Ruta del dinero narco por Uruguay preocupa a EE.UU: pone la mira en bancos, criptomonedas y su seguimiento

La mayor parte de la droga que transita por Uruguay no tiene como destino el país norteamericano, sino mercados como Europa o Asia, pero buscan poner énfasis en seguir las conexiones financieras del narcotráfico.

Dinero y drogas incautadas por la Policía.
Dinero y drogas incautadas por la Policía.
Foto: Ignacio Sánchez/El País.

"El punto de traficar narcóticos es ganar, ganar plata". Con esa frase, el encargado de Negocios de la Embajada de Estados Unidos en Uruguay, Chris Andino, resumió una de las principales preocupaciones de Washington en su nueva etapa de cooperación con las autoridades uruguayas. Esta es seguir el recorrido de las ganancias de las organizaciones criminales, además de combatir el traslado internacional de drogas.

Durante una mesa redonda con periodistas realizada este miércoles, Andino y Adam Weise, funcionario de la Oficina de Asuntos Antinarcóticos y Aplicación de la Ley (INL) del Departamento de Estado, profundizaron en las conexiones financieras del crimen organizado y los desafíos que enfrentan las autoridades para investigarlas.

Weise explicó que aunque una organización criminal opere en Uruguay o un cargamento de droga tenga como destino otro continente, pueden existir vínculos financieros con grupos que afectan directamente la seguridad de Estados Unidos o de sus aliados. Por su parte, Andino señaló que la mayor parte de la droga que transita por Uruguay se dirige hacia Europa o Asia, y no hacia territorio estadounidense.

El diplomático identificó dos grandes prioridades de la cooperación. Estas son conocer los circuitos logísticos que utilizan las organizaciones para transportar drogas —particularmente a través de puertos y fronteras— y rastrear las operaciones que permiten lavar sus ganancias. En este último aspecto, destacó la importancia financiera de Uruguay a nivel regional y planteó la necesidad de profundizar la coordinación entre organismos estatales, bancos y autoridades de otros países.

Valoró la preparación de instituciones como la Senaclaft, aunque advirtió sobre los recursos humanos limitados. Según explicó, "no alcanza con coordinar a los organismos estatales", sino que también se necesitan vínculos con bancos y unidades de análisis financiero de otros países para reconstruir operaciones que atraviesan fronteras.

La cooperación estadounidense en esta materia ya cuenta con antecedentes. Durante el último año financió siete seminarios para difundir los cambios en la legislación uruguaya sobre lavado de activos. También impulsó una semana dedicada a las oportunidades y riesgos de las criptomonedas y facilitó la visita de un experto que participó en un encuentro sobre activos digitales y prevención de riesgos financieros.

Investigar criptomonedas

Uno de los desafíos mencionados por Andino fue el uso de criptomonedas para mover fondos y la dificultad de investigarlas. Sostuvo que se necesitan programas para rastrear transacciones y personal capacitado. Hizo referencia a que este tipo de formaciones llevan tiempo y aseguró que la rotación de funcionarios puede hacer perder conocimiento especializado.

Pero planteó que el problema no termina al identificar una operación sospechosa, sino que tiene que ver con qué hace el Estado con los criptoactivos que se incautan en una causa penal. Andino recordó que las agencias estadounidenses debieron desarrollar mecanismos para conservarlos, incluidas billeteras digitales.

Explicó que vender una criptomoneda durante un proceso judicial puede generar problemas si luego corresponde devolver lo incautado. Como ejemplo de esta complejidad, hizo mención a la cotización del Bitcoin, asegurando que esta puede variar entre la incautación y una eventual restitución, con consecuencias económicas para el Estado.

El funcionario dijo desconocer si la Policía o la Fiscalía uruguaya pueden abrir billeteras para custodiar esos activos. Planteó que cada país debe examinar sus normas y procedimientos para determinar si está preparado para afrontar estas situaciones.

Además

La advertencia por el PCC y la colaboración de la DEA en investigaciones uruguayas

El encargado de Negocios de la Embajada de Estados Unidos señaló al Primer Comando Capital (PCC) como uno de los principales desafíos criminales de la región, aunque aclaró que no tiene conocimiento de una estructura importante instalada en Uruguay. "No soy consciente de una presencia importante del PCC, ni del liderazgo, ni de base de operaciones aquí en Uruguay", sostuvo. Pero advirtió: "No necesitan una base de operación para tener un efecto negativo en la población".

El diplomático explicó que estas organizaciones pueden actuar mediante personas con distintos grados de vinculación y que la cooperación no debe centrarse en un grupo determinado. "Los nombres cambian, pero los verbos no", afirmó.

También confirmó que las agencias estadounidenses ya colaboran en investigaciones uruguayas mediante el intercambio de información. "La colaboración en casos puntuales ya existe", dijo. La Policía puede solicitar a organismos como la DEA datos sobre personas investigadas.

La DEA no tiene oficina en Montevideo, pero cuenta con un agente dedicado a Uruguay que trabaja desde Buenos Aires y visita el país aproximadamente una semana al mes. El nuevo programa busca ampliar la red de organismos involucrados en el intercambio.

Proyectos por definir

Andino también destacó la importancia de modernizar las herramientas legales para facilitar el intercambio internacional de información digital. En ese sentido, mencionó las reformas procesales que se analizan en Uruguay y la Convención de Budapest sobre ciberdelincuencia, que consideró relevante para las investigaciones que requieren seguir pistas digitales.

La cooperación anunciada entre Estados Unidos y Uruguay contará inicialmente con US$ 6,5 millones. Los fondos tienen un plazo de cinco años para gestionarse y pueden respaldar proyectos de largo alcance.

Todavía no está definida la distribución del dinero. Esta semana llegaron a Uruguay entre nueve y 10 funcionarios de agencias de seguridad estadounidenses. Se reunieron con el ministro del Interior, Carlos Negro, y otros organismos para identificar necesidades y fijar prioridades.

Weise explicó que los programas regionales continuarán, pero que el nuevo esquema permitirá diseñar proyectos exclusivamente para Uruguay, sin necesidad de involucrar a otros países. "Si hace sentido para Uruguay, lo hacemos con Uruguay y ya", señaló. Andino sostuvo que el valor de la cooperación excede el monto, sino que incluye la experiencia de las agencias y el acceso a redes internacionales para conectar investigaciones.

La Embajada indicó que, a través de sus programas regionales, más de 2.500 funcionarios uruguayos recibieron capacitación en los últimos años en distintas áreas de seguridad, incluido el combate al lavado de activos.

Más sobre este tema

Patrulleras oceánicas: EE.UU. sigue el tema y advierte sobre el control del narcotráfico en alta mar

Estados Unidos sigue de cerca la discusión sobre las patrulleras oceánicas, pero no expresó preferencias por proveedores. Consultado durante la instancia de este miércoles, el encargado de Negocios, Chris Andino, dijo que el tema está "en la tapa de las noticias" y que es parte de la actualidad que sigue la Embajada.

El diplomático relacionó la necesidad de medios navales con los desafíos del narcotráfico marítimo. "La información sobre operaciones sospechosas sirve de poco sin medios o facultades para intervenir", explicó y afirmó que "el intercambio de información solo vale si hay alguien que pueda actuar".

También dijo que las organizaciones criminales aprovechan los vacíos entre organismos y jurisdicciones. Mencionó el Río de la Plata y las dificultades que pueden surgir cuando un movimiento sospechoso cruza de una jurisdicción a otra o requiere una intervención naval. También planteó revisar si las normas permiten actuar eficazmente en esos escenarios.

Tras ser consultado, se refirió a la modalidad de cargar droga en embarcaciones cuando ya están en alta mar. Explicó que, al reforzarse los controles portuarios, los traficantes "pueden elegir rutas más complejas y costosas". Por eso remarcó la necesidad de compartir información entre países casi en tiempo real.

"Estamos siempre dispuestos a ofrecer una asesoría", respondió cuando se le preguntó si Estados Unidos recomendaría determinadas patrulleras. Aclaró que los buques de su país tienen dimensiones que no necesariamente se adaptan a las necesidades uruguayas y que la decisión corresponde al gobierno nacional.

Desde 2022 un grupo interinstitucional que recibió capacitación y equipamiento estadounidense participó en incautaciones de cocaína valuadas en más de US$ 75 millones, informaron desde la Embajada a El País. Además, expertos colombianos capacitaron recientemente a funcionarios uruguayos para mejorar la inspección y la selección de cargas sospechosas en los puertos.

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