León XIV viste diseño uruguayo en Florida: cómo es la casulla que homenajea a la Virgen de los Treinta y Tres

Diseñada y confeccionada en Uruguay, la vestimenta que utiliza el papa en la misa en honor a la Virgen de los Treinta y Tres incorpora lana merino y bordados artesanales.

Papa León XIV en Florida.
Papa León XIV en Florida.
Foto: Ignacio Sánchez.

La lana merino uruguaya tiene un lugar destacado en el mundo. Ha sido utilizada por la diseñadora uruguaya Gabriela Hearst en varias de sus prendas, y ahora es el material usado para la vestimenta del papa León XIV durante la misa en Florida, en honor a la Virgen de los Treinta y Tres, patrona del país. La casulla y los demás ornamentos litúrgicos fueron diseñados y confeccionados en Uruguay, bajo la dirección de la marca By Florencia, y cuentan con la aprobación del Vaticano.

La pieza principal es una casulla de crepe que incorpora dos caminos centrales tejidos artesanalmente en lana merino por Magdalena Vilaró. El diseño también incluye referencias a la Virgen de los Treinta y Tres: en el frente lleva bordada su cruz y, en la espalda, su corona junto al escudo del papa León XIV.

El resto de la vestimenta se completa con bordados artesanales en punto cruz, inspirados en las hojas que decoran la particular corona de la patrona de Uruguay. La confección estuvo a cargo de la modista de alta costura Laura Sorhuet.

La casulla uruguaya que viste el papa León XIV en Florida.
La casulla uruguaya que viste el papa León XIV en Florida.
Foto: Gentileza.

El diseño combina elementos de la tradición religiosa con materiales y técnicas de trabajo vinculados a Uruguay. La elección de la lana merino, uno de los productos emblemáticos del país, es parte de esa intención de incorporar referencias locales a una pieza destinada a una celebración papal.

Esta es la tercera celebración de la visita apostólica en la que León XIV utiliza ornamentos diseñados y producidos en Uruguay. El sábado, durante la misa en Paysandú, vistió otra casulla y una mitra confeccionadas en el país. También llevó una capa pluvial verde durante las vísperas con religiosos en la Catedral Metropolitana de Montevideo.

La participación de diseñadores y artesanos uruguayos en la confección de estas prendas representa una oportunidad para mostrar el trabajo del sector y llevar elementos de la identidad nacional a una celebración de alcance internacional.

La historia de la Virgen de los Treinta y Tres

La Virgen de los Treinta y Tres es una de las imágenes religiosas más representativas de Uruguay. Su historia se remonta a fines del siglo XVIII, cuando todavía era conocida como Nuestra Señora de Luján del Pintado y se encontraba en una pequeña capilla de la zona de Pintado, en el actual departamento de Florida.

Se trata de una talla de madera de cedro paraguayo de apenas 36 centímetros de altura. No se conoce quién la realizó ni la fecha exacta en que llegó al lugar, aunque el material utilizado permite vincularla con los talleres de las antiguas misiones guaraníes. La imagen representa a la Inmaculada Concepción: la Virgen María aparece sobre una luna en cuarto menguante y un cielo estrellado, rodeada por tres ángeles.

La imagen permaneció en la capilla del Pintado hasta 1809, cuando sus habitantes y la parroquia se trasladaron a un nuevo asentamiento debido a la falta de agua. El destino fue la Villa de San Fernando de la Florida, y la Virgen acompañó ese traslado.

La tradición cuenta que los Treinta y Tres Orientales la veneraron durante la Cruzada Libertadora, que inclinaron ante ella su bandera tricolor y pidieron su protección. Aunque no existe un documento que permita establecer cuándo comenzó a llamarse Virgen de los Treinta y Tres, para mediados del siglo XIX esa denominación ya era utilizada por los fieles. El nombre quedó asociado a los protagonistas de la gesta independentista y al nacimiento del país.

En 1857 recibió una corona de oro donada por Manuel Oribe, segundo jefe de los Treinta y Tres Orientales y presidente de Uruguay entre 1835 y 1838. El regalo fue una forma de agradecimiento: Oribe sostenía que la Virgen había protegido a su familia durante un naufragio.

El reconocimiento de la Iglesia llegó durante el siglo XX. En 1961, el papa Juan XXIII concedió el privilegio de la coronación pontificia, en una ceremonia realizada en la Piedra Alta de Florida. Al año siguiente, el 21 de noviembre de 1962, la declaró oficialmente Patrona del Uruguay.

Su vínculo con la historia nacional también quedó reflejado durante la visita del papa Juan Pablo II a Florida, en mayo de 1988. El pontífice veneró la imagen y celebró una misa en la ciudad. En su homilía la definió como un «memorial de la historia de cada uno de vosotros, de cada familia, de todo el Uruguay», y señaló que la historia del país estaba ligada a esa representación de la Virgen.

Con el paso del tiempo, la Virgen de los Treinta y Tres también trascendió las fronteras uruguayas. En 2011 se entronizó una imagen en la Basílica de San Pedro y San Pablo de Praga, República Checa, y en mayo de 2022 se inauguró un mosaico con su figura en los Jardines Vaticanos.

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