El magnate tecnológico Peter Thiel, cofundador de PayPal y socio histórico de Elon Musk, concretó una millonaria inversión inmobiliaria en Uruguay al adquirir cinco lotes en el exclusivo complejo residencial y hotelero Fasano Las Piedras, ubicado en Punta del Este. La operación, que demandó un desembolso cercano a los US$ 10 millones, está destinada al desarrollo de una vivienda de alta gama que priorizará la seguridad y la autosuficiencia, según FM Gente, consolidando el interés de grandes referentes de la economía digital por el real estate uruguayo.
Un nuevo concepto de lujo en la costa este uruguaya
La adquisición de las tierras por parte del empresario representa un movimiento estratégico dentro del mercado residencial premium. El complejo elegido es desarrollado por la firma brasileña JHSF y abarca una superficie total de 480 hectáreas que lindan con el arroyo Maldonado. Actualmente, el establecimiento cuenta con un hotel denominado La Locanda Fasano, equipado con 10 suites, 28 bungalows, dos villas, dos restaurantes y un spa, concebido por el icónico empresario hotelero Gero Fasano.
“La clave de este proyecto está en la exclusividad. A los compradores les gusta sentir que disfrutan de un espacio al que pocos pueden acceder”, relató un ejecutivo de alto rango de JHSF. Esta visión coincide con las proyecciones locales sobre el crecimiento de la zona. “No me sorprendió conocer sobre esta operación porque Fasano va a ser el próximo Beverly Hills de Uruguay”, afirmó Alejandra Covello, presidente de Covello Propiedades, quien añadió que “las mansiones que se están construyendo ahí tienen un nivel de lujo increíble; no es lo que vimos hasta ahora, esto va a ser high end en serio”.
El interés de los líderes de la economía digital
El desembarco de Thiel en Maldonado no es un hecho aislado, sino que se alinea con las decisiones de otros importantes empresarios tecnológicos y financieros que eligen instalarse en el país. Fuentes del sector inmobiliario indicaron que Paolo Ardoino, CEO de Tether —la criptoneda estable vinculada al dólar estadounidense—, y Pierpaolo Barbieri, fundador y CEO de la fintech Ualá y director ejecutivo de la firma de asesoría Greenmantle, también apostaron por adquirir activos dentro del mercado uruguayo.
Para Thiel, esta compra representa su segunda gran incursión en el Cono Sur en los últimos meses. Recientemente se conoció que el inversor adquirió una propiedad valuada en US$ 12 millones en el exclusivo vecindario de Barrio Parque, en Buenos Aires, semanas antes de mantener un encuentro formal con el presidente argentino Javier Milei en la Casa Rosada. Su activa agenda en Sudamérica combina los negocios privados con reuniones de alto perfil político, ligadas a sus actuales roles empresariales.
Vigilancia, inteligencia artificial y peso político
Hoy en día, el foco corporativo del cofundador de PayPal se centra en compañías estratégicas dedicadas al procesamiento de datos a gran escala. Su firma más relevante en la actualidad es Palantir, una plataforma orientada a la inteligencia artificial, defensa de organismos gubernamentales y agencias de seguridad. La compañía nació con la ambición de ayudar a procesar enormes volúmenes de información y se transformó en una pieza clave de la infraestructura tecnológica utilizada por fuerzas armadas y agencias migratorias.
Para sus defensores, Palantir ofrece herramientas indispensables en un mundo cada vez más complejo. Para sus críticos, representa el avance de tecnologías de vigilancia capaces de concentrar cantidades inéditas de información sobre millones de personas.
El perfil de Thiel ha estado marcado por la controversia y su influencia en el ala conocida como la derecha tecnológica en Silicon Valley. En 2016 se convirtió en uno de los pocos empresarios del sector en apoyar públicamente la candidatura presidencial de Donald Trump.
Desde entonces, es un referente para los sectores cuestionan el papel del Estado, desconfían de las élites políticas tradicionales y creen que la innovación puede ser una herramienta para redefinir el orden económico y social.
Vista desde esa perspectiva, la reciente aproximación de Peter Thiel a Sudamérica adquiere un significado más amplio que una simple visita de negocios. El discurso antiestablishment, la promesa de desregulación económica y la reivindicación del libre mercado que encarna Milei encuentran eco en algunas de las ideas que el empresario viene promoviendo desde hace décadas.
Por eso, cuando Thiel compra tierras, invierte en una startup o decide posar la mirada sobre un país, rara vez se trata solamente de dinero. Para admiradores y detractores por igual, cada uno de sus movimientos es observado como una pista sobre hacia dónde cree que se dirige el futuro.
Con información de La Nación/GDA
Este contenido fue hecho con la asistencia de inteligencia artificial y verificado por un periodista de El País.
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