El resultado de las elecciones del domingo, con una nueva ola de derecha, es reflejo de diversos factores, según el director de Quaest, Felipe Nunes. Además de que el elector brasileño se identifica efectivamente más con ese espectro ideológico, la percepción sobre el gobierno de Lula (PT) y otros aspectos de los sondeos indicaban, señala, un deseo de cambio.
-¿Fue inesperado el resultado, teniendo en cuenta que las encuestas del día anterior aún indicaban que Lula iba a la cabeza?
-Desde hace unos 15 días, hemos visto un cambio predecible en el panorama de la derecha. El voto, inicialmente centrado en candidatos alternativos, se ha ido consolidando en torno a Flávio. (...) Cuando estos votantes se dieron cuenta de que los demás candidatos carecían de viabilidad, emitieron votos estratégicos. Su porcentaje cayó del 16% al 8%. Esos son los ocho puntos porcentuales que Flávio ganó en la recta final. Era totalmente predecible.
-Otra vez un candidato de la oposición termina la primera vuelta a la cabeza. ¿Es esto un reflejo de la llamada maldición del titular en todo el mundo?
-Los votantes están más impacientes. Su reacción es mucho más inmediata, por lo que los gobiernos de todo el mundo tienen dificultades para responder a los deseos de la población. No es casualidad que veamos más victorias de la oposición. El mundo está eufórico, queriendo todo para ayer.
-¿No hay también explicaciones temáticas?
-Esta campaña nos enseña que, cuando se desconecta del sentir de los votantes, tiene muchas más dificultades para lograr los resultados deseados. Lula recibió votos principalmente de sus simpatizantes, concentrados en gran medida en el noreste, y de un sector de izquierda concentrado en algunos grandes centros urbanos. El objetivo de la campaña no era atraer a votantes independientes, sino mantener su base de apoyo. Esta decisión tiene consecuencias.
-¿Es Flávio el favorito en la segunda ronda?
-Quien encabeza la votación en la segunda vuelta es el favorito. Todos los candidatos que iban en cabeza en la segunda vuelta ganaron las elecciones. Flávio, por supuesto, se convierte en el favorito. Lula necesitará una campaña muy estratégica; la ventaja de Flávio es significativa.
-Para lograr un cambio radical sin precedentes, ¿de dónde tiene que sacar votos Lula?
-En Brasil existen dos tipos de votantes indecisos. En mi libro Brasil en el espejo, al describir las nueve burbujas políticas brasileñas, mencioné que Lula contaría con el voto progresista, el activista de izquierda y las clases sociales D y E. El candidato de derecha, por otro lado, tendría el apoyo del sector agrícola, el conservador cristiano, gran parte del sector empresarial y la extrema derecha. El liberal social y el empresario individual se disputan el voto. Hoy, el empresario individual que más votó por Lula en 2022 está votando por Flávio, y gran parte de los liberales sociales se sintieron traicionados por el gobierno de Lula, que resultó ser un frente menos amplio de lo que esperaban. (...) Lula tendrá que volver a conformar un frente amplio, que se ha visto distorsionado. OGlobo (GDA)