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Gobierno incrementa exigencias para entrar al país: pedirán resultado negativo de COVID-19

El resultado se pedirá a todas las personas que quieran ingresar a Uruguay, ya sean extranjeras o nacionales, indicó el ministro Javier García en conferencia de prensa.

Se pedirá la documentación que valide que la persona está “libre” de COVID-19. Foto: Mateo Vázquez
Se pedirá la documentación que valide que la persona está “libre” de COVID-19. Foto: Mateo Vázquez

El gobierno da un paso más en los controles de quienes llegan a Uruguay: la obligatoriedad de un testeo como máximo en las 72 horas previas al ingreso al país, ahora rige para quienes entran por la frontera seca o los puentes fronterizos.

El Sistema Nacional de Emergencias (Sinae) reportó ayer nueve casos positivos nuevos de COVID-19 en Uruguay. ¿Qué conexión tiene con el control fronterizo? Los cinco casos nuevos en Montevideo, uno en Artigas y uno en Maldonado tienen antecedentes de viaje al exterior. Pero también se sabe que las cepas de Treinta y Tres entraron desde Brasil -lo mismo que las de Rivera- y que los recientes infectados de Tacuarembó habían cruzado la frontera seca.

Desde que el presidente Luis Lacalle Pou, actuando en Consejo de Ministros, decretó la emergencia sanitaria, el 13 de marzo, el país ha limitado el pasaje fronterizo y el tránsito internacional. Esas restricciones se habían materializado, a partir del 24 de ese mismo marzo con la prohibición del ingreso de extranjeros salvo contadas excepciones.

Esas excepciones fueron revisadas y ampliadas en junio, no así las medidas sanitarias. Pero la marcha de la pandemia -que se traduce en baja circulación comunitaria del virus en Uruguay pero alta en países fronterizos- hizo que, desde la semana pasada, las autoridades empezaran a ajustar los cinturones.

Primero fue la obligatoriedad de los hisopados (antes de embarcar y, de ser negativo, a los siete días de llegado al país) de quienes ingresaban por el puerto o aeropuerto.

Ayer, en conferencia de prensa, los ministros de Defensa, Javier García, y del Interior, Jorge Larrañaga, anunciaron que la medida se extiende para quienes entre por los puestos fronterizos.

Eso significa que en los puestos de Migración (los ocho de la frontera con Argentina y los cuatro con Brasil) se pedirá la documentación que valide que la persona está “libre” de COVID-19. Y valga la comilla porque un test negativo en las últimas 72 horas no exime a la persona de hacer la cuarentena correspondiente -sea de la nacionalidad que sea.

Solo hay dos excepciones. Las ciudades binacionales, esas que están antes del puesto migratorio, quedan por fuera de la normativa “porque sería imposible controlarlo”, dijo el ministro de Defensa, Javier García. Eso sí: “Si una persona quiere trasladarse a otro poblado o ciudad del país, va a tener que presentar el resultado del examen en el puesto migratorio”.

La otra salvedad son los solicitantes de refugio. Uruguay “sigue manteniendo su política de apertura por razones humanitarias”, aclaró García.

Los solicitantes de refugio, como aquellos que buscan la reunificación familiar, son algunas de las posibilidades de ingreso que hay al país en esta emergencia y que le valieron a Uruguay el reconocimiento de los organismos defensores de derechos humanos.

Los epidemiólogos entienden que, cuidando el ingreso de personas (lo que no significa una prohibición absoluta de la entrada al país), Uruguay podría seguir sorteando con éxito el combate a la pandemia.

Los puestos migratorios serán los encargados de revisar que se cuente con el testeo previo. Foto: Ricardo Figueredo
Los puestos migratorios serán los encargados de revisar que se cuente con el testeo previo. Foto: Ricardo Figueredo

Resulta que más de la cuarta parte de los infectados desde que comenzó la pandemia habían tenido antecedentes de viaje, y ese porcentaje es aún mayor entre los casos confirmados en la semana en curso. Eso implica que “el virus circula poco, que se hace un rastreo efectivo de contactos y que no parece estar habiendo supradiseminadores”, explicó un fuente del Ministerio de Salud que a estas horas trabaja en develar cómo surgieron los contagios en Cerro Largo y Soriano.

Supradiseminador es, en la jerga médica, esa persona que contagia a la vez a muchos otros: en un casamiento, un residencial, un hospital o una iglesia.

El control fronterizo es un ajuste de tuerca más en una situación que, de por sí, ya se le había puesto el foco en marzo.

De hecho, en los primeros tres meses de la pandemia tan solo han ingresado a Uruguay unos 21.000 pasajeros (la mayoría uruguayos), mientras que, en enero, en un año cualquiera, se supera con creces un millón en el mes.

Y de los 21.000 que sí entraron durante la pandemia, unos 16.500 lo habían hecho por esos puestos migratorios que ahora el decreto exige la presentación del test previo.

Larrañaga indicó por su parte que esta medida busca “extremar los cuidados” y por tanto “hacer los máximos esfuerzos”.

En este sentido, solo siguen pudiendo ingresar al país (control y cuarentena mediante) aquellos que estén amparados en el decreto 159/2020 y, por tanto, sigue impedida la entrada por motivos turísticos.

“La enfermedad no reconoce fronteras”

Uruguay y Brasil habían sellado, el pasado 26 de junio, el primer acuerdo binacional en la región para el combate de COVID-19 en ambas lados de la frontera. El foco estaba puesto en la línea divisoria de las ciudades de Rivera y Santana do Livramento. Ayer, en una videoconferencia, el ministro de Salud, Daniel Salinas, y el gobernador de Río Grande do Sul, Eduardo Leite, celebraron el acuerdo.

“La enfermedad no reconoce las fronteras escritas en un papel, y la vida de las personas que viven prácticamente en la misma ciudad, con interacciones diarias en sus rutinas, tampoco reconoce esta división. Tenemos la responsabilidad colectiva de enfrentar y superar la situación, mejorando la efectividad del control del coronavirus en la frontera”, dijo el gobernador Leite e informó el periódico brasileños A Plateia.

En esa misma línea, el ministro Salinas afirmó: “Es un intercambio muy fructífero y el comienzo de un camino de cooperación y hermandad. Siempre hemos tenido este espíritu con nuestros hermanos en Brasil, pero esta es la oportunidad de hacer algo en el sentido más pragmático. Por nuestra parte, haremos todo lo posible para ayudar”.

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