La "doble oportunidad" que visualiza ANEP ante la caída en la matrícula escolar que se proyecta para varios años

El presidente del organismo, Pablo Caggiani, advirtió que es necesario "discutir cuántos docentes" se están formando hoy, en un escenario de aulas cada vez más vacías.

Pablo Caggiani.
Pablo Caggiani.
Foto: Darwin Borrelli.

Las aulas escolares uruguayas se están vaciando a un ritmo vertiginoso, a razón de unos 10.000 alumnos menos por año, en medio de un contexto de baja natalidad que se extiende desde hace una década. La cifra anual de nacimientos cayó un 40% entre 2015 y 2025.

La Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) organizó días atrás un seminario sobre la evolución y proyección de la matrícula de inicial y primaria hacia el 2035, en el que se planteó que la caída de alumnos se profundizará aún más en los próximos años.

La matrícula escolar pública, que viene descendiendo desde 2020, pasó de 305.000 alumnos en 2025 a 292.000 este año. “Es un hecho que cuando uno visita jardines y escuelas vemos puñados de niños”, describió en el evento la directora de inicial y primaria, Gabriela Salsamendi.

ANEP prevé que la matrícula de inicial, que hoy bordea los 65.000 alumnos, llegaría a un piso de 60.000 para 2030, y luego tendría un leve repunte hacia 2035, llegando a unos 66.000, considerando las proyecciones oficiales de que habría un rebote de la tasa de fecundidad.

Mientras que en primaria, donde hay ahora unos 221.000 alumnos, ANEP proyecta en función de los nacimientos un desplome persistente en la matrícula escolar, que llegaría a una matrícula de unos 145.000 estudiantes para 2035, una reducción del 34%.

¿Cómo puede impactar este desplome de alumnos a nivel de Primaria? Para Salsamendi, en línea con otros jerarcas, el desplome de la matrícula escolar presente y futura representa una “doble oportunidad”, con los recursos que tiene hoy la ANEP.

Por un lado, la caída del tamaño del grupo promedio en inicial y primaria, que hoy ronda los 17 y 21 alumnos, respectivamente, permite lograr prácticas de enseñanza “cada vez más personalizadas”. Y por otro lado, los grupos más pequeños supone que queden salones libres en varios centros, lo cual habilita a la “ampliación del tiempo educativo”, acotó.

El cambio demográfico ya genera cambios en la práctica. Salsamendi resaltó que este año se generaron cargos de maestros flexibilizadores, que no tienen un grupo a cargo, sino que pueden estar, por ejemplo, un día con un maestro de primero que tiene muchos niños, y otro día atender a un solo niño de sexto año que requiere una “intervención focalizada”, dijo.

Antonio Romano, al frente de la Dirección Ejecutiva de Políticas Educativas de ANEP, planteó pensar en otras formas de trabajo docente, para que no esté ligado a un grupo, “sino que esté vinculado a la escuela, que también pueda determinar las formas en que se organizan los equipos docentes para atender a la cantidad de estudiantes”, dijo.

El director de Planificación Educativa de ANEP, Andrés Peri, expuso dos ejercicios “hipotéticos” sobre el impacto de la matrícula en el trabajo docente. Una simulación planteó que si se mantuviera el esquema de un docente por grupo, el tamaño promedio del grupo pasaría de 21 a 16 alumnos en 2030. Pero si resolviera mantener el tamaño actual (21), se podrían liberar 2.416 docentes al 2030 para dar apoyo al aprendizaje personalizado.

Pablo Caggiani, presidente de ANEP, advirtió que existe una noción general de que la cantidad de estudiantes por grupo “define la calidad de la enseñanza”, cuando “está estudiado” que por debajo de determinados umbrales, la ratio de alumnos por grupo “empieza a perjudicar”.

“Todos los que profesamos la religión de la educación laica, gratuita y obligatoria lo único que pensamos es en expandir y abrir más. No tenemos ni idea de cómo recular y utilizar eso para mejorar las propuestas que se formulan”, reconoció Caggiani, ante un panorama de aulas cada vez más vacías.

Caggiani planteó discutir formación docente

A lo que Caggiani, llamó a “discutir” es a definir “cuántos docentes” deben formarse. “¿Vamos a seguir formando maestras de primera infancia o maestras de educación común? ¿Cuántas?”, cuestionó el maestro de profesión.

El jerarca también planteó que mientras se invierte en la formación no pueden haber “docentes atendiendo kioscos”. Dijo que ese era un tema que aunque fuera “incómodo” se debía abordar.

“Hoy es en primaria, dentro de cuatro años es en educación media básica, y es parte de los temas que la política tiene que empezar a abordar”, resaltó Caggiani. “Porque ahí no solo invertiste dinero, sino que además construiste el enojo, razonable, de esa persona que estuvo haciendo una carrera de grado en algo que no va a tener trabajo”, advirtió.

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