El alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, afirmó que el caso de Christa Pike, la mujer que ha sobrevivido a dos intentos de ejecución con inyección letal en Estados Unidos, pone de manifiesto la necesidad de abolir la pena de muerte, y pidió a las autoridades que "no lleven a cabo ningún otro intento de ejecución" de la condenada.
"El sufrimiento prolongado físico y mental derivado de los múltiples intentos fallidos de ejecución es aborrecible y cruel, y siguen sin resolverse cuestiones fundamentales relativas al derecho a un juicio justo", señaló este jueves Türk en su cuenta oficial en X.
El jefe de derechos humanos de Naciones Unidas también manifestó su preocupación por el aumento de las ejecuciones en Estados Unidos, y aseguró que la pena de muerte "no tiene cabida en ninguna sociedad".
Christa Pike sobrevive a la inyección letal
El Departamento Correccional del estado de Tennessee, en el centro de Estados Unidos, confirmó que Pike sobrevivió a las dos dosis letales administradas en la tarde del miércoles durante su proceso de ejecución, y que fue trasladada a una instalación médica para recibir tratamiento.
La autoridad penitenciaria mantuvo que se siguió el protocolo establecido por la ley para la ejecución, que contempla dos tandas de inyección letal con pentobarbital, y afirmó que no se permiten "procedimientos adicionales" más allá de los que se realizaron.
¿Por qué condenaron a Christa Pike?
Pike, de 50 años, quien fue condenada por el asesinato de su compañera de clase en 1995, habría sido la primera mujer ejecutada en el estado en más de 200 años.
El intento de ejecución se produjo horas después de que la Corte Suprema de Estados Unidos permitiera al estado seguir adelante, revocando una suspensión impuesta por un tribunal inferior horas antes.
El tribunal de primera instancia suspendió brevemente la ejecución, alegando que se necesitaba más tiempo para examinar el caso. Sus abogados habían argumentado que la defensa inicial de Pike no exponía adecuadamente su historial de abuso y negligencia sexual infantil.
Los tres magistrados liberales del Tribunal Supremo discreparon de la orden que permitía que la ejecución siguiera adelante, y la jueza Sonia Sotomayor escribió que la mayoría "impide innecesariamente" que el tribunal de apelaciones considere plenamente el argumento de Pike.
"No veo motivo alguno para saltarme el proceso ordinario de revisión de apelación, sobre todo teniendo en cuenta las graves consecuencias de una decisión errónea", escribió Sotomayor. A ella se unieron las juezas Elena Kagan y Ketanji Brown Jackson.
Sotomayor agregó que "el deseo de Tennessee de acelerar la ejecución de Pike unos días o incluso semanas no puede prevalecer" sobre el interés de Pike en proteger su propia vida.
En enero de 1995, Pike, su novio de entonces y un amigo atrajeron a Colleen Slemmer, de 19 años, al bosque del campus de la Universidad de Tennessee, donde la acosaron y torturaron. La golpearon con piedras de asfalto y la apuñalaron con una herramienta para tallar cajas. Pike, que tenía 18 años en ese momento, se llevó un trozo del cráneo de Slemmer, que mostró al menos a otra persona.
Tadaryl Shipp, novio de Pike en aquel entonces, testificó haber grabado un pentagrama en el pecho de Slemmer, un gesto que desató temores de que se tratara de un acto de satanismo. Dado que la ley de Tennessee aplica la pena de muerte solo a personas mayores de 18 años al momento del crimen, Shipp, de 17 años, fue condenado a cadena perpetua. El año pasado se le negó la libertad condicional.
Con información de EFE y The New York Times