Ahorristas de Conexión Ganadera comenzaron a cobrar en la última semana de setiembre los pagos previstos en el acuerdo para distribuir parte del dinero recuperado tras la caída de la empresa. El pago se inició previa agenda con los abogados de los damnificados, según confirmó a El País el representante de un grupo de víctimas, Juan Pablo Decia.
El convenio, homologado por la Justicia en junio, estableció un reparto de unos US$ 35 millones provenientes de la venta del ganado que logró localizar la sindicatura. Su ejecución permite que los inversores reciban dinero mientras continúa el proceso concursal.
El cobro permite recuperar una parte de lo reclamado, con diferencias según los contratos y la existencia real de los animales. Quienes no tenían ganado asignado a su nombre reciben el 5% de su crédito verificado en el concurso. Para quienes sí tenían animales, el pago equivale a aproximadamente el 33,3% de su valor de venta.
Esos porcentajes se calculan sobre bases distintas. El 5% corresponde al monto del crédito reconocido. Por ejemplo, un ahorrista sin asignación de ganado cuyo crédito sea de US$ 100.000 recibe US$ 5.000. Por otra parte, el 33,3% se aplica al valor del ganado efectivamente hallado y comercializado, que no equivale necesariamente a recuperar un tercio de toda la inversión.
La diferencia también alcanza a quienes tenían contratos con animales a su nombre, pero estos no aparecieron. La parte de su reclamo correspondiente al ganado inexistente ingresa en el equema del 5%, por lo que un mismo inversor puede tener una porción calculada sobre la venta de los animales encontrados y otra vinculada al crédito por los que faltaban.
El acuerdo fue negociado por el síndico Alfredo Ciavattone, la Liga de Defensa Comercial (Lideco) y abogados de los damnificados. La propuesta requería adhesiones que representaran al menos el 85% del pasivo involucrado y obtuvo el respaldo necesario. El juez del concurso, Leonardo Méndez, la homologó el 24 de junio, con la condición de que los créditos fueran verificados al presentarse la lista de acreedores.
El problema que buscó resolver surgió de los distintos tipos de contratos utilizados por Conexión Ganadera. Algunos inversores tenían ganado registrado a su nombre y otros contaban con un derecho de cobro frente a la empresa. Al encontrarse muchos menos animales de los que debían existir, quedó planteada una disputa sobre quién tenía derecho al dinero de su venta.
Como parte del acuerdo, los firmantes renuncian a los litigios sobre la propiedad del ganado, aunque esto no implica abandonar las denuncias penales. Los ahorristas también pueden seguir participando del concurso para cobrar sobre otros bienes que se liquiden.