En pocas horas, el presidente de la República, Yamandú Orsi, dividió las aguas a la interna de la fuerza política que lo llevó al poder, después haber estado presente en el acto del 1° de Mayo por el Día de los Trabajadores y al día siguiente visitar el portaviones de Estados Unidos USS Nimitz, tras una invitación recibida por el embajador de ese país Lou Rinaldi.
En el marco del conflicto en Medio Oriente, en el que Estados Unidos actúa en coordinación con Israel, y en sintonía con la política exterior impulsada por Donald Trump, las críticas al primer mandatario provinieron de actores de los más dispares: la central sindical, la oposición —con posiciones diversas— e incluso de parte de un ministro de su gobierno.
El exsecretario general del Partido Comunista y actual ministro de Trabajo, Juan Castillo, criticó el gesto del primer mandatario y opinó que no era una buena señal dado el contexto internacional.
“No me gustó y no tengo una opinión en el mismo sentido. El tema más grande aquí y que nosotros estamos observando son las amenazas para la paz por las que nos estamos manifestando a cada rato. Desde nuestro país en contra de la guerra, de la invasión de los distintos países, de violación de la soberanía. Parece difícil de explicar visitar una nave que es de guerra. No es una nave que esté desparramando paz ni solidaridad en el mundo”, criticó Castillo.
En la misma dirección, a la interna del Frente Amplio la imagen y la oportunidad en que se dio no cayó nada bien.
En diálogo con El País, el presidente de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del FA (Carifa), Fernando Gambera, dijo que se sentía como si hubiera “chocado contra un portaviones”.
“Fue innecesario. Porque uno sabe que si se da contra un portaviones no le va a ir bien. No me encuentro con nadie que no se haya shockeado. Mi sensación es que no hubo una evaluación, un asesoramiento y es complicado en este esquema que hemos tratado de sostener desde la fuerza política. A mí me toca actuar desde el FA, mientras que el gobierno tiene otros márgenes desde todo punto de vista: constitucionales, de representación. A mí como presidente de la Carifa no me gustó la imagen”, dijo Gambera.
Desarrolló que por el momento histórico en particular de situación de guerra en el mundo “hay un posicionamiento claro de todos nosotros —por el FA— con respecto a la paz y a la democracia”.
“La verdad es que me sorprendió la imagen. Una cuestión es recibir a alguien en su despacho en Torre Ejecutiva, como podría ser al embajador Lou Rinaldi porque tengo la obligación de cumplir con lo que represento. Ahora, otra cosas es ir al barco cuando inequívocamente es un símbolo de guerra”, opinó el dirigente que abandonó el Partido Socialista en 2021 y actualmente es frenteamplista independiente.
La ética da la responsabilidad
En tanto, el historiador y analista internacional —autor de diversos libros sobre la historia de la izquierda uruguaya—, Fernando López D’Alesandro, planteó una visión si se quiere más pragmática con relación a la política internacional que tiene que seguir adelante Uruguay.
“Orsi actuó con la ética de la responsabilidad como decía Líber Seregni. Es imposible decirle que no a Estados Unidos en esta situación. Hay que ser terriblemente miope para no ver todo el panorama. Cuando quedamos aislados en la crisis de Botnia (actualmente UPM) apelamos a Estados Unidos y cuando vino George Bush —en 2007— estaban todos calladitos y contentos. Desde Marina Arizmendi pasando por Reinaldo Gargano y el propio José Mujica. Fue Bush el que relanzó la expansión imperial invadiendo Irak con la excusa de las armas de destrucción masiva, que se resultó ser mentira”, recordó el intelectual perteneciente al sector Banderas de Líber.
Por su parte, el senador del Movimiento de Participación Popular (MPP), Nicolás Viera, fue quien, ante las críticas de dirigentes de otros sectores del Frente Amplio —como en el caso de Óscar Andrade que la calificó de inoportuna al visita en diálogo con TV Ciudad—, dio la cara y salió a responder en respaldo del presidente y al gobierno.
“Estamos muy confiados y tranquilos en el accionar del presidente de la República y del Poder Ejecutivo. Hizo lo que tenía que hacer. Frente a una invitación en la que se pone en juego el relacionamiento de nuestro país con otro —es pertinente— que el presidente acuda en representación del Estado. También ha tenido vínculo con China yendo en persona, como tiene con Brasil, o Argentina. El presidente está cumpliendo con su función”, defendió.
Ante cuestionamientos de la oposición sobre una posible violación de la Constitución (vinculada a si el buque entró o no a mar territorial uruguayo y el ingreso del avión militar estadounidense que trasladó a Orsi hasta el portaaviones) para lo que necesita autorización del Parlamento) , el legislador dijo que los únicos contactos que hubo fueron con el objetivo de trasladar al primer mandatario y a otros dirigentes políticos como Andrés Ojeda al portaviones.
Sobre las críticas del ministro Castillo, Viera respondió: “Cada compañero tiene derecho a expresarse, pero Castillo no es el presidente: es Yamandú Orsi. Y Orsi sabe que, ante todo, debe preservar el interés general del país. En un mundo donde prácticamente no hay reglas de juego, ¿qué debe sopesar el presidente: visitar un portaviones o enfrentar un aumento de aranceles sobre determinados productos? ¿Qué va a hacer? Seguramente sea más beneficioso visitar un portaviones que cargar con un incremento arancelario adicional”.
Gesto político “penoso y decepciontante”, dijo presidente del Pit-Cnt
De las voces más críticas por la visita de Orsi al portaaviones perteneciente de la Armada de Estados Unidos fue el Pit-Cnt, que incluso emitió un comunicado en el que acusó al primer mandatario de violar la Consititución.
“Al mismo tiempo que Trump volvía con sus amenazas y firmaba nuevas restricciones contra Cuba, el presidente violentaba nuestra propia Consitución, aceptando la entrada al territorio nacional de una aeronave extranjera (norteamericana) sin permiso de Parlamento (este hecho no ha sido confirmado), acción que ratificó al reconocer y saludar el portaaviones nuclear de la armada yanqui cercano a nuestras costas, de manera similar a lo antes realizado por los gobiernos ultraderechistas de Chile y Argentina”, afirmó la central sindical en referencia al USS Nimitz, uno de los buques de guerra más grandes del mundo.
Antes que el presidente uruguayo, el USS Nimitz también había sido visitado por el presidente de Chile, Antonio Kast, y el de Argentina, Javier Milei.
El presidente del Pit-Cnt, Marcelo Abdala, calificó de “decepcionante y penoso” el gesto político del presidente uruguayo. “Es un artefacto que simboliza el guerrerismo [sic] de los Estados Unidos”, añadió.
El barco denominado oficialmente CVN 68, llegó a Uruguay en una misión del Comando Sur de Estados Unidos por América Latina denominada Mares del Sur 2026.
"El Nimitz y el destructor de misiles guiados de la clase Arleigh Burke, USS Gridley (DDG 101), tienen previsto realizar ejercicios de paso y operaciones en el mar con las fuerzas marítimas de las naciones aliadas mientras circunnavegan el continente sudamericano", apuntaba el comunicado del Comando Sur que anunció la misión.