Los colegios privados están "muy preocupados" frente a un escenario de caída sostenida en la matrícula escolar

"En los últimos diez años, un aula se vuelve cada vez más cara", alertaron desde una de las asociaciones de instituciones educativas.

Colegio Cervantes
Niño haciendo una tarea en clases.
Foto: Leonardo Mainé/Archivo El País.

El desplome de la matrícula escolar frente a una sostenida baja natalidad desde hace una década, no solo está siendo analizado por la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), que ve una “oportunidad” para brindar una enseñanza cada vez "más personalizada".

Los colegios privados, que suman unos 370 centros y concentran un 17% de la matrícula escolar total, también miran de cerca la caída en la cantidad de estudiantes, que ya existe, sumado a las proyecciones oficiales que plantean que el fenómeno se instalará por varios años.

“Es un tema que nos tiene muy preocupados”, reconoció a El País el director de Asociación de Institutos de Educación Privada (Audep), Alejandro di Lorenzi, sobre el impacto de una caída en la matrícula para los privados.

Esta situación no es homogénea en el sector privado. “Hay distintas realidades, y tipos de colegios”, puntualizó Di Lorenzi, en relación a que “no es lo mismo” el impacto que genera una menor cantidad de niños en los colegios que tienen oferta de inicial a secundaria, respecto aquellos que tienen algunos grados.

También existen diferencias entre los que están ubicados al oeste o el este de Montevideo, y frente a aquellos ubicados en Ciudad de la Costa o Maldonado, donde hubo crecimiento de la demanda por los corrimientos demográficos.

“Lo importante es que cada institución logre el equilibrio para mantener una buena calidad educativa”, destacó Di Lorenzi, sobre un aspecto que se torna cada vez más complejo, por diversos factores.

“En los últimos diez años, un aula se vuelve cada vez más cara, y no necesariamente obedece al equipamiento, sino a un trabajo invisible por detrás de maestros y profesores, que tiene que ver con cada vez más horas de equipos psicotécnicos, de psicólogos, psicopedagógos, psicomotricistas, y auxiliares, tanto de maestros y adscriptos”, explicó.

Esto responde a que “la contención a niños, adolescentes y familias es cada vez mayor, entonces las instituciones se han tenido que equipar cada vez más de talento humano calificado, y esto tiene un costo”, agregó.

Con este escenario, los colegios están trabajando en la “fidelización de las familias” para captar alumnos, por el aumento de la “rotación” de instituciones. Lo cual tiene sus “limitaciones”, ya que las familias tienen menos hijos que tiempo atrás.

Di Lorenzi agregó que algunas instituciones están trabajando en “talleres para familias, y externos a la institución, extraedad”, para ocupar horarios de la noche, que si bien permite “acercar” a las familias, también tiene su limitación.

Al mismo tiempo, varios colegios han incursionado en escuelas de verano o escuelas de invierno, también conocidas como colonias de vacaciones, que “antes no tenían”, lo cual puede atraer a familias a la institución.

Por otro lado, Ignacio Cassi, titular de Asociación Uruguaya de Educación Católica (Audec), planteó a El País que los colegios católicos están “analizando” la tendencia de la matrícula, y cómo se distribuye la caída demográfica cuando se cruzan variables socioeconómicas y espaciales, por un impacto dispar.

“La caída de la natalidad no es en todos los lugares igual”, agregó, sumado a que los colegios cuentan con realidades diferentes, ya que los centros católicos tienen presencia en “distintas clases sociales y distintos estratos socioeconómicos”, dijo Cassi.

En ese sentido, Cassi planteó que hay una presencia de la educación católica en “lugares donde claramente no serían nunca redituables para la educación privada que tiene fin de lucro”.

Aunque añadió que la lectura que hace ANEP sobre que la caída de estudiantes es una “oportunidad” para trabajar de forma personalizada, con el mismo presupuesto, la educación privada “no lo puede pensar” porque “la fuente de ingresos son las matrículas”.

Cassi planteó que los colegios más chicos son los que están “más complicados”, ya que si tienen un grupo, y no tienen margen de ajuste por otro lado, esto complejiza cómo se puede sostener la institución frente a una baja de matrícula.

“Hay una situación de crisis, sin dudas, en términos demográficos, que se puede reflejar en la capacidad que tengamos de reaccionar las instituciones. En algunos casos buscando estrategias para obtener otros recursos que no tengan que ver con la matrícula, y adecuando las maneras de funcionar para hacerlo posible”, agregó.

¿Encontraste un error?

Reportar
Temas relacionados
ANEPcolegios privados
Te puede interesar