Acuerdo con UE: gobierno supera etapa "clave" al conocer informe del BID y tiene detalles de los "perdedores"

El Poder Ejecutivo cuenta ahora con un importante insumo para comenzar el análisis de "sector por sector", crucial para evaluar los impactos en los sectores que se verán desfavorecidos.

El canciller Mario Lubetkin presenta el informe de impactro del BID sobre el acuerdo Mercosur-UE.
Foto: Estefanía Leal.

No hay "hito" más importante hoy en la agenda de la política exterior del gobierno de Yamandú Orsi que el acuerdo firmado entre el Mercosur y la Unión Europea el pasado 17 de enero en Asunción (Paraguay), y ratificado por el Parlamento uruguayo —el primero en hacerlo entre los socios del bloque sudamericano— el 26 de febrero pasado. Pero para su implementación quedan varios capítulos que sortear, o "etapas", al decir del canciller Mario Lubetkin, una de las cuales —una "clave"— se cumplió este jueves, con la presentación del esperado informe de impacto del acuerdo, a cargo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Tener arriba de la mesa este estudio, titulado "El acuerdo Mercosur-UE y Uruguay: perspectivas de impacto económica", era un paso esencial para el gobierno para comenzar a conocer en detalle las consecuencias que tendrá esta asociación en un futuro en todos los sectores de la economía, en especial en aquellos donde no verán necesariamente beneficios y el Estado deberá buscar herramientas para atenderlos.

Sin embargo, aunque ese será un desafío a encarar en este período, lo que comenzará ahora con este insumo de base será "el análisis sector por sector" para tener una dimensión real del nuevo escenario, dijo a El País una fuente del Poder Ejecutivo.

Mientras tanto, hay un andarivel en donde el gobierno uruguayo visualiza que las cosas van con velocidad: en mayo, recordó ayer Lubetkin, el acuerdo interino de comercio con los europeos comenzará a entrar en vigencia. Es decir, entrará ya en la "fase de ejecución", lo que significa que iniciarán los plazos de la gradual desgravación arancelaria, y para entonces no habrá "margen para improvisar",dijo el canciller en el evento de presentación en Torre Ejecutiva, sino que debería enfrenarse con seriedad el venidero "proceso de transformación".

Las conclusiones del estudio, a grandes rasgos, apuntan a señalar que los efectos son "positivos de tamaño relativamente moderados pero no despreciable".

También —de acuerdo a la exposición que se hizo en el audotorio de Presidencia, ubicado en el edificio anexo a la Torre Ejecutiva— que, como era esperable, habrá "efectos comerciales bilaterales con la UE significativos", sobre todo respecto a los productos que no llevarán aranceles, que son la amplia mayoría de los que se comercializan actualmente entre los continentes.

Tambén que habrá, como ya fue anunciado, "períodos de apertura de sectores sensibles prolongados en el tiempo para permitir el ajuste", y luego algunas advertencias: que se producirá una "presión en el comercio intra-Mercosur por restricciones de oferta más que por competencia de la UE"; que es crítico generar una "agenda complementaria de reformas e inversiones para fomentar la productividad; y que "la profundización del Mercosur es un activo estratégico para aprovechar el acuerdo".

El impacto por sector

Los grandes titulares que repasaron los representantes del BID —el gerente del Sector de Productividad, Comercio e Innovación, Fabrizio Opertti; el jefe de la Unidad de Integración Regional, Pablo García; y el economista Paolo Giordano— son los ya conocidos: el acuerdo con la UE supone acceder a un mercado de 27 países que representan el 18% del PBI mundial, que representa el 33% del mercado global y que constituyen uno de los principales mercados importadores del mundo (17% del total).

Como primera consecuencia enumerada —y siempre en comparación al año 2023— el consumo privado crecerá un 2,5% una vez que pasen los primeros años de la implementación paulatina.

El impacto también se sentirá en la tasa de desempleo, ya que se producirá una reducción de dos puntos porcentuales. Y también en el de la pobreza, en donde impactará con una baja del 8,4%.

En cuanto a las exportaciones totales, la estimación es que crezcan un 3,1%, mientras que las importaciones lo harán un 2,2%. Si se tima en cuenta exclusivamente el comercio bilateral con la UE, la estimación del BID establece que exportaciones crecerán 12,1% y las importaciones, 38,3%.

Todos los sectores de la producción uruguaya van a crecer, aunque algunos más que otros. En el podio están la carne bovina (4,8%), las semillas oleaginosas (4,2%) y los químicos (3,7%). Siguen los aceites, las grasas y la ganadería (3,4%). los productos electrónicos y "otros productos animales" (3,2%), el cuero (3%), los servicios empresariales y el algodón (2,8%), madera, papel y transporte (2,6%) y seguros (2,5%). La lista sigue con el resto de los sectores que muestran un crecimiento de hasta menor al punto porcentual —por ejemplo, se entiende que los textiles crecerán 0,1% y el arroz 0,4%) pero también están incluidos aquellos en donde la producción caerá.

Los perdedores, entonces, serían: la silvicultura (-0,1%), "otros cultivos" (-0,6%), la producción de metal (-1,7%), "otros cereales" (-2,3%) y maquinaria y equipo (-6,4%).

El informe también encontró que crecerá el comercio dentro del bloque sudamericano. Las exportaciones de Uruguay a Argentina, por ejemplo, crecerán 2,6%, por arriba del crecimiento esperado de las exportaciones desde Brasil y Paraguay. Las ventas al país norteño subirán 0,8%, por debajo de Argentina y por arriba de Paraguay. Respecto a este último, se estima un crecimiento del 0,5%, por debajo de lo que exportarán los dos grandes.

Optimismo

"Sin entusiasmo" pero con "sabor positivo", dijo Lubetkin

La evaluación que hace el canciller Lubketin sobre las primeras conclusiones de este informe, que el gobierno esperaba desde hace semanas —y esto mismo trasladó al Pit-Cnt en una reunión mantenida a mediados de enero, ante la preocupación ce la central por el impacto en los "perdedores"— deja, en términos generales, cierto optimismo.

"A partir de estos números, que son muy concretos, no uso la palabra 'entusiasmo', porque tenemos que ir gradualmente, nos queda un sabor positivo", dijo el ministro de Relaciones Exteriores en rueda de prensa.

Lubetkin recordó que hay que esperar un plazo de más de 10 años para la entrada en rigor completa, pero la etapa que se viene ahora es de trabajo, tanto "con los sectores que se van a ver beneficiados" como con aquellos "que pueden ser más desfavorecidos":

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