En Medio Oriente la guerra en Irán está en pausa, pero otro frente se ha complicado estas semanas. La coalición liderada por Arabia Saudí informó ayer jueves de que sus fuerzas interceptaron y destruyeron tres misiles balísticos lanzados por los rebeldes hutíes del Yemen. En concreto, un aeropuerto, una guardería y un complejo médico de Riad sufrieron daños ayer por los ataques de los hutíes.
Los hutíes atacan repetidamente la capital de Arabia Saudita, que se encuentra a la cabeza de una coalición de países que lucha contra este movimiento proiraní en la guerra civil de Yemen. Últimamente han amenazado con golpear infraestructuras críticas y perturbar el espacio aéreo saudita.
En el aeropuerto de Riad, entre uno y tres aviones fueron gravemente dañado por el último ataque de los hutíes.
Los hutíes reivindicaron tres bombardeos contra el aeropuerto solo este jueves, e instaron a las aerolíneas a evitar sobrevolar el territorio saudita.
Los gestores del aeropuerto recomendaron a los pasajeros que comprobaran si su vuelo continuaba programado antes de desplazarse al aeródromo, y Estados Unidos llamó a sus ciudadanos a ejercer la “mayor vigilancia” tras estos ataques, y prohibió que sus funcionarios fueran al aeropuerto si no contaban con una “autorización especial”.
Por otro lado, la Defensa Civil saudita indicó en X, sin dar cuenta de víctimas, que “fragmentos de misil cayeron en Riad tras la interceptación de un misil balístico, causando daños materiales a una guardería y a un complejo médico”. Las autoridades sauditas no suelen reconocer ataques contra estructuras civiles.
La magnitud y la frecuencia de los ataques contra la capital del reino no tienen precedentes en los ocho meses de guerra en Oriente Medio. Llegan en un momento en que Arabia Saudita se ha visto más involucrada en el conflicto en Yemen, que resurgió en julio.
Los nuevos ataques de los hutíes se producen un día después de que al menos tres personas murieran y varias resultaran heridas en ataques contra los aeropuertos internacionales Rey Jalid, en Riad, y Abha, en el suroeste de Arabia Saudí.
Los hutíes, aliados de Irán, han reinvidicado en los últimos días varios ataques contra objetivos sauditas. La guerra entre los hutíes, que controlan la capital yemení Saná y extensas áreas del país desde hace más de una década, y el gobierno reconocido por la comunidad internacional y apoyado por Arabia Saudita, se reavivó en julio después de años de calma, convirtiéndose en el último frente de la guerra en Medio Oriente.
Desde entonces, 201.217 personas “se han visto obligadas a abandonar sus hogares”, anunció el miércoles la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), alarmada por la falta de financiamiento para hacer frente a esta nueva crisis humanitaria en el país más pobre de la península arábiga.
En septiembre, una ofensiva relámpago de los hutíes les permitió tomar el control de toda la costa yemení que da al mar Rojo y reforzar su dominio sobre el estratégico estrecho de Bab el Mandeb, que conecta Asia con Europa a través del canal de Suez.
Por su lado, Pakistán ha enviado cientos de tropas a Arabia Saudí para apoyar su lucha contra los hutíes. “Pakistán tiene un despliegue de tropas desde hace décadas en Arabia Saudita para fines de entrenamiento y logística, pero ahora se han enviado cientos de tropas adicionales al Reino bajo el Acuerdo de Defensa de La Meca”, dijo a EFE un funcionario de seguridad que solicitó el anonimato.
El despliegue militar se confirma después de que Arabia Saudí, Turquía y Pakistán acordaran el lunes activar de inmediato el pacto de defensa conjunta, acordado en agosto, para hacer efectiva la cláusula asistencia de la alianza, según la cual una agresión a un socio es un ataque contra todos, y enviar con rapidez efectivos a suelo saudí ante la escalada contra los hutíes yemeníes. EFE, AFP