Personas que viven en la calle: cómo se compara Montevideo con Buenos Aires, Río de Janeiro, Santiago y más

Aunque la comparativa es "resbaladiza", los datos animan a algunos a hablar de una incidencia alta en la capital uruguaya. La problemática se ha agudizado en varios países tras la pandemia, pero las formas de medirla y abordarla varían. Mientras tanto, el Mides prepara un conteo a nivel nacional.

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Una persona duerme en la calle en el centro de Montevideo.
Fernando Ponzetto - El País

El fenómeno de las personas que duermen y viven en la calle es uno de esos asuntos no solo complejos de solucionar. Hay dificultades incluso para coincidir en cómo nombrarlo, y muchas más para dimensionar la magnitud del problema.

Se sabe que el de la “población en situación de calle” —un término insulso, entre burocrático, eufemístico e indefinido, que sustituyó en su momento al “sin techo” y al que algunos buscan suplantar por “sinhogarismo”, descendiente del anglosajón homeless— es un asunto que se replica a nivel global con pocos casos de éxito para contenerlo o llevarlo a su mínima expresión, desde los países más ricos hasta los más pobres. Y se sabe también que la problemática ha pegado un salto importante en los últimos años, también en contextos muy variados.

En Uruguay, por lo pronto, se ha convertido en un tema central en la agenda pública y un asunto que aparece en los primeros lugares de las preocupaciones ciudadanas, a lo que el gobierno encabezado por Yamandú Orsi respondió con la presentación, el mes pasado, de la “Primera Estrategia Nacional sobre Situación de Calle”, que planteó una serie de políticas de asistencia social para esa población.

Yamandú Orsi y Gonzalo Civila.
Yamandú Orsi y Gonzalo Civila.
Foto: Leonardo Maine.

¿Pero qué está ocurriendo con el tema en otros países? ¿Hay formas de cuantificar qué tan agudo es el fenómeno en nuestro país en relación a otros? ¿Se puede decir que en Uruguay hay una incidencia alta de personas en la calle, a pesar de contar con los menores niveles de indigencia del continente, y de los más altos niveles de desarrollo e ingresos?

Para abordar esa pregunta, El País contactó a referentes de Argentina, Brasil, Chile y Costa Rica, además de Uruguay, y revisó los censos y datos disponibles en cada país.

De ello surgen algunas conclusiones: por un lado, que el fenómeno ha tenido un crecimiento importante y sostenido en la mayoría de los países; por otro, que la comparativa es “resbaladiza” debido a las diferencias en la definición de la “población en situación de calle” y los métodos para cuantificarla; por último, que a pesar de estas dificultades, existen elementos —y algunos estudiosos de la temática así lo plantean—para sugerir que Uruguay, o al menos Montevideo, se cuela entre aquellos con un número alto de personas que residen en la calle o en refugios, y que lo hace además con un ritmo de aumento elevado al mismo tiempo que su población total decrece.

Las definiciones clave

Santiago Zorrilla, magíster en Trabajo Social e integrante del Núcleo Interdisciplinario “Trayectorias en situación de calle. Un fenómeno multidimensional” de la Universidad de la República (Udelar), ha pasado años estudiando este fenómeno en Uruguay. Pero cuando se le pregunta si puede decirse que la magnitud del problema es alta en comparación con otros países de la región, prefiere quedarse con la incertidumbre.

—No me animo a responderte esa pregunta, por lo resbaladizos que son los datos y la comparativa. Sí te puedo hablar de Uruguay con propiedad. Y lo que hay es una situación preocupante, con un crecimiento que ha sido exponencial —dice el académico.

Su colega Gonzalo Bustillo, arquitecto y compañero de Zorrilla en el Núcleo Interdisciplinario de la Udelar, también estudioso hace años de lo que prefiere llamar “sinhogarismo” en Uruguay y otras partes del mundo, se anima a dar un paso más, aunque con los recaudos necesarios.

—Si se miran los datos de otras ciudades sabiendo que la comparación tiene problemas, pero se toman esos datos como hipótesis, por lo menos dan un indicio de que Uruguay, te puedo decir que Montevideo está en la zona alta de la comparativa internacional. Cuando nosotros empezamos a registrar este fenómeno, hablamos de una ciudad que está en la zona alta de la comparativa internacional como concepto general.

Pobreza en Montevideo
Pertenencias de personas en situacion de calle en ventanas de vivienda abandonada en Charrua y Magallanes, en el barrio Cordon de la ciudad de Montevideo, pobreza, indigentes, ND 20250401, foto Ignacio Sanchez - Archivo El Pais
Ignacio Sanchez/Archivo El Pais

Hay dos principales desafíos a la hora de medir. El primero es la definición de “situación de calle”. Las clasificaciones internacionales suelen englobar tanto a los que duermen a la intemperie y los que lo hacen en refugios temporales. Pero en algunos casos la línea entre los que duermen en refugios de emergencia y otros que lo hacen en centro de estadías un poco más largas se vuelve más difusa.

El segundo desafío, una vez que se resuelve qué entender por “situación de calle”, es cómo capturar el número. Los tres enfoques principales son el point-in-time (“punto en el tiempo”), que implica un censo con equipos que van a la búsqueda de las personas en la calle y en refugios en una noche en particular, los censos de más de un día, y los conteos basados en datos administrativos (por ejemplo, el número de personas que utilizaron algún alojamiento asistencial durante determinado período).

Si ya es difícil conocer qué tan exhaustivo o riguroso es el conteo en cada localidad, la comparativa se vuelve más compleja aún si se tiene en cuenta que se trata de una población que se desplaza, que entra y sale en muchos casos, con oscilaciones también afectadas por factores estacionales o meteorológicos. Pero el repaso de los datos al menos pueden tomarse como una aproximación a la dimensión del asunto en una perspectiva comparada.

En Uruguay, el Mides ha realizado contabilizaciones con distintos métodos, pero el que se suele utilizar como referencia es el primero, aunque restringido a Montevideo.

La última edición del censo en la capital fue en la noche del 1° de agosto de 2023, cuando se identificaron 1.375 personas a la intemperie y 1.380 en refugios de emergencia, totalizando 2.756 personas (212 cada 100 mil habitantes) como el núcleo más duro de la población en calle. El criterio utilizado en ese entonces fue incluir solo a los refugios nocturnos en los que los usuarios deben negociar a diario su alojamiento.

Mides
Peatones caminando frente a la fachada del edificio sede del Ministerio de Desarrollo Social, Mides, ubicado en la esquina de Av. 18 de Julio y Barrios Amorin, barrio Cenro de Montevideo, ND 20241212, foto Estefania Leal - Archivo El Pais
Estefania Leal/Archivo El Pais

Al sumar los que se encontraban en refugios de corta o mediana estadía (atendidos también por el Mides), la cifra trepaba a 4.253, equivalente a 326 cada 100 mil habitantes. Y al añadir también a los que en ese entonces estaban en centros de larga estadía, el total ascendía a 5.015 personas, o 385 cada 100 mil.

La otra cifra que se suele invocar para dimensionar el fenómeno —y así lo hizo por ejemplo el ministro Gonzalo Civila en la presentación de la Estrategia Nacional— es el número de personas únicas que utilizaron los dispositivos del Mides durante un año, a nivel nacional. En 2024 pasaron 11.261 personas y en 2025 fueron 13.597. La cifra incluye desde aquellos que tuvieron un desalojo o un problema puntual y pasaron una noche en un refugio y luego encontraron una alternativa, hasta aquellos que frecuentaron los refugios de forma recurrente.

Por último, otro número que da una aproximación a la dimensión del problema es el de los cupos disponibles en los diferentes dispositivos del Mides, que se acercan a 8.500 en todo el país y suelen estar cerca de una ocupación completa. “Entre esas 8.500, que necesitan una respuesta del Estado permanente para no estar a la intemperie, y las 13.500 que atiende el sistema, esa brecha, en parte, explica la situación de intemperie”, dijo Civila ante el Parlamento. “No tenemos que presuponer que hay 5.000 personas que no tendrían lugar, porque hay gente que necesitó la respuesta de forma muy transitoria. (Pero) esa brecha nosotros estimamos que puede tener bastante relación con la dimensión del problema de intemperie. Esto es una hipótesis de trabajo que surge del cruzamiento de distintos datos y también de la percepción que todos tenemos”, dijo el ministro.

De esos cupos, aproximadamente entre 6.500 y 7.000 son en Montevideo, según informan desde el Mides a El País.

La región

Tenemos entonces los datos de 2023 en Montevideo, que identificaron entre 212 (siendo conservadores) y 385 (contemplando una acepción más amplia de la situación de calle) cada 100 mil habitantes. ¿Cómo se lee ese número en relación a otros rincones de la región?

Empecemos por lo más cercano: la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Allí el Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat del gobierno local realiza un censo dos veces al año con una metodología point-in-time similar a la que aplica el Mides.

La última edición, realizada en noviembre de 2025, identificó 5.176 personas en “situación de calle”, de las cuales 1.613 se encontraban a la intemperie y 3.563 en algún tipo de refugio. La cifra de 5.176 representa una tasa de 166 personas por cada 100 mil habitantes y un aumento de 14% respecto a la medición anterior, de mayo de 2025.

Los menores de edad representaron un 12% de la población en refugios, mientras que se observaron 10 casos de menores de 14 años en la intemperie, algo que no se registraba en Montevideo en 2023.

Una persona duerme en la calle.
Una persona duerme en la calle
Foto: archivo El País.

Más allá de los datos oficiales, en Buenos Aires también se han realizado tres “censos populares”, organizados por organizaciones sociales vinculadas a la problemática, que sigue una metodología distinta a la utilizada por el Mides uruguayo y por el gobierno porteño. En este caso, las organizaciones realizan recorridas durante más de una jornada y no solo durante la noche, en el entendido de que la metodología point-in-time tiene sus “puntos ciegos”.

En 2025, el último de esos “censos populares” registró 11.892 personas en “situación de calle” en CABA, entre intemperie y refugios, lo que representa una tasa de 381 por cada 100 mil habitantes.

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Un hombre en situación de calle en Buenos Aires, Argentina.

Horacio Ávila, referente de Proyecto 7, una de las organizaciones detrás de ese censo, dice a El País que el conteo se extendió durante cuatro días (dos hábiles y los dos del fin de semana), con la premisa de “buscar hasta abajo de las baldosas”. “Nosotros cuestionamos la metodología basada en ir con móviles en la noche hasta la madrugada. Uno que ha estado en esa situación, muchos van a algún rincón más oculto”, dice Ávila, mientras las autoridades bonaerenses defienden su conteo como “exhaustivo” en “todas las calles de la ciudad”, de forma similar a como se hizo en Montevideo.

Lo que sí ha recibido extendidos cuestionamientos es el censo nacional divulgado este mes por el gobierno de Javier Milei, que contó con la participación de 19 de las 24 provincias, con Buenos Aires entre las ausentes, y contabilizó 9.421 personas. “No se puede llamar ni censo”, dice Ávila.

Otro país que permite cierta comparación es Chile, y su capital Santiago. Para ese caso existen dos datos recientes, que surgen de metodologías distintas: una es un censo nacional realizado durante seis días seguidos (del 13 al 18 de mayo de 2024); la otra es la cantidad de personas únicas que pasaron por un albergue.

El censo de 2024 contabilizó 21.750 personas en situación de calle en todo el país y 8.458 en la región Metropolitana de Santiago. En ambos casos la tasa es similar: unos 110 cada 100 mil habitantes. En todo el país se contabilizaron 740 menores de 14 años (3,4% del total)

Se contempló a todas las personas que pernoctaban “en espacios públicos o privados que no cuentan con las características básicas de una vivienda, aunque cumplan esa función”. Eso incluyó, según el reporte, “a todas aquellas que, al momento del operativo, carecían de alojamiento fijo, regular y adecuado para pasar la noche, encontrando residencia nocturna en alojamientos dirigidos por entidades públicas o privadas que funcionan como hospederías y brindan albergue temporal”.

Pertenecias de personas en situación de calle
Pertenencias de personas en situación de calle.
Foto: Ignacio Sánchez.

En Chile también hubo organizaciones sociales que señalaron que la cifra real es más alta. Algunas de ellas encontraron otro dato a nivel nacional: que unas 56.000 (303 cada 100 mil) personas habían pasado por algún dispositivo de calle en todo el país durante el año, según cuenta a El País Isabel Lacalle, directora ejecutiva de Corporación Nuetra Casa. Salvando las distancias, ese número es comparable con el de los 13.500 (399 cada 100 mil) que pasaron por una plaza del Mides en todo Uruguay en 2025 o los 11.200 (330 cada 100 mil) que lo hicieron un año antes.

En Brasil, por su parte, también hay experiencias bastante diversas de contabilización de lo que allí llaman situação de rua. En realización de censos la que se destaca es la ciudad de San Pablo, la más poblada del país y de América.

El gobierno municipal realizó el último censo de esa población en 2021, dividiendo la ciudad en distritos, cada uno de ellos visitado en una única noche entre fines de octubre e inicios de noviembre. Se identificaron 31.884 personas (cerca de 260 cada 100 mil habitantes), 19.209 de ellas (60,2%) en lugares públicos y 12.675 (39,8%) en los muy variados centros de acogida. En esas noches identificaron al menos unos 220 menores de hasta 11 años.

La ciudad de Río de Janeiro es otra que ha realizado censos de población en la calle. De acuerdo con un relevamiento de 2024, se contabilizaron 8.195 personas en esa situación (122 cada 100 mil habitantes), con 5.757 a la intemperie y 2.438 en centros municipales.

Pero a la hora de debatir sobre esta población, una referencia habitual en Brasil es la que proviene de datos administrativos, particularmente la del CadÚnico (Cadastro Único para Programas Sociais), un registro para las familias de más bajos ingresos, a través del cual se instrumentan las ayudas sociales.

El OBPopRua de la Universidad Federal de Minas Gerais recurre a esos datos para monitorear la evolución de la población que está registrada allí como sin hogar, aunque varios gobiernos de las ciudades, así como algunos académicos, plantean que la base de datos puede tener un componente “acumulativo” y por lo tanto quedar desactualizada, sobreestimando en algunos casos la población en “situación de calle”.

Para la ciudad de San Pablo, en marzo de 2025 se identificaban 96.220 personas (776 cada 100 mil) en el registro, el triple que las halladas en el censo de 2021.

En Río de Janeiro había unas 21.764 personas en el registro (325 cada 100 mil), y en Belo Horizonte 14.454. Ciudades como Porto Alegre (5.597 o 400 cada 100 mil) y Curitiba (4.209 o 238 cada 100 mil) aparecen más abajo en ese ranking.

Y si nos vamos un poco más lejos, podemos pasar de un país gigante a uno relativamente similar en tamaño, ingresos per cápita y estabilidad institucional. En Costa Rica el problema de las personas en la calle también se ha agravado en los últimos años.

“Esto ha recrudecido mucho después de la pandemia”, cuenta a El País el periodista Julián Nava, que ha investigado y escrito sobre el tema en ese país. Un censo oficial del Instituto Mixto de Ayuda Social en 2025 registró 7.133 (138 cada 100 mil) personas en la calle con una modalidad que combinó recorridas por los espacios públicos y convocatorias en algunos puntos de las ciudades, aunque no hay detalles disponibles sobre qué abarcó la definición de “situación de calle”. En la provincia de San José se registraron 3.643 personas (228 cada 100 mil).

Nava dice que al menos en el caso de San José hay una gran incidencia de la droga, y una “infiltración importante” del narcotráfico, combinado con inmigración nicaragüense y venezolana, que en algunos casos no encuentra otro lugar que el espacio público. En Buenos Aires, el censo de 2025 registró que el 10% de las personas en la calle habían nacido en otro país, mientras que en Chile el porcentaje era de 13,5% en 2024.

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Mides apronta relevamiento de situación de calle a nivel nacional

El Ministerio de Desarrollo Social (Mides) busca actualizar los datos disponibles sobre la población que vive en la calle y el ministro Gonzalo Civila adelantó en el Parlamento que habrá anuncios al respecto en el segundo semestre de este año. “Vamos a estar anunciando en concreto qué vamos a hacer en términos de estudios, de relevamiento sobre situación de calle, para que no quedemos exclusivamente con los datos de cuánta gente es atendida o con los datos de censos viejos, sino que podamos tener un mapa de la realidad a nivel nacional”.

Según planteó, eso “no quiere decir que entre tanto no se estén haciendo cosas”. Mencionó que “en este momento” se está haciendo un estudio en Canelones acerca de la presencia de personas en situación de calle, con un relevamiento tipo censo en varios municipios del departamento”. “Hay otros departamentos donde han hecho relevamientos también parciales; los datos nos muestran una situación que no estaba reflejada en la información que tenía disponible el sistema. Es información parcial, pero vamos a anunciar en el segundo semestre un abordaje también referido a los relevamientos de la realidad completa del país, que no es algo sencillo de hacer; y es algo que también tiene obviamente su costo, y no es sencillo de hacer porque lo que se ha hecho hasta ahora siempre ha sido seleccionando puntos y no termina de ser representativo de la totalidad del problema”, explicó Civila. El ministro dijo que “le estamos errando” si asumimos que el problema se restringe a Montevideo.

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