Durante el gobierno de Luis Lacalle Pou, el concepto que se formulaba desde la Torre Ejecutiva para defender acercamientos geopolíticos a simple vista contradictorios —reuniones en la Casa Blanca mientras, por ejemplo, se intentaba avanzar en un Tratado de Libre Comercio con China— era que Uruguay se movía como un "péndulo" para mantener un necesario equilibrio entre los grandes polos. El concepto que baja ahora el Poder Ejecutivo que comanda Yamandú Orsi no es exactamente el mismo, pero apunta en esa dirección: lo que sigue buscando Uruguay, se afirma, es "estar bien con todos", la premisa multilateralista que defiende esta administración frenteamplista y la política exterior que aplica el canciller Mario Lubetkin.
Esta es una orientación que está más allá de cualquier afinidad ideológica —entienden en el actual gobierno— y que se expresó a pleno en la aceptación de una invitación que Estados Unidos cursó hace meses al presidente Orsi para que conozca personalmente el portaviones USS Nimitz, plataforma militar histórica de los norteamericanos que el uruguayo, junto con Lubetkin y otras autoridades de gobierno, visitó el sábado por la mañana.
Como era esperable en un gobierno frenteamplista, muchos sectores de esta fuerza política rechazaron enfáticamente el gesto simbólico, en una actitud que algunos en el Ejecutivo entienden como "desmesurada", sobre todo porque la decisión no hizo más que responder a una actitud ya demostrada por Orsi en varias otras ocasiones: la de decir "siempre que sí" a las invitaciones que lleguen de diálogo o de participación de toda instancia relevante que sirve para la apertura de puertas, como se intentó hacer con la visita de Orsi y una extensa delegación de gobierno a China a fines de enero.
En este caso, se trató de una invitación que llegó hace meses —a fines del año pasado—, y en un momento en donde la presión estadounidense en América Latina no se encontraba en los actuales niveles, porque todavía no había ocurrido la captura de Nicolás Maduro en Caracas —el 3 de enero— y la intervención política en Venezuela, ni tenían lugar —con la explicitación de ahora— las amenazas concretas de invasión a Cuba para derrocar el régimen castrista.
No hubo en el Ejecutivo un momento de "análisis ministerial" sobre si aceptar o no la invitación —que llegó con una clara "señal" acerca de su "importancia"—, reconoció una fuente, porque se tomó como un gesto "natural" acudir a esta cita, que también hicieron en estos días el presidente de Chile, José Antonio Kast, y el de Argentina, Javier Milei. "El presidente acomodó su agenda y fue; se trató de una visita serena" y de demostración militar, ya que entre otras pruebas en presencia de Orsi y de su delegación despegaron varios aviones de combate en la estrecha pista.
De otro lado, el gobierno tampoco es ajeno a la "fragilidad de los escenarios" para países chicos como Uruguay, y con antecedentes específicos en relación a la política arancelaria que ha llevado adelante Donald Trump con quienes no considera amigos. Aunque no con el nivel sufrido por otros estados, Uruguay afrontó una pequeña suba arancelaria a las exportaciones a este país (10%), y su inclusión de una lista de 75 países a los que se les pausó la emisión de visas de inmigrantes.
Por eso la decisión de estar en los mejores términos con la administración Trump, entienden en el gobierno, y con todos los actores de alta relevancia mundial. "Nuestra fuerza es la diversificación de la economía, pero para mantenerla tenemos que estar bien con todos", es la síntesis oficial.
El senador del Movimiento de Participación Popular (MPP) Nicolás Viera aseguró algo en esta línea en las últimas horas: "En un mundo donde prácticamente no hay reglas de juego, ¿qué debe sopesar el presidente: visitar un portaviones o enfrentar un aumento de aranceles sobre determinados productos? ¿Qué va a hacer? Seguramente sea más beneficioso visitar un portaviones que cargar con un incremento arancelario adicional".
Un debate que no se saldará fácilmente
La preocupación extendida entre la dirigencia frenteamplista —que sumó un nuevo tema de desacuerdo entre varios sectores con el MPP—, incómoda ante este gesto con Estados Unidos, fue abordado este lunes en la reunión de bancada del oficialismo. Minutos antes de ese encuentro, el senador comunista Óscar Andrade declaró a Tv Ciudad que planificaba "pedir más información" al gobierno, sobre todo en lo concerniente al debate constitucional, ya que el Ejecutivo no solicitó autorización al Parlamento cuando aterrizó en el aeropuerto de Carrasco una aeronave militar estadounidense —que fue la que trasladó a Orsi y su comitiva hasta el portaviones.
Pero Andrade —en línea con el ministro de Trabajo y compañero de sector, Juan Castillo, que dijo que no le había gustado y que encontraba "difícil de explicar" el aceptar la invitación— también rechazó la visita por "inoportuna", en particular cuando se da "un contexto de agresividad de Estados Unidos hacia nuestra América brutal".
Los legisladores hablaron de esto y de la "situación" que vive la región bajo la presión de la Casa Blanca, dijeron fuentes parlamentarias a El País. Y hay un consenso bastante general de que este gesto podía haberse "evitado", al menos con la participación directa de Yamandú Orsi.
Sea como fuere, en la izquierda el debate va a continuar, dan varios por sentado, ya que, se entiende, estará presente en futuras instancias orgánicas, como el plenario que hará esta fuerza política el próximo 9 de mayo.
"No es una decisión del Frente Amplio, fue una decisión del presidente, que la habrá tomado basado en una serie de argumentos, yo no iría, pero no soy el presidente", sostuvo esta jornada el presidente de los frenteamplistas, Fernando Pereira, en declaraciones a Subrayado (Canal 10). "Claramente no es una decisión que compartimos, pero también somos conscientes de que cuando uno gobierna corre y toma riesgos, este riesgo que tomó Orsi, lo explicará Orsi", agregó desde Rocha.
En declaraciones también de este lunes, el secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez, prefirió no referirse a este tema en este momento y evitar comentar "lo que dicen" compañeros de partido. "Ya se ha entregado bastante información sobre el episodio y seguramente se entreguen más comentarios en el futuro", afirmó.
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