El papa León XIV lanzó ayer lunes un alegato por la paz en Europa y advirtió contra “la ilusión del rearme”, al término de un viaje de cuatro días a Francia marcado por los baños de masas en este país laico. La agenda del pontífice de 71 años estuvo cargada: en París criticó las “derivas” de la IA y la “oferta de muerte programada” con la eutanasia y, en Lourdes, prometió a las víctimas de abusos sexuales en el seno de la Iglesia evitar nuevos casos.
La paz y Europa protagonizaron su última etapa del viaje en la ciudad de Metz, en un contexto cambiante con la guerra en Ucrania como telón de fondo. “Lamentablemente, también en Europa, en esta época ha reaparecido la guerra: una nueva ‘inútil masacre’ que cada día causa innumerables víctimas civiles”, aseguró el papa estadounidense-peruano, retomando una expresión de Benedicto XVI.
“Es necesario comprometerse en un diálogo paciente, mostrar audacia en la negociación y estar dispuestos a sacrificar algunas posiciones por el bien superior de la paz”, agregó León XIV, cuyo padre desembarcó en Normandía durante la Segunda Guerra Mundial.
La elección de Metz, que Francia y Alemania se disputaron desde finales del siglo XIX hasta la Segunda Guerra Mundial, no fue casualidad. En esta región nació Robert Schuman (1886-1963), uno de los llamados “padres fundadores” de la UE y que el Vaticano busca beatificar.
Pero el proyecto europeo, que nació de los escombros de un continente devastado, se debilitó en los últimos años por la crisis política abierta con la llegada de migrantes, la retirada del Reino Unido y las diferencias sobre qué actitud adoptar con el presidente ruso, Vladimir Putin.
“Hoy en día, las relaciones humanas y entre los estados se vuelven cada vez más bárbaras”, dijo León XIV, quien llamó a Europa a poner fin a la “espiral” de “la mentira y el engaño”. Tras reafirmar su apoyo al “derecho internacional y el multilateralismo”, llamó además a “integrar” a los migrantes y alertó contra “la ilusión del rearme”, cuando los países europeos aumentan su gasto militar frente a una Rusia cada vez más desafiante.
En el Centro de Congresos Robert Schuman, el presidente francés, Emmanuel Macron, pidió también recuperar el “coraje de los padres fundadores” de la UE y no ceder al “regreso de los nacionalismos”, cuando varios países clave, como Francia, celebran en 2027 elecciones con los partidos de extrema derecha en auge.
Aunque la presidencia francesa indicó que se invitó a los mandatarios de los 27 países de la UE y de las instituciones comunitarias, sólo los dirigentes de la vecina Luxemburgo y la presidenta de la fronteriza región alemana de Sarre, Anke Rehlinger, respondieron presentes.