Disputa por una casa terminó en homicidio e incendio: Fiscalía pidió 16 años de cárcel tras confesión del acusado

El hombre identificó a un segundo participante; Fiscalía cuestionó su versión del ataque, pero valoró el aporte para avanzar contra el otro sospechoso.

Móvil policial en operativo; patrullero.
Móvil policial en operativo nocturno.
Foto: Archivo El País

Un hombre asesinado dentro de su casa, su hijo adolescente baleado y un incendio intencional del que el joven logró escapar. El ataque ocurrido en Toledo Chico en diciembre de 2024 llegó al cierre del juicio contra uno de los acusados, en una audiencia en la que declaró sobre su participación e identificó a un segundo involucrado.

La Fiscalía de Homicidios de 3er Turno valoró esa declaración como una confesión parcial y un aporte para avanzar contra el otro sospechoso. Por eso, solicitó una pena de 16 años de penitenciaría, frente a los 24 que había pedido inicialmente, aunque cuestionó la versión del acusado que atribuía los disparos y el incendio a su acompañante.

Fiscalía sostuvo que el adolescente que sobrevivió al ataque también había señalado al imputado como autor de disparos y mantuvo su acusación por la participación en el ataque.

La jueza Laura Sunhary fijó la lectura de la sentencia para la tarde de este martes 6 de octubre.

El crimen ocurrió en la madrugada del 28 de diciembre de 2024, en Toledo Chico. Un hombre de 42 años murió dentro de su casa y su hijo de 17 sobrevivió aunque recibió un balazo en el cuello y tuvo quemaduras. Cuando llegó la Policía, el cuerpo del padre estaba calcinado. El adolescente fue trasladado al Hospital de Las Piedras.

En diciembre de 2024, el ahora acusado, que entonces tenía 23 años, fue formalizado por homicidio muy especialmente agravado, incendio y tenencia y porte de arma.

En la última audiencia del juicio, a la que accedió El País, declaró un investigador policial, quien reconstruyó las actuaciones y las declaraciones recabadas por la Policía. Según dijo, personas de la zona escucharon disparos cerca de las cuatro de la mañana y vieron la vivienda incendiándose. Al acercarse, el fuego les impidió ingresar. Luego, encontraron al adolescente herido fuera de la casa.

El joven señaló al ahora acusado como uno de los atacantes. El investigador también relató que el adolescente había dicho que escribió el nombre del agresor en una pared, pero la Policía no pudo corroborarlo por la destrucción causada por el incendio.

El policía relató que los familiares habían hecho referencia a un conflicto por la propiedad. Según esos testimonios, el día anterior el acusado había reclamado a la víctima que abandonara la vivienda y lo había amenazado con dispararle si no lo hacía. Los familiares le recomendaron denunciar, pero la víctima no lo hizo.

El acusado reconoció que existía una disputa por el predio. Dijo que había pertenecido a su abuelo fallecido y que la herencia correspondía a su padre. También alegó que allí se vendía pasta base. Esa afirmación formó parte de su versión de los hechos. Fiscalía, por su parte, sostuvo que el terreno estaba en sucesión y vinculó el ataque al conflicto por el inmueble.

Dos versiones del ataque

La defensa recordó que en una audiencia anterior se había allanado a la acusación fiscal y había ofrecido la declaración del imputado como prueba. Al hablar ante la jueza, el hombre aseguró que conocía a la víctima desde hacía años y que había acordado volver a conversar con ella a las cuatro de la mañana del 28 de diciembre de 2024. Dijo que ese día fue en bicicleta junto a otra persona.

Según su relato, al abrirse la puerta su acompañante disparó contra el ahora fallecido. El acusado también atribuyó a ese hombre el ataque al adolescente (hijo de la víctima fatal) y el incendio de la vivienda. Relató que esa otra persona quería matar al joven porque era testigo del hecho.

Si bien negó haber acordado cometer el crimen, en su propia declaración contó que el acompañante ya se había ofrecido a matar al hombre durante una conversación previa.

Fiscalía confrontó esa versión con la declaración anticipada del sobreviviente. Según la reconstrucción, los dos atacantes estaban armados y los dos le dispararon al adolescente. Luego, tiraron un colchón prendido fuego. El joven logró arrastrarse hasta el baño y salir por una banderola.

El equipo fiscal reconoció que el incendio afectó toda la escena y no se pudo corroborar el uso de más de un arma. Explicó que solo se encontró un fragmento de proyectil.

Las cámaras y el aporte para otra imputación

La investigación también se apoyó en cámaras privadas. El policía que declaró explicó las comparaciones entre imágenes del día anterior y registros de desplazamientos previos y posteriores al crimen. Entre los elementos utilizados estuvieron un gorro claro, un pantalón gris, una bermuda roja y una bicicleta azul. Una foto tomada por la Policía el día antes permitió cotejar la vestimenta del acusado y la bicicleta.

Esta pertenecía al abuelo materno del imputado. Según la declaración del investigador, el nieto se la había llevado la tarde anterior y al día siguiente ya estaba nuevamente en la propiedad. Ante la jueza, el acusado reconoció haberla utilizado y dijo que, después del ataque, cruzaron un campo y un arroyo para dejarla en el fondo de la casa de su abuelo.

El segundo sospechoso ya había sido mencionado por un testigo durante la investigación. La fiscal explicó, sin embargo, que hasta ese momento había indicios, pero no prueba suficiente sobre la identidad del otro participante para avanzar en una formalización. Consideró que el nombre y apellido aportados por el acusado permitían dar ese paso.

Por ese aporte y por lo que calificó como una confesión parcial, pidió reducir ocho años la pena que había solicitado.

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