Una sofisticada organización criminal conocida como “la banda de los boqueteros” fue desmantelada este fin de semana en la localidad de Baradero, Buenos Aires, tras descubrirse un plan maestro para vaciar los tesoros de dos importantes bancos. Entre los detenidos se encuentra un uruguayo de 63 años con un amplio prontuario delictivo.
El grupo criminal, que combinaba conocimiento técnico avanzado con logística militar, tenía en la mira las bóvedas del Banco Nación de Morón y del Banco Provincia de Baradero. La intervención de las fuerzas de seguridad locales permitió cortar el financiamiento y la ejecución de los asaltos antes de que se concretaran.
¿Quién era el uruguayo de la banda de boqueteros?
Para perforar las bóvedas, la organización contrató a un especialista: Wilman Pedraja conocido en Uruguay como "El Pedraja" y en argentina como "el topo uruguayo". De 63 años, canoso y de baja estatura, este hombre es considerado un “artesano del boquete” con antecedentes específicos por túneles realizados en Junín.
Su función era el diseño técnico de las perforaciones tácticas que permitirían ingresar a los bancos desde locales linderos, como una zapatería en Morón o una casa particular en Baradero.
Pedraja tiene un extenso prontuario delictivo en Uruguay. En 2016 fue identificado como el autor de un túnel en el barrio Colón que tenía por objetivo asaltar una sucursal del BROU.
A fines de 2004 se le atribuyó también la construcción de un túnel en el Penal de Libertad, cuyo objetivo era facilitar la fuga de por lo menos sesenta reclusos, que comúnmente desarrollaban tareas en el sector No. 6 de Barracas del establecimiento.
Anteriormente fue investigado por 16 delitos en los departamentos de Montevideo, San José, Canelones, Flores, Lavalleja y Maldonado.
Una estructura jerárquica con roles específicos
Las investigaciones policiales preliminares determinaron que los sospechosos estaban lejos de ser un grupo de improvisados. La organización funcionaba con una marcada estructura jerárquica y divisiones del trabajo. Dentro del grupo convivían especialistas en perforación de hormigón, expertos en desactivación de alarmas complejas y encargados de la logística exterior.
El lider de la organización, C. D. Maidana, de 59 años, es un excomisario de la Policía Federal Argentina, exonerado en 1995. Con un frondoso prontuario por ataques a bancos, Maidana coordinaba la logística desde su quinta en Moreno. Al momento de su detención, estaba acompañado por una mujer de nacionalidad paraguaya, identificada con sus iniciales K. D. G. G., de 26 años, quien también quedó a disposición de la justicia.
La banda también contaba con un especialista informático o “hacker”, cuya misión era vulnerar los sistemas antisísmicos de los bancos. Este técnico llegó a realizar pruebas de campo el 17 de mayo, golpeando paredes con macetas de cemento desde el patio de un inmueble lindero para verificar que las alarmas, previamente manipuladas, no se activaran.
El rol de proveedor recaía en D. P. Q., de 33 años y residente en Lomas de Zamora. Identificado como el hombre de extrema confianza de Maidana, Diego era el encargado de proveer los materiales necesarios para realizar los boquetes.
El despliegue final en Baradero reveló la cantidad total de delincuentes involucrados. En un furgón Fiat Iveco, las fuerzas de seguridad interceptaron a siete hombres que funcionaban como la mano de obra de corte y excavación. Entre ellos se encontraban sujetos de entre 27 y 65 años, quienes cargaban con un arsenal de herramientas de demolición: amoladoras, gatos hidráulicos, escaleras y hasta una cámara con sonda endoscópica para explorar conductos internos.
El ambicioso plan
La investigación policial determinó que el principal objetivo de la organización delictiva era la sede del Banco Nación ubicada en la localidad de Morón. El elaborado plan criminal consistía en acceder directamente a las bóvedas y a las cajas de seguridad mediante la excavación de boquetes desde propiedades linderas a la estructura de la entidad bancaria.
Para lograr su cometido sin levantar sospechas, los miembros de la banda criminal habían tomado el control de un antiguo local comercial desocupado y de un estacionamiento.
En paralelo, la organización también había puesto la mira sobre la sucursal del Banco Provincia de Baradero. Los encargados de la seguridad pública detectaron que los sospechosos ya habían identificado con precisión una propiedad lindera cuyo patio conectaba en forma directa con los sectores más sensibles y de acceso restringido del banco.
La caída de la banda se produjo este fin de semana, luego de una vigilancia de tres semanas.
El operativo culminó con 12 detenidos. La Justicia ahora busca determinar si, como sugería la denuncia inicial, contaban con “entrega” o información interna de empleados bancarios de las sucursales elegidas como blanco.
Con información de La Nación/GDA
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