El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, dijo ayer lunes que desconoce todavía cuántas personas permanecen en esta ciudad española de las 80.000 que entraron irregular y masivamente desde Marruecos a fines de julio, y acusó al Gobierno de Pedro Sánchez de “pasividad”.
“Ceuta está en peligro”, reiteró Vivas, además de añadir que tampoco conoce cuántos expedientes de devolución o expulsión ha iniciado el Gobierno central, al que achacó una “falta de respuesta adecuada” a la crisis migratoria.
Según el presidente de Ceuta, el Gobierno intentó “maquillar la realidad” durante los primeros días de agosto al afirmar que la ciudad había recuperado la normalidad en 48 horas y que únicamente permanecían unas 2.500 personas de todas las que habían entrado.
Unos 4.000 menores de edad continuaban fuera del sistema de protección de Ceuta pendientes de ser identificados, localizados y derivados a los servicios sociales, mientras que 1.500 ya estaban registrados, según calculaban ONG a finales de la semana pasada.
Y numerosos inmigrantes de los que entraron en julio, subsaharianos y marroquíes, viven en condiciones precarias al aire libre en calles y en playas, donde levantaron chozas improvisadas, o se refugian entre acantilados.
Son auxiliados por ONG y asociaciones vecinales, aunque también hay quejas de residentes que hablan de “miles” de inmigrantes y denuncian inseguridad y suciedad.
Según el Ejecutivo, Cruz Roja está repartiendo unas 4.000 comidas diarias y ha efectuado más de 4.000 asistencias sociosanitarias desde el inicio de la crisis.
El Gobierno de Ceuta ha incrementado hasta un 70% los recursos de limpieza y activó un plan extraordinario de refuerzo sanitario y ambiental. “La normalidad solamente puede lograrse mediante el regreso a Marruecos de todos los que, de manera ilegal, perturbaron el orden y entraron en nuestra ciudad”, aseguró Vivas en rueda de prensa.
Sin embargo, unos doscientos de esos inmigrantes se concentraron el domingo para reclamar asilo a gritos y con pancartas y banderas de España.
Tampoco conoce el Gobierno ceutí qué medidas se van a adoptar para “blindar” la frontera y prevenir nuevas entradas masivas ni para reactivar económica y anímicamente la ciudad. El presidente de Ceuta planteó que la manera de actuar del Gobierno español puede deberse a “ineptitud”, “irresponsabilidad” o “para no molestar” a Marruecos, y reclamó que el Estado actúe con “firmeza y contundencia” para que no vuelva a producirse una entrada masiva.
Confió en que Marruecos, no obstante, colabore “de manera sincera” en las repatriaciones de adultos y menores.
Para paliar la situación, la ministra de Migraciones, Elma Saiz, anunció ayer lunes que se desplegarán en Ceuta varios dispositivos de atención humanitaria de carácter extraordinario y temporal, que supondrán la habilitación “inmediata” de 1.500 nuevas plazas para inmigrantes.
Declaró que la actuación del Gobierno se desarrolla dentro de las leyes nacionales y normas europeas en materia de migración y asilo. “La colaboración entre instituciones es fundamental para recuperar la normalidad en Ceuta cuanto antes”, argumentó durante una visita a la ciudad norteafricana.
No obstante, el enfrentamiento dialéctico entre administraciones aumentó ayer cuando la ministra de Sanidad, Mónica García, lamentó que las autoridades de Ceuta no hayan habilitado aún espacios seguros para albergar a los inmigrantes y tener una situación de salud pública controlada.
“El Gobierno está ahí desde el minuto uno, no ha habido abandono y sí intento de solucionar una situación muy compleja” buscando “soluciones compartidas”, aseguró la ministra a Televisión Española.
El sábado negó un colapso sanitario en Ceuta, si bien admitió que secciones médicas como urgencias, medicina interna y atención primaria estaban “tensionadas”. EFE