione sobre lo que estamos haciendo en Irán y para quién lo estamos haciendo. El momento de actuar con valentía es ahora. Usted puede cambiar el rumbo", escribió.
La salida de Kent refuerza las críticas que ya habían manifestado figuras mediáticas cercanas al presidente, como el periodista Tucker Carlson. El malestar radica en la contradicción entre la retórica aislacionista de Trump, que buscaba alejar al país de "guerras desastrosas" en Oriente Medio para enfocarse en la prosperidad doméstica, y la realidad de un conflicto que ya se cobra vidas propias. Con información de EFE
“Afirmaciones falsas"
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, respondió a las acusaciones de Kast a través de la X, con un texto en el que aseguraba que “hay muchas afirmaciones falsas en esta carta, pero permítanme abordar una en particular: que ‘Irán no representaba una amenaza inminente para nuestra nación’”.
La portavoz de la Casa Blanca también tachó de “absurda” la acusación de que Trump ordenó la ofensiva el 28 de febrero “bajo la influencia de terceros”.
“Como el presidente Trump ha declarado clara y explícitamente, tenía pruebas sólidas y convincentes de que Irán iba a atacar primero a Estados Unidos. Estas pruebas se recopilaron de muchas fuentes y factores. El presidente Trump nunca tomaría la decisión de desplegar recursos militares contra un adversario extranjero por nada”, dijo. “Como el presidente Trump ha declarado de manera clara y explícita, él contaba con pruebas sólidas y convincentes de que Irán se disponía a atacar primero a Estados Unidos”, agregó Leavitt.
“El presidente Trump determinó en última instancia que un ataque conjunto con Israel reduciría considerablemente el riesgo para vidas estadounidenses (...) y que afrontaría esta amenaza inminente para los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos”, añadió la portavoz.
La esposa de Kent, Shannon Kent, también sirvió en las fuerzas armadas estadounidenses y murió en un atentado suicida en Siria en 2019.
“Como viudo (...) que perdí a mi amada esposa Shannon en una guerra fabricada por Israel, no puedo apoyar el envío de la próxima generación a luchar y morir en una guerra que no aporta ningún beneficio al pueblo estadounidense”, escribió Kent.
Como jefe del NCTC, Kent trabajaba bajo las órdenes de la directora de Inteligencia Nacional, analizando y coordinando la respuesta a amenazas terroristas, y ejerciendo como principal asesor del presidente Trump en materia de contraterrorismo.