Hace una semana, más de 40 legisladores de la coalición republicana estaban prontos, de manera bastante ordenada, en una sala del anexo del Palacio Legislativo para anunciar que no iban a votar en general la Rendición de Cuentas. El anuncio iba a ser en el mismo lugar —de paredes de madera, piso de moquete y acceso restringido— en el que se habían reunido para tomar la decisión. Pero parte de la prensa alegó que allí era complicado grabar el evento y tomar imágenes, lo que obligó a los diputados y senadores a trasladarse y reacomodarse de una manera más caótica en la sala de conferencias, que terminó con algunos sentados sobre la rampa para subir a la tarima, casi en el piso.
El cambio de lugar redujo la cantidad de senadores y diputados —entre los que había suplentes— que participaron de la conferencia. También dio pie para algunos chistes y situaciones poco frecuentes, como el senador colorado Pedro Bordaberry sentándose en la rampa antes de que estuviera repleto el sitio detrás del escritorio. Una conferencia poco usual en una locación inconveniente, problema que fue advertido por algunos legisladores antes de comenzar, como hizo por ejemplo el diputado blanco Juan Martín Rodríguez.
Lo cierto es que, en realidad, y más allá de la anécdota, el efecto simbólico de esta imagen marcó la agenda durante varios días: la decisión no fue menor en términos políticos —se mostró a toda la coalición unida en contra de lo actuado por el gobierno de Yamandú Orsi hasta el momento—, generó una cadena de cuestionamientos de varios dirigentes del oficialismo e incluso de otros sectores políticos —el diputado Álvaro Perrone se mostró crítico con lo que representó esa fotografía— y produjo también "incomodidad" en algunos referentes del Partido Nacional que no estuvieron en esa conferencia —y, por tanto, no se los vio sentados o parados en el estrado.
La escena también llamó la atención por dos momentos puntuales, más allá de la foto: reclamo en voz alta de la senadora blanca Graciela Bianchi (que se hizo viral) sobre el cierre de Tv Ciudad —como respuesta a una pregunta que hizo un periodista del canal municipal— y una selfie que el senador colorado Andrés Ojeda se tomó con su par nacionalista Javier García antes de que se apagaran los micrófonos.
El problema "comunicacional" que marcó Delgado
El asunto no terminó de irse de la agenda, porque esa decisión de la coalición republicana se tradujo en un problema que el Ejecutivo —que busca estos días los dos votos que le faltan en Diputados y que probablemente encuentre en los que puede aportarle Cabildo Abierto— aún sigue sin resolver.
Pero en parte también porque Álvaro Delgado, presidente del directorio del Partido Nacional, se refirió al tema este jueves, entrevistado en la segunda edición del programa En Clave País, para hacer una reflexión crítica sobre cómo se comunicó la postura del bloque opositor.
"No es la mejor forma de comunicar", dijo el excandidato a presidente ante la consulta por la fotografía. "Yo no estoy en esa foto", quiso dejar en claro. Y agregó que los responsables fueron "los legisladores y las agrupaciones parlamentarias de todos los partidos (que son) quienes toman las decisiones". "Quizás el formato visual no va en línea con lo que te recomienda una Licenciatura en Comunicación", comentó el exsenador, presente en la reunión de la Agrupación Parlamentaria blanca que trató el asunto en la mañana previa de aquel mediodía.
El asunto no cayó bien en filas nacionalistas, donde para varios dirigentes ese comentario fue, por lo menos, "inoportuno", en parte —señalaron fuentes de esta fuerza política a El País— porque el propio Delgado participó de una reunión previa entre nacionalistas en donde se conversó lo que se haría luego.
"Un crack de la comunicación política", ironizó en X Óscar Licandro, un sociólogo cercano al Partido Nacional que supo trabajar en el inicio de la campaña con Delgado y que luego redactó un crítico informe sobre el proceso que siguió la fórmula presidencial blanca en 2024.
Ese tuit, que resumió el sentir de unos cuantos, más otros comentarios sobre el mismo tema, fue parte de intercambios entre legisladores de este partido durante la tarde de ayer.
“Acá hay dos formas de encarar la vida política. La sinceridad o el franeleo… Y era un secreto a voces que nosotros no íbamos a votar la rendición", reflexionó en diálogo con El País el senador Sebastián Da Silva, consultado sobre esta polémica.
"Prefiero ser franco y sincero que franela: esta discusión de la rendición es una discusión entre políticos, no es lo que discute una trabajadora industrial que vive en el barrio Marconi y que tiene que esquivar balas cada vez que sale a trabajar”, criticó.
La Rendición de Cuentas se trata, en una primera instancia, en la Cámara de Representantes y, si logra avanzar, vendrá el turno del Senado. Pero el Frente Amplio tiene el desafío, dado que no tiene la mayoría de los diputados, de que se concreten los dos votos de Cabildo Abierto.
Desde la semana pasada están concurriendo varias delegaciones a la comisión de Presupuesto integrada con Hacienda, a la que van para explicar qué han hecho hasta ahora —así como combatir las críticas de la oposición— y persuadir a los legisladores para que le voten los cambios que quieren, como puede ser el aumento de personal o dinero para alguno de sus programas.
Un día antes de que la coalición anunciara su postura, los legisladores recibieron a una delegación del Ministerio de Economía y Finanzas. En tanto, esta semana ya concurrieron el Ministerio de Defensa, la Universidad Tecnológica del Uruguay, la Oficina Nacional del Servicio Civil, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, el Congreso de Intendentes, el Ministerio del Interior y la Corte Electoral.
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