Un tenso y violento episodio se vivió arriba de un ómnibus de línea de la Intendencia de Salto, cuando un policía intentó detener a tres individuos que venían promoviendo desorden en el interior del vehículo. El efectivo sacó su arma de reglamento y realizó disparos para disuadir la conducta de los sujetos, quienes lo enfrentaron. Finalmente, el efectivo logró bajarlos y pidió apoyo para detenerlos.
Los hechos causaron conmoción entre los pasajeros y los vecinos del barrio Salto Nuevo, ubicado en la zona sur de la ciudad litoraleña, por la violencia vivida en plena calle.
El hecho ocurrió en horas del mediodía del pasado sábado, cuando tres individuos viajaban en la Línea 2 del recorrido urbano de la comuna salteña hacia el barrio Salto Nuevo. Según relataron testigos, uno de ellos iba promoviendo desorden en el interior del coche y afectando al resto de los pasajeros. Entre los tres individuos hay uno que es ciudadano chileno.
Pero en el coche también viajaba un funcionario policial de la Guardia Republicana, que iba sin uniforme y que le pidió al chofer tomar cartas en el asunto, siendo insultado luego por los sujetos. Ante esta situación, el funcionario se identificó como policía y les pidió bajarse del ómnibus, iniciando un forcejeo ante la resistencia de los tres alborotadores.
Tensión y disparos
De un momento a otro, el efectivo saca su arma de reglamento y los conmina a bajarse y a que depongan su actitud de enfrentamiento, pero los sujetos hicieron caso omiso. Le dieron unas patadas y además quisieron arrebatarle el arma. Fue por eso que el funcionario efectuó dos disparos hacia el suelo, aunque aún así los individuos no se amilanaron.
El chofer del ómnibus, que había parado la marcha, llamó a la Policía para que acudiera en ayuda del funcionario, que estaba armado pero en clara inferioridad numérica.
Al lugar llegaron tres móviles policiales que apuntando a los tres sujetos los redujeron y los detuvieron.
Según informó la Jefatura de Policía de Salto a El País, los sujetos mantuvieron un "comportamiento inadecuado" en el interior del bus y al ser alertados por el funcionario que iba en el coche se comprobó que "lo increparon e intentaron sustraerle su arma de reglamento, originándose un forcejeo. En esas circunstancias, el funcionario efectuó disparos hacia el suelo, sin registrarse personas lesionadas".
Tras las actuaciones de la Fiscalía de Salto, la Justicia penal los imputó por un delito de atentado agravado con penas de entre 4 y 5 meses de prisión, sustituido por libertad a prueba.