Pedro Sánchez revive el "No a la guerra" contra Trump por Irán: tensión por las bases que no le deja usar

Este choque entre Sánchez y EE.UU. se suma a la negativa española a gastar un 5% de su PIB en defensa, como reclamaba Trump a los aliados de la OTAN, y al que mantuvo con Israel por la guerra en Gaza.

Donald Trump y Pedro Sánchez.
Donald Trump y Pedro Sánchez.
Foto: AFP / Jim Watson - Santiago Mazzarovich

Pedro Sánchez es tajante: dice que no contribuirá a la guerra desatada en Medio Oriente tras los bombardeos de Israel y Estados Unidos a Irán. Así, con un reivindicativo "no a la guerra", lema de las históricas movilizaciones contra la guerra de Irak en 2003, el presidente del Gobierno español, optó por plantarse ante un Donald Trump molesto por la negativa de permitir a Estados Unidos usar bases españolas para atacar Irán, un nuevo episodio en las relaciones tensas entre ambos dirigentes.

"La posición del Gobierno de España se resume en cuatro palabras: no a la guerra", dijo Sánchez este miércoles en una declaración institucional en el palacio de la Moncloa en Madrid, al día siguiente de que Trump acusara a España de haberse comportado "de manera terrible" en esta crisis. Asimismo, agregó: "Quiero, ante todo, expresar la solidaridad del pueblo español con los países atacados ilegalmente por el régimen de Irán."

Desde la Casa Blanca, la respuesta de Trump a no permitir el uso de las bases de Rota y Morón, en el sur de España, fue contundente. Acusó a España de comportarse como un "aliado terrible" y amenazó con suspender el comercio entre ambos países, tildando la decisión española de "hostil".

"No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo y que también es contrario a nuestros valores e intereses, simplemente por el miedo a las represalias de alguno", contraatacó Sánchez este miércoles.

Este enfrentamiento entre Sánchez y Estados Unidos se añade al que provocó la negativa española a gastar un 5% de su PIB en defensa, tal y como reclamaba Trump a los aliados de la OTAN, y a los numerosos roces que mantuvo con Israel durante su ofensiva en Gaza.

El ministro de Relaciones Exteriores israelí aprovechó que Irán elogió la posición de Sánchez para preguntarse si "eso es estar en el 'lado correcto' de la historia", en un mensaje en la red social X.

“¿Dónde está escrito que tenemos que estar con ellos aunque se equivoquen? Se están equivocando. Mucha gente piensa como nosotros en toda Europa, y también en EE.UU. Esta guerra no tiene sentido y no está pensada para llevar la democracia a Irán. Estamos hablando de un político como Trump que está a la desesperada, con riesgo de un batacazo en las elecciones de medio término, que acaba de sufrir el varapalo de los aranceles, y que se puede llevar al mundo por delante”, resumió un miembro del Ejecutivo a El País de España.

No es la primera vez que España niega a Estados Unidos el permiso para utilizar las bases en una operación militar por no ser acorde a la legalidad internacional. En 1986, el Gobierno español, presidido entonces por Felipe González, cerró incluso el espacio aéreo a los aviones de combate estadounidenses que bombardearon Trípoli (Libia). Esto obligó a los aviones, procedentes de bases británicas, a dar un largo rodeo para no sobrevolar la Península. Sólo se permitió que uno de los aviones realizara un aterrizaje de emergencia por una avería.

El primer ministro alemán Friedrich Merz aseguró en la Casa Blanca, tras la andanada de Trump, que estaban "intentando convencer" a Madrid de que aumente su gasto militar, algo que causó "sorpresa" en Madrid, dijo el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, en TVE1.

Por su parte, la Comisión Europea se solidarizó plenamente con España ante las amenazas comerciales de Washington. "Nos solidarizamos totalmente con todos los Estados miembros y todos sus ciudadanos y, a través de nuestra política comercial común, estamos preparados para actuar si es necesario para salvaguardar los intereses de la UE", advirtió un portavoz de la Comisión Europea, Olof Gill, en un comunicado publicado en respuesta a las amenazas de Trump.

Alemania, Francia y Reino Unido han mantenido cautela sobre la operación militar estadounidense-israelí en Irán, y los dos últimos han salido en defensa de Chipre, amenazada por una extensión del conflicto, aunque eso no frenó las críticas de Trump al primer ministro laborista británico Keir Starmer, al que acusó de mantener una posición tibia y "no ser Churchill".

"La reacción de la UE a los ataques a Irán no ha sido muy coherente", estimó Ángel Saz Carranza, director del centro de análisis español EsadeGeo (Esade Center for Global Economy and Geopolitics). "No parece imposible que Estados Unidos haya pedido alineación (europea) cambio de seguir apoyando con Ucrania", añadió.

La interna de España y la popularidad de Sánchez

En el plano interno, la posición de Sánchez conecta con su electorado de izquierda, a un año como mucho de las elecciones generales y en un momento en que se ve afectado por varios escándalos de corrupción en su entorno.

Con su "No a la guerra" de este miércoles, Sánchez recupera el eslogan de las grandes manifestaciones que hubo en España contra la invasión de Irak en 2003, en la que el entonces Gobierno del conservador José María Aznar (Partido Popular, PP) se alineó activamente con Estados Unidos.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, pronuncia una declaración oficial en respuesta a las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump en el Palacio de La Moncloa, Madrid.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, pronuncia una declaración oficial en respuesta a las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump en el Palacio de La Moncloa, Madrid.
Foto: AFP

Muchos españoles culparon a aquella implicación española de los atentados yihadistas de marzo de 2004, que dejaron 192 muertos, y llevaron a los socialistas al poder en las elecciones que se celebraron tres días después.

Ahora, la oposición cargó contra el líder socialista por su postura con las bases. Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, primer partido de la oposición, pidió "respeto" a Trump, y acusó a Sánchez de entregar su política exterior a "intereses partidarios".

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