El drama de "La dama de polvo": de la famosa imagen del 11S a una dura batalla sin seguro médico

Tras sobrevivir al ataque al World Trade Center, afrontó facturas hospitalarias por miles de dólares y atribuyó su enfermedad a la contaminación emitida por el derrumbe.

Marcy Borders
Marcy Borders
Foto: AFP/Stan Honda

Al momento de los atentados, Marcy Borders, que tenía entonces 28 años, acababa de ingresar hacía un mes a trabajar en las oficinas del Bank of América en el World Trade Center (WTC). Al desplomarse una de las torres, Borders se refugió en un edificio cercano, donde el fotógrafo de la AFP Stan Honda le tomó una inolvidable fotografía en la que aparece cubierta por una espesa capa de ceniza, que le granjeó el apodo de "The Dust Lady" (La dama de polvo).

En la foto, el aire luce espeso y una consternada Borders aparece como un espectro en medio de una nube de polvo e iluminada por una inquietante luminosidad amarillenta.

Tras los atentados, Borders ingresó en una profunda depresión que incluyó abuso de drogas y alcohol, aunque logró recuperarse tras más de una década.

Perdió su trabajo en el Bank of America, ignorando reiteradas ofertas para ser transferida.

Marcy Borders fue apodada como "La dama de polvo" tras el atentado a las Torres Gemelas
Marcy Borders fue apodada como "La dama de polvo" tras el atentado a las Torres Gemelas
Foto: AFP/Stan Honda

Pasaba la mayor parte del tiempo recluida en su departamento de dos ambientes en una de las zonas más pobres de Bayonne, ciudad de Nueva Jersey al otro lado del puente de Manhattan.

Que fue de la vida de La dama de polvo

Algo dentro de ella murió aquel terrible día: "Todavía vivo con miedo. No puedo pensar en estar allí, en esos blancos, eso puentes, esos túneles, esas estaciones (de subte)", afirmó a la AFP con voz baja en una entrevista en marzo de 2012.

"El padre de mi hija se la llevó. No puedo ocuparme de mí, así que no puedo ocuparme de ella", confesó.

Su heladera estaba vacía y su televisión apagada. "Solía mirar mucho la televisión. Pero ahora tengo miedo de que lo que pasa en Jerusalén pase aquí. Toda esa violencia. Así que la dejo apagada", explicó.

En aquel momento Borders era ayudada por su madre para tener comida y decía que nadie la había contactado en los meses que siguieron los ataques, que dejaron un saldo de unos 3.000 muertos.

Las calles de Nueva York durante el atentado del 11 S. Foto: Archivo El País

Ninguna organización la ayudó ni nadie le dijo que los sobrevivientes del 11S podían contar con tratamientos psicológicos gratuitos.

"Básicamente no hago nada. Me quedo en casa. Me siento segura adentro", dijo.

"Siento que tendría que haber muerto para que mi hija tuviese algo. A veces pienso que hay que ser la esposa de un bombero o policía para recibir dinero. Es tan deprimente. A veces estás listo para suicidarte", agregó.

El triste final de “La dama de polvo”

En 2014, según informó The new York Times, Borders se quejó de dolores de estómago, pero no tenía seguro médico y tardó en ver a un médico. En agosto de ese año le diagnosticaron cáncer de estómago.

Tras ser diagnosticada con la enfermedad, Borders dio a entender que la exposición a sustancias químicas contaminantes emitidas por la caída de las Torres Gemelas habría tenido un papel en su salud.

Llegó a hacerse una ronda de quimioterapia, pero antes de llegar a operarse sus facturas médicas superaban los US$ 190.000. El alcalde de Bayonne, para quien trabajaba en ese momento, se ofreció a ayudarla con el seguro médico pero la propuesta llegó demasiado tarde y Borders murió en agosto de 2015, a los 42 años.

Con información de AFP

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