Perú elegirá mañana domingo un nuevo presidente, entre el oficialista de izquierda Roberto Sánchez, y la opositora de derecha Keiko Fujimori. Ambos cerraron el jueves de noche sus campañas electorales, en un país azotado por la delincuencia y la inestabilidad política.
En medio de gritos de “Keiko presidenta”, Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori, pidió el voto a los peruanos para “evitar el caos y el retroceso”.
“¡Queremos un gobierno que nos traiga paz, que recupere el orden! Queremos un gobierno confiable (...) No los voy a defraudar”, dijo Fujimori, de 51 años que busca por cuarta vez consecutiva la presidencia de Perú.
Entre fuegos artificiales y música andina, Sánchez, de 57 años, prometió “democracia”. “Será el fin del caos, el fin de la señora K, el fin de los asesinatos, la corrupción, la impunidad”, afirmó. “¡Abajo la señora mafiosa, Abajo el fujimorismo!”, gritó Sánchez, quien, como hizo en toda la campaña, llevaba el sombrero campesino que le regaló el expresidente Pedro Castillo, preso por un fallido autogolpe de Estado.
El último sondeo de intención de voto de hace cinco días sitúa a ambos candidatos cabeza a cabeza, con una quinta parte del electorado indeciso, cansado de la turbulencia política vivida con ocho presidentes en una década.
Una primera vuelta, plagada de denuncias de fraude, con una treintena de candidatos reflejó la frustración generalizada con la clase política peruana. Fujimori y Sánchez, juntos, no llegaron ni al 30% de votos.
Sánchez se presenta como la voz de los electores pobres y de las áreas rurales, al prometer un “cambio radical” y acusar a las élites y al Parlamento de ser responsables de la inestabilidad.
Los seguidores de Keiko recuerdan que su padre derrotó a las guerrillas que desangraron al país en los años 1980 y 1990, y estabilizó la economía, mientras que sus detractores recuerdan su condena por corrupción y violaciones de los derechos humanos. “Nosotros representamos progreso, ellos retroceso”, aseguró Fujimori.
Keiko promete una política de firmeza frente a la inseguridad en un país que registró un aumento del 20% en las denuncias de extorsiones en 2025 respecto del año anterior.
Lima registró 23 homicidios por cada 100.000 habitantes en 2025, tres veces más que cinco años antes, según datos oficiales.
En su cierre de campaña, Sánchez atribuyó a la corrupción la imparable criminalidad. “Por eso vamos a proponer muerte civil a los corruptos”, manifestó al referirse a que los vetará en cargos públicos.
A pesar de la inestabilidad, la economía peruana es estable. El próximo presidente tendrá que lidiar con un Congreso dividido.
Alrededor de 27 millones de peruanos están llamados a sufragar en la segunda vuelta en un país donde el voto es obligatorio.
¿Sobrevivirá al Congreso?
Aunque desprestigiado, el Congreso de Perú tiene un largo historial de derribar presidentes. ¿El que será elegido mañana domingo, noveno mandatario en diez años, sobrevivirá?
El que gane lidiará con un parlamento escogido el 12 de abril que volverá a ser bicameral después de más de tres décadas; un Senado con 60 bancas y una Cámara de Diputados con 130.
Un artículo de la Constitución permite al Congreso declarar en “vacancia” a un presidente por “incapacidad moral permanente”, definición vaga que queda a criterio de los legisladores.
Desde hace una década, Perú ha tenido un promedio de casi un mandatario por año, inédito en América Latina. Uno, incluso, duró cinco días. Fujimori o Sánchez sustituirán a partir del 28 de julio al presidente interino José María Balcázar.
Un parlamento bicameral, según Paulo Vilca, del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), tendrá más poder aunque se “hace más complejo” sacar a un gobernante al requerirse los votos de al menos dos tercios de ambas cámaras: 40 senadores y 87 diputados.
Ni Fuerza Popular, de Fujimori, ni Juntos por el Perú, de Sánchez, tendrán mayoría, pero la derecha tendrá más posibilidades de tejer alianzas, como ha ocurrido en la última década. “La tentación de la vacancia siempre va a existir porque la cosa es sumar votos, pero Keiko Fujimori tendrá 22 senadores” y le será más fácil bloquearla, dijo a la AFP el politólogo Fernando Tuesta.
Fujimori, cuyo partido tiene 40 diputados, podrá “asegurar consensos porque hay un grupo de derecha grande”, destacó el politólogo Eduardo Dargent, al referirse a los otros cuatro partidos con silla en el parlamento. En cambio, con 14 senadores y 31 diputados, Sánchez tendría dificultades para frenar una remoción, coincidieron Tuesta y Dargent.
Un 87% de los peruanos desaprueban al parlamento, según un sondeo de Ipsos. Desde 2020, la Fiscalía acumuló denuncias contra 67 congresistas por unos 700 delitos, la mayoría por corrupción. La modalidad más extendida fue la de los “mochasueldos”, como la prensa bautizó a los congresistas que se apropiaban de parte del sueldo de sus empleados.
Pendiente “un café Sánchez- Sánchez”
El candidato de izquierda a la Presidencia de Perú Roberto Sánchez, aseguró ayer viernes que tiene pendiente “un café Sánchez-Sánchez” con el presidente de España, Pedro Sánchez. “La agenda no ha permitido que podamos viajar (a España). Estábamos coordinando el café Sánchez-Sánchez, pero en la segunda vuelta el tiempo no nos permitió”, dijo el candidato peruano durante una conferencia con los corresponsales de la Asociación de Prensa Extranjera en el Perú (APEP). “Le envío (a Pedro Sánchez) muchos saludos y estoy seguro que pronto nos encontraremos para fortalecer esos lazos históricos entre España y América Latina”, añadió el candidato del partido Juntos por el Perú.