LA MARCHA DE LA PANDEMIA EN URUGUAY

Presidencia asume las riendas de negociación con farmacéuticas para vacuna contra el virus

Uruguay no quiere llegar tarde a la distribución de las vacunas. Desde Pfizer informaron a El País que existe “un potencial acuerdo” para que Uruguay adquiera las dosis.

El presidente Lacalle Pou y el ministro Daniel Salinas en conferencia de prensa en Torre Ejecutiva. Foto: Darwin Borrelli
El presidente Lacalle Pou y el ministro Daniel Salinas en conferencia de prensa en Torre Ejecutiva. Foto: Darwin Borrelli

Uruguay no quiere llegar tarde a la distribución de las vacunas que permitan inmunizar cuanto antes a la población contra el coronavirus. Por eso, Presidencia asumió la conducción de las negociaciones con las farmacéuticas, una tarea que hasta hace poco había sido encomendada al propio ministro de Salud Pública, Daniel Salinas.

En la secretaría de Estado se conformó hace meses una comisión de expertos que estudia las ventajas y desventajas de cada una de las dosis. Sin embargo, según fuentes del gobierno, en Torre Ejecutiva consideran que no se aprovechó el tiempo de la mejor manera para intentar encontrar otra alternativa al fondo Covax.

Las relaciones entre el ministro de Salud Pública, Daniel Salinas, y Presidencia están “muy tensas”, confiaron a El País fuentes de la salud y de Cabildo Abierto. Al punto que esta semana el presidente Luis Lacalle Pou ordenó al ministro cesar al responsable de haberle contestado en noviembre por e-mail a Pfizer que Uruguay no estaba interesado en sus vacunas.

Se trata del ahora excoordinador de Relaciones Internacionales y Cooperación del MSP, Franco Alaggia (26 años), un licenciado en Relaciones Internacionales, amigo personal de la familia Salinas.

De acuerdo a fuentes consultadas por Búsqueda, el exjerarca fue cesado por haber expresado a representantes de la multinacional, de forma “unilateral” e “inconsulta” con las autoridades sanitarias, que el gobierno no pretendía sus dosis.

Sin embargo, tres fuentes del MSP informaron a El País que Alaggia sí consultó el tema con Salinas y con el subsecretario de Salud Pública, José Luis Satdjian, en una serie de encuentros que mantuvo con ellos. De acuerdo a los informantes, se trató de conversaciones informales, por lo que no hay evidencias de las mismas.

El MSP recibe cada vez más juicios y se ve obligado a pagar millones a pacientes que reclaman medicamentos. Foto: Fernando Ponzetto
Ministerio de Salud Pública. Foto: Fernando Ponzetto

Tanto Salinas como Satdjian aseguran que no fueron consultados por Alaggia.

Las fuentes también coincidieron en que antes de contestarle a Pfizer, Alaggia intercambió varios mensajes sobre el tema con la directora de Inmunizaciones del MSP, Teresa Picón. El País intentó, sin éxito, comunicarse con la jerarca.

Desde Presidencia aseguran que Salinas no había dado su aval para una respuesta tan “inconveniente” y “falta de sentido común”. Agregan que la decisión del cese fue resuelta en conjunto por el presidente, el secretario de Presidencia y el ministro.

Mientras tanto, en Pfizer informaron a El País que las negociaciones siguen y que van “en pos de llegar a un potencial acuerdo” para que Uruguay adquiera las dosis.

En noviembre, las autoridades destacaban que Uruguay solo se limitaría al fondo Covax en el que se encuentran unas 12 vacunas en etapas clínicas.

Respaldo político.

De acuerdo a varias fuentes de Cabildo Abierto, este caso es solo una representación de lo que son hoy las relaciones entre Presidencia y Salinas, quien en su círculo íntimo ha manifestado que mantiene diferencias con las decisiones que toman en Torre Ejecutiva.

Hace dos semanas el tema estuvo arriba de la mesa durante una reunión de dirigentes de Cabildo Abierto, en la que también hubo lugar para analizar cómo quedaban las relaciones con los otros partidos de la coalición, luego de que el partido del senador Guido Manini Ríos votara con el Frente Amplio un proyecto de ley que pone límites a la producción forestal.

Quien matizó ayer la actuación del excoordinador de Relaciones Internacionales del MSP fue justamente Manini, quien dijo en radio Monte Carlo que Alaggia “actuó en el marco de otra situación, cuando todavía no había estallado la curva de contagios”. Añadió que lo hizo “en un momento en que Uruguay apostaba al Covax, es decir, a la compra en conjunto entre varios países. Incluso hizo un pago para reservar una determinada cantidad de dosis para la población de más riesgo y trabajadores de la salud”.

Guido Manini Ríos. Foto: Francisco Flores.
Guido Manini Ríos. Foto: Francisco Flores.

Ya hubo otro hecho que reflejó las diferencias entre el presidente y sus colaboradores, y el ministro Salinas. A inicios de diciembre, cuando el gobierno se aprestaba a anunciar nuevas medidas tras el aumento de los casos del virus, Salinas propuso al mandatario adelantar el fin de cursos en el primer ciclo de Secundaria dado que las clases allí terminarían en una semana. Sin embargo, esta junto a otras disposiciones planteadas no tuvieron el visto bueno de Lacalle.

Días después, Manini salió a respaldar a su correligionario: Salinas “sería mucho más restrictivo y hubiera cerrado distintas perillas”, señaló en conferencia casi dos semanas después de los anuncios y cuando los casos seguían en aumento.

A la espera del anuncio del gobierno.

El gobierno se aseguró un millón y medio de dosis a través del mecanismo Covax de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), lo que implica inmunizaciones para 750.000 personas que son consideradas población de riesgo, entre las que están los adultos mayores de 65 años, personal de la salud, docentes y efectivos policiales.

De todas formas, y al igual que lo hacen varios países de la región, la apuesta es hallar otras alternativas que permitan acceder a las dosis antes de abril, que es la fecha fijada para la llegada de las vacunas de OPS.

En este sentido, las negociaciones que son encabezadas por el secretario de Presidencia, Álvaro Delgado, tienen al gobierno en conversaciones con representantes de Pfizer-BioNtech, pero también con la rusa Sputnik V -la que se dará en Argentina- y la china Sinovac.

Por el momento, solo resta esperar el anuncio del gobierno, que pide máxima cautela en la información para no afectar las gestiones: “La demanda es infinita, pero la oferta no”.

Presión a la OPS para que lleguen las vacunas

El presidente Luis Lacalle Pou ya recurrió a algunos contactos internacionales con los que tiene “buen diálogo” para tratar de allanar el camino hacia la vacuna contra el COVID-19, señalaron fuentes de gobierno a El País. Por eso las líneas de acción del Poder Ejecutivo van en dos direcciones: negociar directamente con al menos tres proveedores de vacunas (laboratorios o Estados), y presionar a la OPS para que acelere su proceso de acceso a través del fondo Covax, cuyo foco son los países más pobres. Las autoridades del Ejecutivo no han querido profundizar en el estado de las negociaciones para evitar entorpecerlas. “Es un tema de especial trascendencia para la nación”, comentaron. La gran incertidumbre es cuándo finalmente llegarán las dosis a Uruguay. Y la duda tiene que ver con que el nuestro es un país chico, con poco o relativo poco peso mundial y económico, lo cual dificulta acceder a un producto que tiene altísima demanda en este momento. Hay que anotarse en una larga lista de espera y las negociaciones son justamente para subir “escalones” en el orden de prelación hacia las inmunizaciones. Lo que también está claro para el Poder Ejecutivo es que cuando se logre cerrar el primer paquete de dosis, será para inmunizar a una parte específica de la población, la que está en mayor riesgo, y será gratis.

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