Aunque las exposiciones presidenciales son algo de casi todas las semanas, hay algunos discursos a los que Yamandú Orsi y su equipo han dado mayor importancia. Obviamente el de su asunción el 1° de marzo de 2025 es uno de ellos, pero también lo han sido el que brindó ante la Asamblea General de las Naciones Unidas el 23 de setiembre del año pasado, o el que ofició de rendición de cuentas ante el Parlamento el 2 de marzo de este año. Y ahora se viene otro que en el Poder Ejecutivo ubican dentro de ese grupo: el que dará este sábado 21 ante la X Cumbre de Jefes y Jefas de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), que se hará en Bogotá, Colombia.
Las razones son varias. Primero, porque Orsi tomará la posta de la Presidencia Pro Témpore del organismo, un hecho político que el gobierno valora en sí mismo, pero además por las circunstancias que anteceden a la reunión de este bloque, con una guerra en Oriente Medio sin finalización a la vista y con una escalada bélica diaria, y con la huella fresca todavía de la incursión militar que Donald Trump desplegó sobre Caracas el pasado 3 de enero, en una operación en la que los norteamericanos capturaron al gobernante venezolano Nicolás Maduro y convulsionó profundamente el continente, pero sobre todo el Caribe, hasta estos días.
Ese es el marco en el que Orsi, una vez más, destacará la importancia de la paz como valor esencial de la región, porque América Latina y el Caribe sigue siendo un territorio que no registra enfrentamientos armados tradicionales. En este sentido, dijo a El País una fuente de Presidencia, el mandatario remarcará que la región no debe "cejar en los esfuerzos" de mantener esa cohesión que distingue al continente del resto del planeta, "más allá de las diferencias políticas" que hoy hay entre los gobiernos, un escenario que ha generado reproches de parte del presidente brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva (ver recuadro).
Pero además, Orsi, que expondrá ante el resto de los jefes de Estado sobre las 16.40 de este sábado, también hará mención al inevitable tema de la seguridad, aquí de nuevo en clave de cooperación regional, en tanto debe ser un esfuerzo conjunto y articulado en el combate al narcotráfico y el crimen organizado. De hecho, consultado días atrás por la exclusión de Uruguay en la iniciativa estadounidense del Escudo de las Américas, Orsi dijo que Uruguay estaba de acuerdo en trabajar unido a otros países con el común objetivo de frenar el avance de la delincuencia, que no reconoce fronteras.
En este sentido, el presidente hará mención a la necesidad de cuidar la estabilidad de los Estado y al desafío de mantener su "pacificación interna", detalló la fuente.
La Celac "a la altura" de las circunstancias
Con ese marco conceptual, entra a jugar un objetivo que manejan en la Cancillería liderada por Mario Lubetkin, y que se perseguirá durante este período en que Uruguay ostentará la presidencia del bloque: que este foro de países latinoamericanos —creado en 2010, cuando predominaban los gobiernos progresistas en la región— se anime a dar pasos hacia una maduración institucional que prescinda de aquella vieja atadura ideológica que dio nacimiento a la alianza.
Lo que se propondrá es que la Celac afronte su actual "realidad": el foro reúne hoy en día a una cantidad considerable de países de gobiernos liberales y conservadores, en giros que se dieron en elecciones más o menos recientes (en Chile está José Antonio Kast, en Bolivia Rodrigo Paz y en Ecuador Daniel Noboa, por citar algunos casos, además de la Argentina de Javier Milei). Con lo que los llamados países progresistas vieron reducida en forma considerable su representación: Lula, el colombiano Gustavo Petro —con quien Orsi se reunió este viernes— y la mexicana Claudia Sheinbaum son, junto con el gobierno uruguayo, los principales exponentes de la actual izquierda latinoamericana.
Así es entonces el nuevo escenario que Uruguay, este período 2026-2027, buscará que la Celac entienda y que genere lazos de pertenencia más allá de sus identificaciones circunstanciales, porque en la visión del gobierno uruguayo hoy no hay un bloque que reúna a la región como lo hace este —concentra un total de 33 países—, ni que tenga la efectividad que en su momento tuvo —pero "ya no", dicen en la Cancillería— la Organización de Estados Americanos (OEA) para intervenir en situaciones tensas o de directo conflicto.
"¿Quién es hoy la alianza intermediaria de la región?", se preguntó en diálogo con El País una fuente del gobierno, en donde tratarán, en consecuecia, que "la Celac esté a la altura de las nuevas circunstancias".
En rueda de prensa esta semana, el canciller Lubetkin afirmó además que Uruguay llega a Bogotá con algunos pilares clave para activar en la agenda de la Celac. Estos, además del mantenimiento de la paz y la estabilidad regional incluyen también la seguridad alimentaria, el desarrollo de energías limpias y la respuesta ante desastres climáticos.
"Esta es una región sin guerras. Otras lamentablemente no lo son", subrayó el el canciller antes de partir este viernes por la mañana, rumbo a la capital colombiana.
Hasta el momento, solo han confirmado su asistencia presencial tres mandatarios: el presidente de Colombia (y anfitrión de la cumbre) Gustavo Petro; el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y Yamandú Orsi. Esta baja convocatoria fue duramente criticada por Lula, quien este jueves advirtió que la Celac está “prácticamente dejando de existir” debido a las presiones de los gobiernos de derecha.
El mandatario brasileño lamentó la falta de cohesión actual en comparación con la década de 2000, cuando presidentes de distintas orientaciones ideológicas coincidieron en la creación de la Celac y la Unasur.
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