El izquierdista Roberto Sánchez tomó el lunes la delantera en el conteo de votos de la segunda vuelta electoral en Perú y superó por un pequeño margen a la derechista Keiko Fujimori, en una contienda cuyo final aún es incierto.
Con casi 94% de las actas escrutadas, Sánchez reunía el 50.01% de los votos, frente al 49.9% de Fujimori, una diferencia de menos de 6.000 votos, según según los resultados de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).
Para declarar un ganador, además, deberán ser revisadas actas impugnadas que contienen unos 450.000 votos, lo que puede llevar días.
Aún falta por escrutarse el voto extranjero, donde se espera que Fujimori sea la más votada; además de votos de zonas rurales, en los que las mayores preferencias las tendrá previsiblemente Sánchez; a la vez que hay más de 1.500 actas impugnadas, pendientes de revisión por parte de los jurados electorales.
El resultado de la elección presidencial de Perú seguía incierto en la madrugada del lunes, con Fujimori en empate técnico frente a Sánchez para ser el noveno presidente del país en una década. Fujimori estaba solo tres puntos arriba con 82% de actas escrutadas por el órgano electoral, insuficiente para una tendencia irreversible.
Ondeando banderas de sus partidos, miles de seguidores se congregaron en dos sectores de la capital peruana para celebrar por adelantado a sus candidatos.
Festejos en los dos bandos
Administradora de 51 años, Fujimori apeló al legado ambivalente de su padre, quien estabilizó la economía, derrotó a la insurgencia, pero fue acusado de crímenes de lesa humanidad.
"Estoy alegre porque sé que va a hacer un buen gobierno. ¿Por qué? Porque ella quiere limpiar la imagen de su padre", aseguró Gladys Silva, ama de casa de 56 años, en la concentración en Lima.
Sánchez, congresista y exministro de 57 años, reivindicó al expresidente Pedro Castillo. Como lealtad, lleva el sombrero campesino que le regaló, prometió indultarlo, y lo visitó este domingo en la cárcel.
"Queremos un cambio porque estamos cansados de la corrupción, del fujimorismo que maneja al país como su chacra (hacienda)", dijo Marlene Veramendi, de 46 años, en el otro festejo.
La votación, a la que estuvieron llamados 27 millones de electores, transcurrió sin incidentes a diferencia de la caótica primera ronda de abril.
"Débil legitimidad"
Bajo la palabra "orden", Keiko, como la llaman, prometió "orden" y prosperidad, y advirtió del peligro del "comunismo".
Sánchez moderó su discurso de "cambio radical" y dijo a AFP que quiere una relación "respetuosa" con Washington.
El izquierdista acusa a Fujimori de ser parte de la "dictadura" del poderoso Congreso -donde ella tiene influencia- que derriba presidentes.
Sin afectar el balotaje, un juez lo envió a juicio por presuntas anomalías financieras en su partido. Si gana tendría inmunidad pero queda vulnerable ante un parlamento inclinado a la derecha.
"El ganador tendrá a la mitad del país en contra y una débil legitimidad" por lo que, sin mayoría legislativa, deberá "construir una coalición para gobernar", dijo a AFP el politólogo Paulo Vilca.
El ganador sustituirá, a partir del 28 de julio, al mandatario interino José María Balcázar para un mandato de cinco años.
Con información de EFE y AFP