La asamblea general de la Corte Penal Internacional (CPI) decidió ayer viernes destituir al fiscal general Karim Khan, acusado de agresión sexual contra una integrante de su equipo. Khan dejó sus funciones en mayo de 2025 para defenderse de las acusaciones, tras la apertura de una investigación el año anterior.
En una votación secreta en la sede de la ONU en Nueva York, 82 de los 125 Estados miembros de la CPI votaron a favor de cesar al británico. Se requería un mínimo de 63 votos para su destitución.
Khan (56) fue suspendido el mes pasado por un órgano rector clave de la CPI, la Mesa de la Asamblea de los Estados Partes (AEP), compuesta por 21 miembros, que convocó la reunión de ayer en la sede de la ONU. La destitución de Khan pone fin al mandato del fiscal que llevó por primera vez a la CPI casos contra dirigentes de Israel y Rusia.
Nacido en Escocia en 1970 e hijo de inmigrantes paquistaníes, desarrolló gran parte de su carrera en la justicia penal internacional.
En la sala de audiencias, ha centrado la atención con una oratoria elaborada y teatral, y una memoria poco común, hablando sin notas, con argumentos complejos en un inglés cuidado y clásico, marcado por referencias históricas, religiosas y literarias.
Trabajó en los tribunales para la antigua Yugoslavia y Ruanda y ejerció como abogado defensor en algunos de los casos más sonados, representando, entre otros, al expresidente liberiano Charles Taylor, al exvicepresidente congoleño Jean-Pierre Bemba y a Saif al Islam Gadafi, hijo del fallecido líder libio Muamar al Gadafi.
Antes de la CPI, dirigió el Equipo de Investigación de Naciones Unidas para los Crímenes del Estado Islámico (UNITAD), encargado de recopilar pruebas sobre las atrocidades del grupo yihadista en Irak.
En febrero de 2021, y pese a no figurar entre los favoritos al inicio del proceso, logró reunir el respaldo de países de distintas regiones para ser elegido fiscal jefe de la CPI para un mandato de nueve años, sucediendo a la gambiana Fatou Bensouda, de quien heredó investigaciones delicadas como la de Afganistán y Palestina.
Pero durante su mandato abrió una de las etapas más activas de la Corte tras la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, que desembocó en la orden de arresto del presidente ruso, Vladimir Putin, por deportación ilegal de menores ucranianos.
Sin embargo, fue la guerra en Gaza la que terminó convirtiéndolo en la figura más conocida de la institución, cuando en mayo de 2024 solicitó órdenes de arresto contra el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu; su exministro de Defensa, Yoav Gallant, y varios dirigentes de la organización terrorista Hamás, por presuntos crímenes de guerra y de lesa humanidad. Esto desencadenó una fuerte reacción de Israel y Estados Unidos, y la Administración de Donald Trump impuso sanciones contra Khan y otros jueces y fiscales de la Corte.
El último episodio tuvo lugar la semana pasada, con el anuncio del secretario de Estado, Marco Rubio, de una campaña diplomática para “desmantelar” la CPI.
El caso sobre Palestina, sin embargo, no depende de la continuidad de Khan al frente de la Fiscalía. La investigación en sí fue abierta por su predecesora, Fatou Bensouda, y las órdenes de arresto son emitidas por los jueces tras examinar pruebas presentadas por la Fiscalía, por lo que la destitución de Khan no altera el curso del caso.
Khan ya había sido apartado del proceso emblemático de la CPI contra el expresidente de Filipinas Rodrigo Duterte por crímenes de lesa humanidad.
Con información de AFP y EFE