El mandatario brasileño y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, elevó el tono ayer sábado contra su principal adversario, Flávio Bolsonaro, a quien acusó, junto a su padre, de estar detrás del escándalo de corrupción del Banco Master, que ha salpicado a numerosas autoridades. Algo que los Bolsonaro niegas. Asimismo, Lula también aparece salpicado por el caso Master, Mientras tanto, se llevarán a cabo movilizaciones populares hoy domingo, que servirá para medir fuerzas en la calles.
“Vamos a dejar las cosas claras para ver quién es de verdad ladrón y corrupto en este país, y la familia Bolsonaro no se salva”, afirmó el aspirante del Partido de los Trabajadores (PT) en un mitin en la ciudad de Curitiba, en el sur de Brasil.
El líder progresista, en busca de un cuarto mandato no consecutivo con 80 años, atribuyó a su antecesor en la Presidencia, Jair Bolsonaro, hoy inhabilitado y en prisión domiciliaria por golpismo, y al entorno de este el origen de los últimos casos de corrupción que han sacudido el país.
En este sentido, aseguró que fue en el mandato de Bolsonaro (2019-2022) en el que se montó la trama de corrupción destapada en el Instituto Nacional de la Seguridad Social y que desvió una suma millonaria a jubilados y pensionistas.
“Miren qué gracioso: descubrimos en dos años la mayor banda criminal montada para robar a jubilados y pensionistas de este país. Fue la Contraloría de mi Gobierno la que descubrió la banda montada durante el Gobierno de Bolsonaro, que robaba a los jubilados mediante descuentos falsos”, explicó.
Con todo, una de las piezas de esa investigación afecta al hijo mayor de Lula, Fábio Luís da Silva, más conocido como ‘Lulinha’, quien también afronta sospechas de tráfico de influencias en otras tres piezas diferentes.
Por otro lado, Lula también recordó que fue durante la Administración Bolsonaro que Daniel Vorcaro “se transformó en banquero” y pasó a controlar el Banco Master, liquidado extrajudicialmente en noviembre de 2025 por un fraude millonario en el sistema financiero.
Ese escándalo ha derivado en una grave crisis político-judicial al conocerse la proximidad de Vorcaro y sus negocios con altas autoridades de Brasilia, desde jueces de la Corte Suprema, hasta exministros y dirigentes políticos de diversas ideologías. Vorcaro está en prisión preventiva desde el pasado 4 de marzo.
Flávio Bolsonaro está siendo investigado por corrupción, evasión de divisas y blanqueo de capitales en relación a una cifra millonaria que negoció con Vorcaro para supuestamente financiar una película sobre su padre.
Otro de los salpicados por su cercanía con Vorcaro es el juez del Supremo Alexandre de Moraes, famoso por conducir el juicio que llevó a Jair Bolsonaro a prisión por intento de golpe de Estado.
Lula recordó en su discurso que pidió al presidente del Supremo, Edson Fachin, el levantamiento del sumario de “todo el proceso” para saber quién está detrás.
“Nadie puede ser magistrado de la Corte Suprema para hacerse rico. Ese cargo es un sacerdocio, las personas tienen que dedicarse a él y tener un comportamiento (ético) por encima de la media. Por eso, vamos a investigar, pueden estar seguros”, prometió a sus simpatizantes.
Manifestación
Lula mide su fuerza en las calles hoy con una jornada nacional de movilización popular, a tres semanas de unas elecciones cada vez más ajustadas frente al senador Flávio Bolsonaro y marcadas por el escándalo del Banco Master.
“Llamamos a ocupar las calles de todas las ciudades de Brasil”. Así ha animado el Partido de los Trabajadores (PT) a su militancia para que organice banderazos, marchas, mesas de debate y otras actividades en apoyo al líder progresista.
La última encuesta de la firma Datafolha dejó al actual jefe de Estado con un 39% de las intenciones de voto, cuatro puntos más que Bolsonaro hijo, de cara a la primera vuelta de los comicios del 4 de octubre. Sin embargo, ambos candidatos aparecen empatados técnicamente en una eventual segunda vuelta, que se celebraría el 25 de ese mes.
El aspirante de la derecha viene recortando distancias con respecto a Lula en medio de la guerra abierta en el seno de la Corte Suprema por el ‘caso Master’, que empezó como un millonario fraude financiero y ha derivado en una grave crisis político-judicial.
Caso del Banco Master y su influencia
El origen del escándalo es Daniel Vorcaro, un hombre de negocios amante del lujo y cabeza del Banco Master. El banco fue liquidado en 2025 por insolvencia tras acumular deudas por casi US$ 7.000 millones. Vorcaro había sido detenido justo antes, cuando se disponía a tomar un jet privado en Sao Paulo.
Los investigadores examinan los supuestos vínculos del banquero, con personalidades políticas. Entre ellas, parlamentarios como el senador de izquierda Jaques Wagner, aliado de Lula, o Ciro Nogueira, exministro de Jair Bolsonaro. Lula reconoció haberse reunido con Vorcaro en 2024, antes de que Banco Master estuviera en la tormenta. También “Dark Horse”, película biográfica sobre el expresidente Bolsonaro, protagonizada por el actor Jim Caviezel, ha puesto en serios aprietos al hijo mayor del exmandatario.
Flávio Bolsonaro se vio obligado a reconocer sus relaciones con el banquero y confirmó que Vorcaro aportó millones de dólares al proyecto. La crisis en el máximo tribunal de Brasil estalló cuando un informe policial reveló mensajes enviados por Vorcaro a un número atribuido al magistrado Alexandre de Moraes.
Este juez, a cargo del juicio en el que Jair Bolsonaro fue condenado el año pasado a 27 años de prisión por golpismo, es considerado un enemigo por el bando conservador. En estos mensajes, el banquero pide ayuda a Moraes con el aparente objetivo de frenar la investigación que poco después desembocaría en su detención. AFP