Conexión Ganadera se había caído y todos los técnicos auguraban pérdidas de centenas de millones de dólares. Era junio de 2025 y ese negocio que durante dos décadas se vendió como incorruptible, hacía meses que era añicos. Pero su socio fundador, Pablo Carrasco, todavía lo defendía. “Conexión Ganadera es una idea mía y, hasta el día de hoy, la siento como mi hijo pródigo, pese a cómo terminó”, dijo ante el fiscal Enrique Rodríguez. Aún hablaba como un vendedor que ofrecía su gran idea. Esta vez, desde un banquillo en Fiscalía.
Lo que hasta entonces había afectado a cientos de uruguayos (con los derrumbes de Grupo Larrarte y República Ganadera) encontró su propio Día D. El 28 de enero de 2025, hace exactamente un año, se confirmaba que la empresa precursora del negocio de los “bonos ganaderos” Conexión Ganadera funcionaba en base a un esquema Ponzi. Y 365 días después, todavía no se terminaron de contar las pérdidas.
Las especulaciones que se venían sucediendo desde la muerte de Gustavo Basso, el 28 de noviembre de 2024, se convirtieron en alarma pública.
Ese día, Pablo Carrasco se sentó frente a una cámara -a la que prácticamente no miró- y le habló durante unos pocos minutos a los inversores de ese “hijo pródigo”. Aunque Conexión Ganadera no daba ninguna respuesta a lo que estaba pasando, las señales para los ahorristas no eran difíciles de interpretar. Los pagos de diciembre no llegaban, no recibían noticias y los títulos de los portales de noticias, tímidamente, comenzaban a dar cuenta de un escenario catastrófico.
Aquellos inversores que lograron obtener información de primera mano, además, sabían que hacía una semana que Carrasco había ofrecido a los 100 clientes más importantes un acuerdo privado para poder continuar con la empresa. Este había sido rechazado en el momento por considerarlo irrisorio. Pero, si todo eso no era síntoma suficiente de que las cosas no iban bien, Carrasco iba a “dar la cara” en este streaming el 23 de enero y suspendió su participación a pocos minutos de comenzar. Eso hizo que el día 28 hubiera escepticismo de que, incluso, se presentara. Pero esta vez sí lo hizo.
-Aquí estoy. Quería poner la cara. No me voy a ningún lado porque yo soy el 50% de Conexión Ganadera- comenzó a decir, echando por tierra los rumores de que quería huir del país.
A sus palabras fuertes, duras -“yo dejaré el pellejo para que esta solución se tome”- la acompañaba una mirada esquiva, la cabeza gacha y una voz temerosa. Dedicó la mayoría de su corta exposición a aclarar que él tenía un acuerdo “tácito” con su difunto socio, Gustavo Basso, por el que él se encargaba de la parte agropecuaria y Basso que “tenía una habilidad comercial indiscutible”, del manejo de las finanzas.
Rápidamente, le dio paso al contador Ricardo Giovio para que repasara los números. Carrasco dijo que no tenía idea de qué era lo que iba a decir. Giovio, durante casi una hora, describió con crudeza la situación de la empresa y tildó a ese “hijo pródigo” de “timba, que terminó como terminan todas las timbas” y de “esquema Ponzi”.
Para algunos, Giovio fue claro. Para otros, descarnado. Habló de su experiencia, los números a los que había podido llegar en 15 días de trabajo a partir de la información ofrecida y sugirió lo que, según su criterio, podía ser una salida.
-Yo les digo: no voy a vestir a la novia, yo les voy a decir las cosas como son -advirtió, para luego hacer sus pronósticos: pérdidas millonarias, regulaciones que cambiarían ante la caída de “la empresa más grande del país en un rubro” y la futura batalla legal.
Esos números “claros y rápidos” a los que apostó, tenían dos contrapartidas: la información con la que se trabajaba era lejos de fiable. Los balances no reflejaban la realidad de la empresa, explicó Giovio. La segunda, era que esos cálculos se habían formulado en base a información suministrada por las autoridades de la empresa. Había que creer, aunque la realidad económica de la firma era “inauditable”. Lo siguen siendo.
Los números crudos
Sin embargo, hasta el día de hoy representantes legales de los miles de inversores o ahorristas afectados coincidieron en señalar a El País, que tal como advirtió Giovio, por más que le podía “errar en US$ 40 millones o US$ 50 millones”, las conclusiones no variaban: Conexión Ganadera había perdido a lo largo de los años más de US$ 200 millones y gran parte de ese dinero era irrecuperable.
Frente al caso de quiebra más grande desde la crisis de 2002, el contador público -especializado en asesoramiento en situaciones de estrés financiero-, alertó que aunque existía apropiación indebida con fondos que fueron a parar en apartamentos en el exterior y autos de alta gama, “la gran parte del dinero se perdió”.
Cuando la presentación, Giovio estimó que la empresa contaba con un activo de US$ 158 millones, de los cuales US$ 100 millones correspondían a ganado y unos US$ 13 millones a campos.
Sin embargo, el síndico Alfredo Ciavattone logró constatar la existencia de entre 70.000 y 80.000 cabezas de ganado en buen estado -que se ha ido comercializando-, lo que equivalía a un activo del entorno de los US$ 40 millones, muy lejos de los US$ 100 millones informados hace un año.
Además, a futuro se estima que, una vez finalizado el proceso de verificación de créditos -cuyo plazo vence a fines de marzo-, el pasivo total se ubicará entre US$ 320 millones y US$ 350 millones.
En ese contexto, y considerando que parte de los activos informados por Giovio -como los créditos con frigoríficos- son considerados incobrables, la realidad es que los fondos efectivamente recuperables por los inversores serían sensiblemente menores: según supo El País, no superarían el 10% de ese monto, es decir, menos de US$ 40 millones.
Los detractores del trabajo del contador contratado para determinar el "estado de situación", por su parte, indican que los documentos utilizados para alcanzar los números no eran del volumen ni la calidad necesaria.
Afectados
En el dinero que invirtió durante cinco años en Conexión Ganadera, se traducían los “sueños que tenía planificados para el futuro” Óscar Spalter, uno de los 4 mil afectados. “De un momento para el otro se derrumbó todo”, describió.
Primero le pareció raro que no le habían depositado un pago que correspondía y, al consultar, le contestaron con evasivas. Ya había muerto Basso, que era el hombre que a él le había “generado confianza” y al que le consultaba periódicamente si le convenía reinvertir.
Aunque presumía lo que se avecinaba, para él el streaming fue “como estar escuchando un cuento de terror”. Contó que Carrasco le dio “lástima” y que la exposición de Giovio le pareció “muy fría”.
Para él, Conexión Ganadera -como le había dicho Basso- era tan fuerte que había sobrevivido a la aftosa y a la sequía. Por eso, la defendió ante su familia cuando le hablaban de la caída de otros fondos ganaderos. Cuando salió de ese streaming, se convenció de que tenía “que poner un abogado”. La confianza se había quebrado.
Los dueños de la vacas
La chance de alcanzar un acuerdo privado que con vehemencia defendió Giovio -él afirmó que se podía recuperar el 40%- y que implicaba dejar las denuncias penales de lado, nunca tuvo posibilidades de éxito. Se necesitaban demasiados apoyos para que se apruebe y nunca se barajó entre los ahorristas, confirmaron Costa y Durán. Sin embargo, Giovio planteó otra duda. Algunos clientes tenían ganado a su nombre y otros no. ¿El ganado es de todos o de algunos?, se preguntó. Esa discusión “está pendiente”, dijo Costa, aunque fuentes de la causa dijeron a El País que se encamina a ser “de todos”. Quienes tenían ganado a su nombre era la minoría y, además, no en todos los casos existía, lo que facilita esa conclusión.
“O estaba loco o estaba mintiendo”
Leonardo Costa, defensor de ahorristas, fue uno de los que, hace un año, oía a Carrasco. Resumió su discurso en una palabra en inglés: “Delusional” (delirante). Su colega Ignacio Durán, en una en francés: “Mise en scène”.
“Había dos opciones. O estaba loco o estaba mintiendo, y como loco creo que no estaba… Él podía tener algún grado de fantasía, pero Hernandarias y Conexión eran conscientes de lo que hacían, aunque después Basso podía hacer alguna de más”, sostuvo Costa, quien añadió que a su entender Carrasco en ese momento “todavía no era consciente” de la gravedad del asunto. Para ese entonces -aseguró- todavía se contactaba con ahorristas y les decía que era todo un “error”.
Para él “el trabajo de diagnóstico que hizo Giovio fue muy bueno” y entiende que los números rondarán los informados por el contador. “Puede haber diferencias -por ejemplo- en cuanto a la deuda a cobrar de los frigoríficos Casablanca y Bamidal que surge de la investigación penal puesto que dependían económicamente del dinero que salía de Conexión Ganadera y eso hace que el crédito pase a valer cero o muy poco”. Además, Giovio estimó que el valor de los animales -partiendo de la base de que existieran- tendrían un valor de US$100 millones. Luego, se descubrió que había un faltante. “Los activos como la herencia de Basso, los apartamentos, la estancia que apareció ahora en Paraguay, capaz que termina siendo más plata que todo el ganado”, hipotetizó.
Para Durán, “no es que el dinero se perdió, es la confirmación del engaño”, dado que prueba que los clientes firmaban un contrato “y no tenían el ganado que el contrato decía”. Entiende que el streaming fue “una estrategia comunicacional para que el tema no explotara” y el manejo que hubo de los números producidos en ese momento de “desorden brutal” por lo que “es muy difícil” considerarlos como “más o menos ciertos”. El abogado criticó, además, que se le hubiera pagado US$ 100 mil a Giovio.
-
Desestiman recurso de familia de Basso que pretendía evitar subasta de apartamento de Cabral en Punta del Este
Cardama, Penadés, Conexión Ganadera y más: los casos judiciales que tendrán que esperar a 2026
Los 10 temas de 2025 elegidos por Qué Pasa: de las estafas al picudo rojo, derechos del fútbol, Cardama y los narcos