La falla de San Andrés, uno de los sistemas tectónicos más activos del mundo, alcanzó su nivel de tensión más alto en 1.000 años, según un estudio de la Universidad de Hawai basado en registros geológicos.
El hallazgo refuerza la preocupación por el riesgo sísmico en California, especialmente en el sur del estado, donde no se registra un gran terremoto desde hace más de un siglo y la energía acumulada continúa en aumento.
La investigación analizó la tensión sísmica acumulada a lo largo de mil años mediante excavaciones y el estudio de capas geológicas desplazadas. Este método permitió reconstruir terremotos ocurridos antes de los registros históricos y estimar la presión actual en las fallas.
Según explicó Kate Scharer, sismóloga del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) y coautora del estudio, el nivel alcanzado no implica una alarma inmediata, pero sí confirma una tendencia. “Sabemos que el sur de San Andrés y la falla de San Jacinto estuvieron un poco por encima del promedio [tiempo entre terremotos] al observar el registro geológico”, afirmó.
El último gran evento en la región fue el terremoto de Fort Tejón en 1857. Desde entonces, el área metropolitana de Los Ángeles no ha experimentado una ruptura tectónica de gran magnitud, lo que incrementa la acumulación de energía. El estudio advierte que este prolongado período sin actividad relevante “despertó la preocupación de que el próximo evento de deslizamiento en esta región pudiera ser a la vez grande y complejo”.
El Paso de Cajón y el riesgo de una ruptura simultánea en dos fallas
Los investigadores también pusieron el foco en el Paso de Cajón, una zona clave que podría actuar como una “puerta sísmica”. Dependiendo del nivel de tensión en ambas fallas, podría permitir o bloquear la propagación de un sismo entre la falla de San Andrés y la de San Jacinto.
Cuando la presión es similar en ambos sistemas, aumenta la probabilidad de rupturas simultáneas, lo que podría derivar en terremotos en California más extensos y destructivos. Este tipo de eventos ya se observó en sismos recientes, como el de Japón en 2011, y fue incorporado a los modelos del USGS.
La advertencia de los sismólogos del USGS y cómo prepararse para el gran sismo
A pesar de los datos, los especialistas insisten en que no hay motivos para un pánico inmediato. La acumulación de tensión es un proceso constante y los terremotos siguen siendo impredecibles en el corto plazo. Sin embargo, remarcan que su ocurrencia es inevitable a largo plazo.
“Si tan solo eligieran uno de esos siete pasos y lo pusieran en práctica este fin de semana, estarían mucho más preparados para ser resilientes cuando ocurra un terremoto”, señaló Scharer, en referencia a las recomendaciones de preparación ciudadana.
El estudio aporta una base más precisa para entender el riesgo sísmico en la región y refuerza la necesidad de prevención ante un fenómeno natural que, aunque incierto en el tiempo, es considerado seguro por la comunidad científica. La investigación completa se puede encontrar acá.
Este contenido fue hecho con la asistencia de inteligencia artificial y verificado por un periodista de El País.