PERFIL DEL CONDUCTOR DE LA ANEP

Robert Silva, ¿un nuevo líder surge en el Partido Colorado?

Su perfilismo en la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) hace que algunos lo vean como la renovación.

Robert Silva, presidente de ANEP. Foto: Fernando Ponzetto.
Robert Silva, presidente de ANEP. Foto: Fernando Ponzetto.

Para Ernesto Talvi era una decisión tomada: si ganaba las elecciones internas de 2019 no iba a elegir como compañero de fórmula a su rival, el expresidente Julio María Sanguinetti. Por eso, el mismo lunes posterior a su triunfo, su círculo más íntimo empezó a elaborar una lista. El actual ministro de Ambiente, Adrián Peña, fue quien puso sobre la mesa la posibilidad de que el candidato a vicepresidente fuera Robert Silva.

El pilar del proyecto talvista, del “pequeño país modelo” que el excanciller se proponía construir, era la educación. Y pocos en el Partido Colorado saben más de educación que Silva. La marca que esta palabra dejaría en su vida empezó a construirse antes de que él naciera, hace 49 años. Su abuela Eulalia Cuiligotti era maestra rural en Tacuarembó, y sus pasos fueron seguidos por su hija Martha García, madre del hoy presidente de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), que tiene sobre sus hombros la responsabilidad de llevar adelante la reforma de la enseñanza.

Desde que tenía apenas un año y hasta que cumplió cinco, Silva vivió en la escuela N° 3 de San Gregorio de Polanco con Martha y su hermano menor, Romin. “Nos dieron una pieza, corrieron la dirección de lugar y nos dejaron estar ahí. Antes vivíamos en pensiones, pero un día se complicó y la escuela pública fue la que nos abrió la puerta”, cuenta Silva.

Su padre, Neri Silva, veía a su esposa y a sus hijos solo los fines de semana, pues trabajaba en un bar que quedaba demasiado lejos de la escuela. “Era empleado, empezó limpiando baños, hasta que en un momento le pudo comprar el bar al dueño. Cuando vino la crisis de 2002, y yo me vine a Montevideo, lamentablemente se fundió”.

Silva tenía claro su destino desde muy joven. Apenas terminó el liceo le dijo a su padre que quería mudarse a la capital para ser profesor de Historia. Neri, que había cursado solo hasta sexto de escuela, le dijo que le parecía bien que quisiera estudiar, pero con el sueño “de mi hijo el doctor” a cuestas, le pidió que se volcara a algo que no se pudiera aprender en el interior del país. Así fue como decidió anotarse en la Facultad de Derecho. “Conocí Montevideo con 18 años. Todo me asombraba: los semáforos, los edificios, el mar. No podía creer lo que veía”, recuerda. Cuando se recibió de abogado fue el primer profesional dentro de su familia; el segundo fue su hermano, quien se convirtió en escribano.

Los Silva eran batllistas. Es una marca que Neri grabó a fuego en el actual jerarca. “Nos inculcó que el batllismo era lo que daba oportunidades, porque si bien éramos una familia muy humilde, en un momento pudimos tener una casita y un auto, y mi papá incluso tuvo una pequeña chacra”.

Fue justamente en la Facultad de Derecho donde Robert comenzó su carrera política.

Robert Silva en conferencia de prensa de Anep. Foto: Estefanía Leal.
Robert Silva en conferencia de prensa de Anep. Foto: Estefanía Leal - archivo El País.

La militancia. 

En 1984, Robert “no sabía qué era la democracia”, pero sí que había algo que lo atraía de ella. Todavía en Tacuarembó, con apenas 13 años, salía por los barrios a reunir vecinos para recibir a la fórmula Sanguinetti - Tarigo. “¡El Batllismo Unido! Ahí me empezó a gustar la política. Iba a los comité, pintaba carteles, y pasé de ser un colorado por tradición a un colorado por convicción”.

La militancia continuó más adelante en la Facultad de Derecho, cuando se sumó al gremio estudiantil. Fue parte de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) y uno de los que armó la lista del Foro Universitario, que logró ganarle a la CGU luego de 12 años de victoria ininterrumpida. Cuando se recibió, Robert trabajó como procurador en algunos estudios, y poco después acudió al Instituto Nacional de Enseñanza Técnica (INET) para cumplir finalmente su sueño, el de ser profesor de Historia.

Sanguinetti se enorgullece de haber sido él quien le abrió la puerta para jugar en las ligas mayores de la política. “Lo conocí de muy joven, desde que militaba en Tacuarembó. Y más tarde fui yo el que se lo presenté a Germán Rama”, dice el exmandatario. Así fue que a los 25 años, en 1997, Silva se convirtió en secretario general de Secundaria. Un año después Rama lo llamó para ser el secretario general del Codicen, y asumió este segundo cargo en 1999.

Silva recuerda a Rama, que también tuvo en su momento la responsabilidad de liderar una reforma educativa, como “un hombre muy rígido, muy drástico en sus decisiones, pero un enamorado y un convencido del trabajo por la educación”. Dice que con él aprendió que “con la gente se puede trabajar más allá de su filiación político-partidaria”, y que toda la vida le dijo que “con el tiempo se iba a reconocer la gran obra que hizo, aunque en forma mentirosa hayan dicho que se estaba mercantilizando, avasallando, vendiendo la enseñanza al patrimonio internacional”.

Las peleas de Silva con los sindicatos, sobre todo con la Asociación de Docentes de Educación Secundaria (ADES) -que en 2018, siendo consejero elegido por los profesores en la ANEP, lo declaró persona no grata por solicitar una investigación luego de que en un liceo se realizara la representación de un secuestro en los días previos a la Marcha del Silencio-, asemejan su situación a la que Rama debió enfrentar en su momento.

Héctor Florit, expresidente de Primaria con el Frente Amplio y secretario general de la Federación Uruguaya de Magisterio (FUM) en tiempos de Rama, advierte en Silva una diferencia muy grande con el expresidente de la ANEP del gobierno de Sanguinetti: “Nunca Rama hubiera hecho una conferencia con Sanguinetti y la exministra Adela Reta. Y sin embargo, él sale con Luis Lacalle Pou y Pablo da Silveira. El Silva que yo conozco es defensor de la autonomía; no entiendo esto que está pasando ahora. Evidentemente es algo que le ha impuesto la coalición”.

La política. 

Su trabajo en el Partido Colorado ha sido incansable en los últimos años. Con Pedro Bordaberry estuvo en comisión en el Senado. Trabajó para la campaña de 2009 como asesor en el área educativa, y para la de 2014 como coordinador de todos los equipos técnicos. Se conocieron luego de que Silva le enviara un correo electrónico felicitándolo por “haberse animado a hacer un acto en la calle, frente a la Biblioteca Nacional”. Bordaberry le contestó, lo invitó a tomar un café y a los pocos días el hoy presidente de la ANEP dejó el Foro Batllista para ser parte de Vamos Uruguay. “Es un tipo muy valioso. Un hombre de militancia. Un vocacional. Una persona que hasta ahora tenía poca visibilidad, pero que no para de trabajar, y eso trae sus frutos”, describe el exsenador colorado.

Conferencia de prensa de Robert Silva y Daniel Salinas. Foto: Estefanía Leal
Conferencia de prensa de Robert Silva y Daniel Salinas. Foto: Estefanía Leal - archivo El País.

En el último gobierno del Frente Amplio, Silva fue primero el miembro de la oposición en la comisión directiva del Ineed, y luego, desde 2016, consejero en la ANEP tras participar de las elecciones y ser elegido por los docentes. Su victoria fue un baldazo de agua fría para los sindicatos. Su período iba hasta 2021, pero renunció a mediados de 2019 para ser candidato a vicepresidente con Talvi. Dicen quienes los acompañaron en la campaña que cae muy bien a los “paisanos del interior profundo, a los que a Ernesto no llegaba”.

El estilo.

Aunque no para de hablar de trabajo, si se distiende suele nombrar a su esposa, Ana, que tiene su misma edad, y a sus hijos: Bruno, que estudia educación física; Agustina, que tiene 12 y empezó la educación media; y también Joaquín, que falleció el 24 de diciembre de 2006 de púrpura fulminante. “Tenía solo ocho meses. Tenemos fotos y cosas, y siempre va a estar en nuestro corazón. Esos son los verdaderos golpes de la vida, lo demás...”.

Silva llega a la ANEP sobre las 9 de la mañana y hay días que deja su oficina cerca de las 11 de la noche. Su despacho es un sitio conocido de antes, porque era donde tenía las reuniones -a veces tensas- con su antecesor, Wilson Netto. Cuando asumió cambió algunos muebles de lugar y añadió portarretratos. Es un obsesivo de la simetría y del orden. “Va acomodando cosas por los pasillos, no puede ver nada fuera de lugar”, dicen en la ANEP.

Siempre lleva el pelo como si recién saliera de la peluquería, está estrictamente afeitado y luce trajes cuidadosamente seleccionados. Le gusta usar camisas con gemelos, buen perfume, y desde que fue candidato a vicepresidente suele llevar corbatas no rojas, sino coloradas.

Tiene al equipo de comunicación histórico de la ANEP, pero además contrató como asesor a Alejandro Espina, quien se encarga de su agenda personal. Si hay que hacer declaraciones a la prensa, prefiere hablar él. No es que los demás funcionarios tengan prohibido el contacto con los medios, pero ha tenido más de un cruce con los trabajadores por declaraciones realizadas. Al punto que ya se ha instaurado una regla no escrita: si hay que hablar, habla Robert.

“Lo que se intentó buscar fue un mecanismo para que hubiera una comunicación alineada a lo que se está haciendo, a las resoluciones, a los temas. La idea es que no queden mensajes colgados de distintos actores; es para no confundir”, justifica un allegado al jerarca.

La reforma que se hizo de la ANEP a partir de la Ley de Urgente Consideración (quitando la representación docente y eliminando los consejos de Primaria, Secundaria y UTU), lo que desde el Ministerio de Educación definen como “un cambio revolucionario que va a traer agilidad y ejecutividad”, le da a Silva más poder que a sus antecesores dentro del sistema, y las manos libres para ejecutar cambios en pos de la añorada reforma. Intentará dos cosas que las autoridades previas no pudieron por la presión de los sindicatos: hacer elecciones de horas cada dos años y no anuales como son ahora (este año hay una experiencia piloto en 12 centros y en todo el departamento de Flores, y en 2022 el plan es extenderlo de forma más masiva); e instaurar a partir de 2023 un ciclo único que vaya de los cuatro a los 14 años.

Aunque él dice que su prioridad es la reforma educativa y que hoy sus planes son llegar hasta el final del período, el ministro Peña sostiene que él -que pertenece a Ciudadanos y que está inhibido de hacer política partidaria por su cargo- puede ser perfectamente un posible candidato de cara a 2024.

“Creo que está abierto el escenario dentro del partido para muchas figuras -dice Peña-. Me parece que hay una cantidad de nombres que perfectamente tienen las características para ser candidatos, y entre esos nombres es razonable que esté Robert. Falta mucho, pero...”.

Robert Silva, consejero de Codicen. Foto: Marcelo Bonjour.
Robert Silva es oriundo de Tacuarembó. Foto: Marcelo Bonjour.
La voz de sus correligionarios
Mensaje de fin de año de Julio María Sanguinetti. Foto: Captura
Sanguinetti, Secretario del Partido Colorado
“A Robert lo conocí de muy joven, cuando era dirigente en Tacuarembó. Fue parte del Foro Universitario y estuvo vinculado al batllismo. Yo se lo presenté a Germán Rama. Me acuerdo que me dijo: “¿Estás seguro de que va a rendir este chiquilín?”. Lo puso y terminó siendo el secretario general de la ANEP. Fue la retaguardia administrativa de la reforma de Rama. Tiene una tarea difícil, basta oír las posturas de Fenapes para darse cuenta. Pero creo que va a poder sacar la nueva reforma adelante”.
El ministro Adrián Peña firmará la resolución el martes. Foto: Francisco Flores
Peña, ministro de ambiente, ciudadanos
“Él es parte de Ciudadanos, y vino a la reunión que hicimos de la agrupación hace algunos días. Creo que es una persona muy interesante, que está donde tiene que estar porque ha dedicado su vida a la educación. Hablar de su futuro político es difícil porque es mi amigo. Creo que está abierto el escenario a varias figuras. Me parece que hay una cantidad de nombres que perfectamente tienen las características para ser candidatos, y entre esos está Robert”.
Pedro Bordaberry en el Congreso de Clubes de la AUF
Bordaberry, exsenador, líder de vamos uruguay
“Es un tipo muy valioso. Lo conozco desde 2008. Primero coordinó la propuesta de gobierno que hicimos en materia de educación, para las elecciones de 2009, y ya en 2014 se encargó de coordinar a todos los equipos técnicos de Vamos Uruguay. Un hombre muy inteligente, cercano a Rama. Un valiente que se presentó a las elecciones docentes y las ganó. No me acuerdo si me llamó cuando Talvi lo eligió como vice. Si lo veo le doy un gran abrazo”.

“Tomamos los aportes, pero nosotros resolvemos”

Luego de que desde Eduy21 advirtieran, a través de la voz del colorado Renato Opertti, que sus planteos no eran escuchados por las autoridades de la educación, el presidente de la ANEP, Robert Silva, dice que aunque se aceptan los aportes las decisiones están en manos del organismo. “A mí me parece fantástico que la gente públicamente pueda expresar lo que quiere; los aportes enriquecen. Tomamos las sugerencias de todos los actores, de las organizaciones como Eduy21, de los colectivos y las ATD, pero luego resolvemos nosotros: tenemos un claro norte de transformación y hacia allí vamos”, dice Silva.

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