La Cámara de Diputados aprobó este jueves el acuerdo interino de comercio (ITA, por sus siglas en inglés) entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), luego de la sesión del Senado donde se votó de manera unánime este miércoles. En esta oportunidad, todos los representantes apoyaron el tratado, salvo el partido de Gustavo Salle, Identidad Soberana, que lo calificó de “nefasto”.
En paralelo, el Congreso argentino también aprobó el acuerdo este jueves, con el proceso inverso: inicialmente lo hizo Diputados y ahora será el turno del Senado. Ambos gobiernos y parlamentos "compitieron" por aprobarlo primero. Sin embargo, Uruguay lo hizo antes y Argentina un par de horas después. Esto se dio teniendo en cuenta que tanto Javier Milei como Yamandú Orsi hablarán ante el Parlamento, el domingo y el lunes, respectivamente.
A la sesión de este jueves en Diputados asistió el canciller Mario Lubetkin desde la barra, acompañado por los senadores frenteamplistas Daniel Caggiani y Nicolás Viera, así como por Nicolás Albertoni, exsubsecretario de Relaciones Exteriores y dirigente del Partido Colorado.
En rueda de prensa justo después de la votación, el ministro de Relaciones Exteriores dijo que tiene una “doble sensación”. “Por un lado, la sensación de que culminó una fase que llegó a más de dos décadas. Y nos ponemos a pensar cuánta gente, cuántos uruguayos, cuántos técnicos, cuántas mujeres, cuántos hombres recorrieron estos 25 años. Por lo tanto, homenaje a todos ellos. Por otro lado, la otra sensación que tengo, es el extraordinario peso que nos toca a nosotros, porque ahora nos tenemos que remangar. Después de la ratificación para empezar a construir ese futuro, que sin duda no será sencillo, ahora sí lo podemos construir. En 2026, deberemos adecuar con todos los sectores productivos, con la sociedad civil, sindicatos, sistema político, porque esto sin duda fue un acuerdo de Estado”, declaró.
Según Lubetkin, afirmó que el paso siguiente es “analizar sector por sector” las consecuencias, de la mano del informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que el gobierno recibirá “en pocas semanas”. En ese sentido, aseguró que las autoridades no pueden “improvisar, porque es su fuente de trabajo y es el desarrollo de la economía”.
Asimismo, se refirió a las votaciones en los parlamentos de los otros países del Mercosur: “Hace poco lo votó la Cámara de Diputados en Brasil y en poco lo votará el Senado de Brasil, y en el mes de marzo lo va a votar Paraguay. La pregunta que nos hacemos ahora es: nosotros hemos cumplido nuestra parte y ahora nuestros amigos europeos tienen una buena responsabilidad, ¿cómo actuarán en consecuencia? Esperemos”.
A diferencia de la sesión del Senado, los legisladores decidieron primero votar el acuerdo para después comenzar con las intervenciones. El primero en hablar fue el diputado blanco Juan Martín Rodríguez, quien resaltó que la aprobación del tratado es una “fuerte señal a América, al Mercosur y a Europa”.
Así, sostuvo que la suspensión en 2017 de Venezuela del Mercosur “fue determinante” para retomar las negociaciones con la UE. El legislador también instó al Poder Ejecutivo, dirigiéndose directamente al canciller en la barra, a que promulgase el acuerdo este jueves mismo.
La firma inicial por ambas partes del acuerdo, que involucra a cerca de 800 millones de personas en términos de los mercados que abarca, se dio en Asunción, Paraguay, el 17 de enero. Cuatro días después, el Parlamento Europeo, en una votación dividida, dispuso enviar el tratado al Tribunal de Justicia de la UE para evaluar si se ajusta a las bases jurídicas del bloque.
Consulta del embajador de la UE
El martes pasado, algunos senadores frenteamplistas, blancos y colorados se reunieron con Petros Mavromichalis, embajador de la UE en Uruguay desde 2025, previo a la sesión del miércoles en la que la Cámara Alta aprobó el acuerdo.
Según señalaron fuentes políticas a El País, al encuentro asistieron Blanca Rodríguez y Liliam Kechichian por el Frente Amplio, Sebastián Da Silva por el Partido Nacional, y Andrés Ojeda y Nicolás Albertoni por el Partido Colorado. También fueron invitados Daniel Caggiani y Pedro Bordaberry, pero no pudieron asistir.
En el encuentro, que tuvo un tono “cordial”, Mavromichalis felicitó a los legisladores por el ágil tratamiento del acuerdo, pero preguntó, más como una duda que un cuestionamiento, por qué solo se estaba aprobando el ITA, es decir, la parte comercial del acuerdo, en contraposición al EMPA, el tratado en total, que suma las cuestiones políticas y de cooperación.
En diálogo con El País, el embajador ratificó su felicitación a los parlamentarios “por haber conseguido la aprobación tan rápida y con mayoría aplastante”. “En la época muy polarizada que vivimos, ver que fuerzas políticas opuestas son capaces de colaborar para conseguir algo que es política nacional, es algo que me da una gran alegría y admiración”, expresó.
Con respecto al EMPA, Mavromichalis señaló que, más allá de que se lo explicaron, “hubo un malentendido de que hacía falta esperar que los 27 Estados miembros (de la UE) firmen para que lo pueda ratificar la parte del Mercosur”: “Eso en nuestro orden jurídico no es necesario, o sea que pueden ir adelante. Ese es el mensaje que pasé”.
“Estaría bien ir adelante porque hay cosas en el EMPA que podrían también entrar en vigor de forma provisional, la cooperación sectorial y toda la parte institucional”, agregó el diplomático.
La cuestión del EMPA fue planteada en el Parlamento en más de una ocasión por la oposición, principalmente por el diputado blanco Juan Martín Rodríguez y varios dirigentes colorados. En la comisión especial del Senado el lunes, Albertoni, suplente de Robert Silva, manifestó que “no avanzar en el EMPA puede tener connotaciones políticas delicadas”.
“Puede instalarse en Europa la percepción de que el Mercosur prioriza solo lo comercial cuando sabemos que desde Europa también hay una necesidad de señal política desde América del Sur. Eso podría debilitar el apoyo de los moderados en el Parlamento europeo y reabrir un debate ya superado, porque al no votarlo, desde esta visión jurídica, creo que lo que estamos haciendo es vetar el EMPA”, explicó. Aún así, reconoció que su cuestionamiento no es “una verdad revelada”, sino que pretendió “poner sobre la mesa” que Uruguay estaría habilitado a poner en consideración el EMPA.
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