El hallazgo de una hembra adulta de delfín común (Delphinus delphis) el pasado 25 de marzo en las costas de Punta Colorada, Maldonado, activó de inmediato los protocolos de la Red de Varamientos y la Facultad de Veterinaria de la Universidad de la República (UdelaR).
El ejemplar, que fue trasladado de urgencia para su análisis, se convirtió en una pieza clave para determinar si las actividades de prospección sísmica en la plataforma marítima uruguaya están impactando directamente en la fauna marina local.
Tras una exhaustiva necropsia realizada el 26 de marzo, los especialistas veterinarios descartaron daños vinculados a fuentes acústicas antropogénicas. Los resultados técnicos, basados en protocolos internacionales de diagnóstico, revelaron una patología de origen natural y evolución crónica que afectó severamente la capacidad de orientación del animal, provocando su inevitable encallamiento en la zona de Maldonado.
El informe oficial, al que accedió El País, establece como diagnóstico presuntivo una encefalomalacia focalmente extensa y severa en el hemisferio izquierdo. Este proceso, de carácter necro-hemorrágico, afectó tanto el cerebro como el cerebelo, comprometiendo el nervio vestibulococlear.
Según detallaron los expertos de la Facultad de Veterinaria, el origen de esta lesión es compatible con "una migración aberrante de trematodos del género Nasitrema, un parásito documentado a nivel global como causa frecuente de desorientación y muerte en pequeños cetáceos".
Sin evidencia de impacto por prospección sísmica
A pesar de la preocupación pública, la necropsia aplicada fue concluyente: no se hallaron embolias gaseosas en órganos vitales ni alteraciones en los senos pterigoideos u oídos. Las burbujas de gas detectadas en otros tejidos se atribuyeron exclusivamente al proceso de putrefacción del cadáver.
Además, se subrayó que la lesión cerebral del delfín presentaba una evolución de semanas a meses, lo que "descarta un evento agudo relacionado con ruidos de alta intensidad".
Muerte de ballena
La empresa petrolera Viridien, a cargo de la dirección del Proyecto Charrúa, emitió un comunicado días atrás ante las versiones que circularon públicamente sobre la presunta muerte de cetáceos vinculada a las operaciones de prospección sísmica en el offshore uruguayo.
Según los registros del Plan de Gestión Ambiental (PGA), "no se ha detectado ningún evento de mortalidad de ballenas asociado directamente a las tareas de prospección que se desarrollan en el mar territorial", indicó la empresa.
El reporte, que ya fue remitido a la Dirección Nacional de Calidad y Evaluación Ambiental (Dinacea), sostiene que las observaciones de fauna realizadas por técnicos especializados a bordo (OFM) indican que "los restos hallados se encontraban en un estado de descomposición avanzado". Esta evidencia técnica sugiere que "los decesos ocurrieron semanas antes de que los buques iniciaran sus operaciones efectivas en la zona". La Cámara de las Industrias Pesqueras del Uruguay (CIPU) y la Red de Unión de la Costa habían denunciado la situación, culpabilizando a las tareas de prospección.
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