La voz suave del obispo Alfonso Bauer se diluye entre el compás de ruidos de las máquinas de construcción que trabajan en la entrada de la Catedral Basílica de Florida. Una cuadrilla compuesta principalmente por mujeres —en su mayoría integrantes del programa Uruguay Impulsa— arranca las baldosas de la vereda. Estaban quebradas, montadas sobre las persistentes raíces de los árboles. Mezclan cemento y después colocan las nuevas. La calle está cortada. Una mujer conduce una máquina que aplana el bitumen fresco, rellenando desniveles. En la plaza, los restos de lo que fue una palmera —víctima fatal del picudo rojo— son arrastrados por una retroexcavadora. Hay flores frescas y los árboles sanos están siendo talados para priorizar la visibilidad hacia el templo.
Alguien prende una radio y ahora la voz del obispo y el ruido de las máquinas se mezclan con una cumbia.
Un joven atento al movimiento, grita:
—¡Estamos haciendo todo por el Papa!
La mañana del próximo domingo 8 de noviembre, cuando el Papa León XIV visite el Santuario Nacional de la Virgen de los Treinta y Tres y celebre la misa central en un estrado que montará la misma empresa que produjo los shows de Shakira, esta zona de obras será copada por un público masivo. Eso se espera, aunque nadie se anima a precisar un número de visitantes. Unos proyectan 20 mil, otros 30 mil y algunos muchísimo más.
—Bueno... imagino como a 50 mil personas, pero no sé de dónde saco ese número, es quizás un poco optimista —dice el obispo Bauer, que asumió el cargo el 31 de mayo pasado; tres días antes de que se celebrara la multitudinaria festividad de San Cono, dos meses antes de que se anunciara que el Papa visitaría Uruguay y cerraría su estancia en Florida.
Bauer basa sus estimaciones en el contacto que ha tenido con otros obispos que le cuentan que los fieles de sus parroquias han agotado los pasajes de ómnibus para esa fecha, la del “acto final”; en que se está arrasando con los alojamientos y en que se estarían confirmando excursiones que vendrían desde distintas partes del país, pero también de Brasil y Argentina. Y en que, después de todo, aunque somos el país más laico de América Latina, “eso no impide la manifestación pública de la fe”.
Serían miles y miles las personas tomando el epicentro de la ciudad insigne de la fe uruguaya, y también de la independencia, que en el relato de los más creyentes están emparentadas entre sí y confluyen en la figura de una virgen guranítica que mide 36 centímetros, sin contar la enorme corona de oro que flota sobre su cabeza.
“Está allí”, indica el obispo, señalando el sitio más privilegiado detrás del altar. Iluminada, dentro de una caja transparente, cercada de alarmas con detectores láser. A sus pies, hay un reclinatorio con siete cuadernos forrados donde los fieles le dejan pedidos a la virgen escritos con lapiceras bic.
Dice la historia que la virgen ya era venerada en la zona del Pintado cuando fue trasladada hasta la capilla de la antigua Florida, y es ahí donde los Treinta y Tres Orientales se postraron ante su imagen, pidiéndole ayuda y fortaleza para encarar la Cruzada Libertadora, en 1825. “Lo original es que la gente le puso así: la Virgen de los Treinta y Tres, porque conectan el hecho de la independencia con esta imagen, que era una imagen más de la inmaculada”, dice Bauer.
Años después, Manuel Oribe sufrió un naufragio junto a su familia y otra vez se encomendó a la virgen. Le prometió un obsequio. Y cumplió. Por eso, desde 1857 luce una majestuosa corona de oro macizo hecha a medida.
—Es medio exagerada la corona, ¿no te parece? No tiene nada que ver con la cabeza, con todo el resto —opina el obispo, interrumpiendo sus respuestas con una tos que va y viene, probablemente a causa del polvillo de las obras que también se hacen en el templo (lavado de la fachada, iluminación completa, pintura y limpieza del pórtico). La declaración de la virgen como “Patrona de la Patria” en 1962 por el sumo pontífice Juan XXIII; su fama comparable a la de Luján en Argentina y a la de Guadalupe en México, porque “es la que nuclea a toda la Iglesia Uruguaya”, dicen, es la razón detrás de la segunda visita de un Papa a Florida.
El primero fue Juan Pablo II, en 1988. Bauer, que entonces era seminarista de la congregación salesiana, lo recuerda bien porque ahí estaba, colaborando en las tareas. Aquella vez, el Papa visitó el estadio Campeones Olímpicos. Según los vecinos más memoriosos, habrán asistido de 15 mil a 20 mil personas. “Pero varias se quedaron afuera”, cuenta el obispo.
¿La visita del Papa está acercando más gente a la iglesia de Florida? “No es tan tangible, aún”, dice el obispo Bauer. Pero sí hay un entusiasmo fuera de lo habitual. “Demasiados” lo buscan para hacerle llegar un regalo artesanal al Papa.
—Creo que para gente que está fría en su fe, o está un poquito alejada de la iglesia, esto puede ser un momento de reenganche: como en la conga.
Los chats del Papa
La cuenta regresiva en Florida se vive en un mar de chats de coordinaciones y consultas y la espera de confirmaciones, que están demorando un poco más de lo deseado. Esto plantean algunos comerciantes de distinto porte, que por estos días analizan qué riesgo tomar para aprovechar el supuesto aluvión de visitantes que podría significar una buena oportunidad de ventas.
El Centro Comercial e Industrial de Florida calma la ansiedad de sus socios advirtiéndoles que aún están “en las gateras de la información”. Pero desde ya los estimula a que se integren a la planificación de la intendencia “de recibir al visitante de una manera alegre y a la vez asociada al evento”. Por ejemplo: decorando las vitrinas con globos de los colores del Vaticano.
Cómo va a ser el ingreso, ¿dónde se podrá estacionar? Qué calles estarán cortadas. Dónde estarán los puestos de comida y artesanías, ¿habrá que pagar para poner un stand? Las dudas se acumulan en el despacho del intendente Carlos Enciso, el orgulloso “anfitrión” de este evento, que avanza hasta donde puede. “Es incalculable la gente que puede venir, cosa que nos pone también ansiosos, nerviosos y buscando la mejor forma de organizar”, dice.
Cada OK depende de una cadena en la que participan la intendencia y la Iglesia Católica (que contrató a una productora), pero que termina en el Vaticano. Tiene la última palabra. Si hasta el obispo Bauer debe enviar la próxima semana los 2.000 caracteres (con espacios) que planea expresar al inicio de la ceremonia, a modo de acción de gracias, para que le den la aprobación del texto.
Cuando se trata de una visita papal, el único que puede improvisar es el Papa. El resto se rige por estrictos protocolos y por tiempos cronometrados. Fue el Vaticano, luego de dos visitas a las que llaman “avanzadas”, el que optó por la Plaza Asamblea como locación del acto en vez del Hipódromo, como había sugerido la intendencia. “El lugar es más chico de lo que preveíamos, pero de alguna forma nos vamos a ir organizando”, dice Enciso.
La semana que viene, en una reunión en la que también estará Cancillería y el Ministerio del Interior, se analizará cómo será el ingreso del Papa, por dónde circulará el papamóvil y si hará falta o no que el público se registre previamente. “Nuestra sugerencia es que sea lo más amplio posible, porque creemos que es un acontecimiento popular donde hay que garantizar la mayor posibilidad de participación de la gente”, señala el intendente.
Una foto para el mundo
Entre quienes dedican su jornada laboral a gestionar la visita, algunos estudian los gustos de León XIV para así sorprenderlo en la bienvenida. Una idea que está sobre la mesa es aguardarlo en la entrada sobre la ruta (que también está en refacciones para la ocasión) con una caballada a modo de escolta, porque resulta que al Papa le fascinan los caballos.
Un grupo de artesanos le está preparando tres regalos “oficiales”:una reproducción de la virgen en lana, una bandera de Florida tejida en crochet y un rosario hecho con guasca (cuero crudo). Lo que no se sabe todavía es cuándo las autoridades locales le harán entrega de los obsequios. Puede que sea en la previa, sobre el estrado que, si el Vaticano lo aprueba, lucirá plantas autóctonas del departamento como colas de zorro y biznagas.
Un grupo de artistas entonará “Una gran alegría”, el himno uruguayo compuesto para el Papa. Se rezará el rosario. Posiblemente después actúe el grupo de folklore Duro e’ Boca, y luego llegue la “ofrenda musical” que la Orquesta Sinfónica Juvenil de Florida está ensayando: la “Oda a la alegría”, el “Aleluya” de Haendel, la “Cumparsita” y las “Alfredianas” (homenaje a Alfredo Zitarrosa).
En algún momento, el intendente nombrará a León XIV Visitante Ilustre de la ciudad. Su nombre se grabará en la placa de bronce junto al de Julio Bocca, León Gieco, Valeria Lynch y Danny Glover.
“Es una gran oportunidad, nos van a ver los medios de todo el mundo. Florida tiene la oportunidad de mostrar lo que es el interior”, dice Adela Dubra, la directora general de Cultura, Deporte, Turismo y Juventud de la comuna.
Eso por un lado.
Por el otro, la aspiración de los jerarcas es ofrecerle al visitante planes atractivos para que se mantenga en la ciudad y en sus alrededores, antes y después de la misa.
Ypara eso se necesita “enganchar” al pueblo.
“Es un hecho trascendente y cada uno en su imaginario no lo está dimensionando. El punto de partida es la venida de Juan Pablo II hace 38 años, pero en este tiempo han pasado muchas cosas”, dice Carmen Passarella, directora de Turismo, que confía en que esta experiencia será mejor que la anterior y que es una oportunidad única para mostrarse.
Passarella es una convencida de que Florida viene haciendo turismo desde que se declaró la independencia, “porque el 14 de junio empezaron a llegar los asambleístas y acá se quedaron hasta después de la Batalla de Sarandí”, que fue la última de la gesta libertadora, la que abrió el camino a la independencia.
Como en la película
En Florida se dice que para saber qué pasa en el pueblo hay que escuchar al periodista radial Rubén Mario del Castillo. Esta semana, en su popularísimo programa Exitorama, repasó la visita del Papa en 1988. Las fotos que dejó esa cobertura circulan en los chats de los floridenses. Algunos se entusiasmaron al verlas. Pero otros, no tanto.
Rubén Mario recordó al aire que las miles de personas que vinieron se marcharon cuando terminó el evento. “Se comenta hasta el día de hoy que en algún freezer todavía queda asado con cuero que no se vendió”, dice jocosamente, refiriéndose a los vecinos que habían invertido en puestos de comida y se quedaron con sobrantes. “Lo que sí se vendió muy bien fue agua caliente para el mate”, dice.
Pero: aquella vez el evento fue en invierno (¡en mayo!), por la tarde y no en la mañana, y había mucho menos locomoción que ahora, reconoce Rubén Mario.
Y la ciudad tampoco se había preparado para reconvertir al visitante en un turista exprés. Eso es lo que se pretende ahora, plantea Passarella, mientras arranca con la mano un yuyo que creció entre dos adoquines en la calle peatonal frente a la entrada principal de la comuna.
Florida sabe cómo manejar festividades multitudinarias como San Cono (que en 2025, a lo largo de una semana, congregó 61.503 visitas) y la peregrinación de la Virgen (13.778 visitas en 2025). “Pero el 9 de noviembre vamos a darnos cuenta de que son eventos incomparables. Lo que sí es que nos sirve para saber en dónde nos paramos”, dice. Un factor clave en esta estrategia es el alojamiento. El equipo de Passarella relevó todas las camas disponibles, incluyendo las del motel.
En Florida hay un total de 285 plazas que ya están, en gran medida, ocupadas. Las del hotel Real, volaron. Las estancias turísticas están a tope, aunque en el complejo de Paso Severino todavía quedan unas 120 disponibles. El hotel Español, por su parte, liberará las habitaciones el 7 de octubre. Mientras tanto, unas 10 personas llaman por día, ofreciendo pagar por encima de la tarifa, “o hacer la transferencia en el acto”, pero los propietarios no ceden.
—No entiendo tanta locura. Yo no sé ni quién es el Papa. Pensé que era Francisco, y me enteré hace dos días de que se había muerto...—dice una empleada del hotel.
Entonces la intendencia redobló la apuesta y lanzó un llamado para que los particulares registren sus casas o habitaciones al precio que consideren. “Es una oportunidad económica, pero también es practicar la hospitalidad”, plantea Passarella. Al cierre de esta edición había 18 registros, lo que equivale a 105 plazas, una cifra comparable al tamaño de los dos hoteles juntos. ¿Cuánto piden en promedio?“La gente se pierde en cuánto pedir. Si me preguntan, yo digo ‘hacé como el italiano, ¿cuál es la pizza más rica?, es la que más te guste a vos’”, lanza la directora.
En otras palabras, les sugiere cobrar lo que consideren justo, sin excederse. El mismo consejo predica el Centro Comercial con sus socios. “Arriesgarse siempre que sientan que no van a tener pérdidas”, porque en Florida lo que nadie quiere es sufrir “un baño del Papa”, dicen los comerciantes. Nuria, vendedora del local La Chirca, lo dice así:“Yo soy cruyicista, practicante católica, pero no quiero saber que pase lo de la película”. En la tienda encargaron souvenirs temáticos pero como el costo de los imanes con la silueta del Papa forrada en cuero era muy alto, fueron por el plan b, más económico: imanes de madera tallada sin pintar cuyo costo de venta es de 200 pesos.
El asunto es no prepararse de más y verse “desbordados”. “Tenemos que encontrar el equilibrio”, dice José Manuel Ghisolfo, del Centro Comercial. Ser “terrenales” incluso cuando se trata de la visita de un hombre al que se considera un santo. “No hay espalda para pérdidas”, dice. Gabriela Luengo, la gerenta de la Agencia de Desarrollo Económico de Florida que asesora a artesanos y gastrónomos que elaboran productos en una cocina comunitaria y los ofrecen en una cafetería en la calle principal, también impuso la consigna del “entusiasmo cauteloso”.
El grupo ya está produciendo bolsos, rosarios, velas y cajitas con la imagen de León XIV, pero todo en cantidades reducidas. Solo objetos que sobrevivan después del temblor que traerá el Papa.
Más planes para hacer
Las autoridades departamentales buscan retener al visitante y reconvertirlo en un turista exprés. La aspiración es que lleguen el día anterior a la visita del Papa, y que permanezcan en el departamento o en zonas cercanas después de que termine la misa. Para eso, están diseñando un catálogo de propuestas que combina shows musicales con feria gastronómica y de artesanías. En la ciudad, los museos estarán abiertos. En particular, en el Museo de Artes Visuales Ernesto Alexandro habrá dos exposiciones disponibles, ambas centradas en artículos guaraníticos y en objetos del obispado. Es muy probable que los puestos de comida y artesanías tengan un gran despliegue en el Prado.
Se prevén shows musicales antes, durante el evento y después. Distintos artistas tocarán el himno uruguayo compuesto para León XIV, mientras que están confirmadas las actuaciones de Duro e’ Boca y de la Orquesta Sinfónica Juvenil.
También se promueve que se aproveche el viaje para visitar Nimbus Parque Aventura y la Fiesta de la Leche, que se celebra en Cardal. Entre varios atractivos gratuitos, el domingo se servirá un arroz con leche gigante, aspirante a ingresar en el registro de los Récord Guinness (1.200 litros de leche, 240 kilos de azúcar, 180 kilos de arroz, 6 litros de vainilla) y habrá varios conciertos, el último a cargo de Chacho Ramos.