El presidente de la República, Yamandú Orsi, viajó este miércoles a Buenos Aires por el día para asistir a un almuerzo organizado por el Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CiCyp) y dar una pequeña exposición ante unos 200 empresarios argentinos, entre los que se encontraba Bettina Bulgheroni, presidenta del CiCyp. Lo acompañaron el embajador Diego Cánepa y el ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, y la jornada sirvió para tener varios intercambios en un tono de distensión con la audiencia y con el canciller del gobierno de Javier Milei, Pablo Quirno.
El encuentro, que se llevó a cabo en el hotel Alvear, fue otra instancia más ante un foro de empresarios —la semana pasada hizo lo propio el secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez— en la que el gobierno buscó continuar con los esfuerzos de posicionar a Uruguay como un destino seguro y atractivo de inversiones, en momentos en que estas no abundan.
Por eso, según contaron a El País participantes de este almuerzo, Orsi —en cuya mesa se sentaron, además de
Bulgheroni, los empresarios Gustavo Weiss, Daniel Pino (presidente de la Sociedad Rural Argentina), Martín Rapallin (presidente de la Unión Industrial Argentina), entre otros— exhibió algunas "ventajas y oportunidades" de invertir en Uruguay
Los comentarios que recibió el presidente en los diálogos informales con los presentes fueron bien valorados por su equipo. Sobre todo porque en algunos casos apuntaron a definirlo como un referente de una izquierda "sensata" y "alejada" de los extremos que se han visto en otros momentos y en otros países de la región.
El buen clima de la reunión se reflejó asimismo en las primeras palabras que pronunció Orsi, quien dio una exposición de uno 35 minutos. "Con más de uno de ustedes que me cruzo hoy surgen anécdotas de cuando viajaron a Uruguay, así que sin duda no será el primer vino que tomamos juntos y por suerte podemos decir que los vinos rioplatenses son mejores y quedamos bien", bromeó el presidente, que luego, antes de entrar en tema, se refirió a los lazos culturales e históricamente fuertes que siempre existieron entre ambos países. "En el mundo —dijo al respecto—, no debe haber nada más parecido que Uruguay y Argentina. Y lo digo con orgullo y con placer". Hubo risas de complicidad y aplausos.
A partir de entonces, el presidente fue al grano. Se refirió a su auditorio como los representantes de un sector privado que "toma decisiones todos los días, impactan en el empleo, en la inversión y en el desarrollo de nuestra región".
“Nuestra inserción es pragmática, diversificada y orientada a generar oportunidades concretas para quienes invierten, producen y generan empleo —expuso—. En un escenario internacional donde la estabilidad se ha convertido en un activo estratégico, ¿qué puede ofrecer un pequeño país como Uruguay? Precisamente eso, estabilidad".
Esa estabilidad, desarrolló, Uruguay la ha sostenido "en tres dimensiones complementarias": la relativa a su institucionalidad —que es sólida—, la vinculada a su "fortaleza macroeconómica" y su "cohesión social".
"Uruguay es un país para proyectos de largo aliento, donde el aprendizaje, la innovación, la incorporación de tecnología y el conocimiento son la base del crecimiento", dijo y agregó: "No es casualidad que muchos inversores, particularmente de la región, encuentren en Uruguay un destino adecuado para proyectos de largo aliento vinculado a recursos naturales, la tierra, los alimentos, el desarrollo forestal. Son sectores que exigen paciencia, escala y estabilidad".
Sobre el vínculo entre los países hermanos, dijo, como si no hubiera quedado claro antes, que "trasciende lo comercial". "Somos economías hermanas, profundamente conectadas, con flujos permanentes de bienes, servicios, energía, capital y personas. Más que vecinos, conformamos un espacio productivo y humano compartido con una historia de integración que forma parte de nuestra identidad económica y cultural. En materia energética, la infraestructura de interconexión eléctrica entre ambos países constituye una base sólida de cooperación región".
"No pidan permiso, vengan cuando quieran", dijo Quirno
Luego de la instancia de preguntas, en momentos del brindis, el canciller Quirno, tomó la palabra y pronunció varios elogios para Orsi y Uruguay. “Tenemos que alcanzar la estabilidad que ustedes han conseguido por los últimos 20 años”, dijo el ministro del gobierno de Milei, y agregó que era un "honor" tener al mandatario uruguayo en su país. "Es un honor, presidente, tenerlo en Argentina, y en representación del gobierno argentino, la mayor de las bienvenidas", le dijo Quirno, que siguió: "Ustedes no tienen que pedir permiso para venir, vengan cuando quieran".
A continuación, retomó el concepto de Orsi sobre la hermandad de las naciones, y que aunque algunas características esenciales las separan —como la "vertiginosidad" de Argentina y el ritmo "lento" de Uruguay"— era su país el que tenía que aprender una cosa del más chico: "Tenemos que alcanzar la estabilidad que ustedes han conseguido en los últimos 20 años", le dijo el canciller. "Y entonces ahí podríamos ir un poquito más lento", concluyó.
-
El ministro de Economía, Gabriel Oddone, asumió la presidencia del directorio de CAF-Banco de Desarrollo
Yamandú Orsi inaugurará la cosecha del girasol en Río Negro
MPP con reparos sobre avanzar en creación del Ministerio de Justicia; para Topolansky, no es una prioridad
La coalición habla de “inacción del gobierno” y exige "reacción" en seguridad, economía y agua potable