Los hutíes de Yemen acusaron ayer martes a Riad de llevar a cabo ataques contra un puerto en el mar Rojo y el rey Salmán de Arabia Saudita los tachó de “milicia terrorista” que apunta a la ciudad santa de La Meca.
La toma de la costa yemení del mar Rojo por parte de los hutíes ha causado cientos de muertos y hace temer por el comercio y la navegación global a través del vital estrecho de Bab el Mandeb.
También ha provocado un éxodo. Ayer la ONU alertó que el número de desplazados podría aumentar de los más de 130.000 actuales a más de 230.000 en los próximos meses.
La conquista de territorio de los hutíes ha reforzado a Irán y sus aliados en dos vías marítimas: Bab el Mandeb y el estrecho de Ormuz, ambas muy importantes para el tránsito de hidrocarburos.
Arabia Saudita, que apoya al gobierno de Yemen reconocido por buena parte de la comunidad internacional, intenta contener su avance. El rey Salmán de Arabia Saudita, que a sus 90 años no suele intervenir en público, condenó “el nuevo intento de la milicia terrorista hutí de atacar La Meca” y consideró que constituía “una provocación hacia los musulmanes de todo el mundo”, según la agencia de prensa oficial.
Riad acusa a los combatientes proiraníes de haber llevado a cabo un ataque contra la ciudad santa el martes. La reanudación de las hostilidades en Yemen afecta mucho al principal exportador mundial de crudo, con una fuerte caída del tráfico en Bab el Mandeb.
Este paso que conecta Europa con Asia a través del mar Rojo y el canal de Suez era crucial para el reino desde que Irán bloqueó el estrecho de Ormuz al otro lado de la península arábiga.
Difícil derrota
Arabia Saudita tiene grandes recursos financieros y armas de última generación, pero desde hace más de una década no ha logrado derrotar a los hutíes de Yemen. El grupo, respaldado por Irán, ha logrado alcanzar Riad con misiles, tomar el control de toda la costa yemení del mar Rojo y bloquear las exportaciones de petróleo saudita.
Los expertos señalan que Arabia Saudita ha tenido dificultades para hacerles frente en parte por su dependencia de fuerzas locales poco eficaces y porque el terreno accidentado y el apoyo iraní han favorecido a estos combatientes antigubernamentales.
¿Por qué tiene dificultades Arabia Saudita?
Este reino, que históricamente ha dependido del personal, los contratistas e instructores extranjeros para complementar sus fuerzas armadas, gasta miles de millones en adquirir armamento sofisticado y material militar.
La semana pasada, Estados Unidos aprobó la venta de 48 aviones de combate F-35 por 24.300 millones de dólares. Pero a pesar de su enorme arsenal, el ejército tiene una experiencia relativamente limitada en la dirección autónoma de operaciones de combate.
“Los sauditas tienen que construir un Ejército que esté dispuesto a luchar y una población dispuesta a morir para preservar lo que tienen”, afirmó Bernard Haykel, un experto de la Universidad de Princeton en un debate en internet. “Y eso no es lo que tienen ahora mismo”.
Los expertos apuntan que las fuerzas armadas sauditas son deliberadamente pequeñas y fragmentadas para evitar un golpe de Estado en una región propensa a las asonadas militares.
“Arabia Saudita es el único lugar donde la monarquía no ha sido desplazada por los militares, porque han mantenido débil al Ejército”, apuntó el experto en Oriente Medio Ray Takeyh ante una comisión del Congreso estadounidense en 2015.
¿Por qué son tan difíciles de derrotar los hutíes?
Esta milicia, inicialmente con pocas armas, aprovecha su conocimiento del terreno y sus vínculos tribales para construir defensas muy difíciles de desmantelar. Con el paso de los años, el grupo ha acumulado un arsenal avanzado de misiles y drones con el respaldo de Irán. También se ha mantenido unido, a diferencia del Gobierno de Yemen.
“Los hutíes han sido capaces de construir un frente unido”, apunta Thomas Juneau, experto en Irán y Yemen de la Universidad de Ottawa. “Tienen un gobierno muy centralizado que ejerce un fuerte mando y control sobre lo que inicialmente eran fuerzas dispares que ellos reunieron”, indica AFP.
Desde 2023, el grupo ha demostrado su capacidad para obstaculizar el tráfico en el mar Rojo atacando buques a los que acusaba de tener vínculos con Israel tras la guerra de Gaza.
Arabia Saudita entró en la guerra de Yemen en 2015 junto a su aliado, Emiratos Árabes Unidos, para respaldar a un Gobierno que los hutíes habían expulsado de la capital, Saná, un año antes.
En diciembre de 2025, fuerzas respaldadas por Emiratos Árabes Unidos tomaron brevemente el control de todas las zonas bajo control gubernamental, provocando la indignación de Arabia Saudita y desencadenando una disputa entre los dos aliados que todavía sigue.
Finalmente Emiratos retiró sus fuerzas y equipos, incluidos helicópteros de combates, de las zonas próximas a la costa del mar Rojo pero los sauditas no fueron capaces de llenar ese vacío.
“Un duro golpe y una débil coordinación con los yemeníes es lo que provocó el colapso” actual, apunta a la AFP el experto en Oriente Medio, Michael Knights.
Según medios estadounidenses, el príncipe heredero saudita, Mohamed bin Salmán, ha pedido reiteradamente al presidente Donald Trump ayuda para frenar a los hutíes, hasta ahora sin éxito.
En tanto, los ministros de Asuntos Exteriores del G7 han pedido a Irán que cese su apoyo militar a los rebeldes hutíes de Yemen, al considerar que su respaldo puede suponer una “peligrosa escalada” y “ agravar aún más el conflicto, socavar el comercio internacional y generar inestabilidad económica mundial”.