Estados Unidos anunció ayer martes sanciones contra la presidenta de la Corte Penal Internacional (CPI), la japonesa Tomoko Akane, y otro alto magistrado, en el marco de su campaña contra esta institución a la que acusa de estar “politizada”.
La CPI rápidamente condenó la decisión y en un comunicado dijo que esas sanciones “socavan el Estado de derecho”. El otro sancionado es el magistrado senegalés Abdoulaye Seye, quien en la actualidad sustituye al fiscal de la CPI.
“Estas personas se han involucrado directamente en los intentos de la CPI para investigar, arrestar, detener o perseguir a funcionarios cuyos gobiernos no reconocen la jurisdicción” de ese tribunal, declaró en un comunicado el secretario de Estado, Marco Rubio.
“Cuando se amenaza a los actores de la justicia por aplicar la ley, es el orden legal internacional el que se pone en riesgo”, respondió la CPI con sede en La Haya.
La Casa Blanca ha impuesto sanciones -con prohibición de viaje a Estados Unidos y congelación de activos el país- a varios jueces y fiscales de la CPI, principalmente debido a sus investigaciones sobre Israel, uno de los aliados clave de Washington.
La CPI emitió en 2024 una orden de arresto contra el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y el exministro de Defensa Yoav Gallant, por la guerra en Gaza, así como contra varios miembros del grupo terrorista Hamás.
El Gobierno del presidente Donald Trump lanzó una ofensiva diplomática contra la CPI hace un mes, al acusarla de “amenazar” estadounidenses.
Chad y Venezuela -ahora un país cercano a Washington tras la captura de Nicolás Maduro-, anunciaron su intención de dejar la CPI. Rubio expresó su confianza en que otros países hagan lo mismo. “La administración Trump ha sido clara: la Corte Penal Internacional es un tribunal supranacional corrupto y fatalmente politizado que ha abusado de manera maliciosa de su autoridad y ha excedido su mandato. No toleraremos este asalto a la soberanía”, añadió Rubio.
Estados Unidos firmó, pero no ratificó, el Estatuto de Roma, que creó la Corte Penal Internacional en 2002. Washington no reconoce la jurisdicción de la CPI. AFP