Uruguayo fue la génesis de la plataforma de IA de Palantir y lanzó su startup en Londres que captó US$ 12 millones

Martín Copes vive en Reino Unido desde 2018 cuando ingresó al gigante tecnológico; allí impulsó la herramienta de inteligencia artificial de la compañía. Este año cofundó Perceptic junto a Mohamed Zaki y Tilman Flock

Martín Copes. Trabajo en la compañía de IA Palantir por más de seis años.
Martín Copes. Trabajo en la compañía de IA Palantir por más de seis años.

Abril de 2018. El uruguayo Martín Copes llegaba a Palo Alto, California, para el onboarding en Palantir Technologies, uno de los gigantes de la inteligencia artificial (IA). La empresa era su primer trabajo en una tecnológica, salvo por una pasantía de unos meses en una startup en Silicon Valley; hasta ese momento había sido profesor en Universidad ORT. Su plan era «probar la aventura» y retornar a Uruguay.
Pero su trayectoria tomó otro rumbo; comenzó a crecer en Palantir y se quedó. A tal punto que fue protagonista de la génesis de la AIP (Artificial Intelligence Platform) de la empresa.

Hoy Copes cuenta su historia desde Londres, donde reside desde ese mismo año y cofundó su startup de IA, Perceptic, con la que acaba de recibir US$ 12 millones en financiamiento.

Curiosidad con IA

Uno de los puntos de inflexión más importante en su carrera, y de la empresa, se dio en julio de 2022, cuando Palantir organizó un hackathon interno. Dos viernes antes, el equipo celebraba el cumpleaños de Mohamed Zaki -colega de Copes y actual cofundador de Perceptic- con un happy hour. Durante ese evento, Copes recibió un mensaje que le confirmaba que obtenía acceso a GPT-3, el modelo de lenguaje de OpenAI previo a ChatGPT, algo prácticamente desconocido fuera de los laboratorios.

«Se lo muestro a Zaki y le digo ‘mirá qué bueno, le puedo escribir y me responde. Una máquina me responde’», recuerda. Empezaron a probarlo y visualizaron un gran potencial, al punto que decidieron convertirlo en el producto que presentarían en el hackathon.

El lunes siguiente, Copes armó un equipo más amplio para crear una herramienta capaz de integrar datos mediante texto, algo que Palantir resolvía en forma manual desde hacía años. «Hicimos agentes de IA antes de que existieran. Lo presentamos y la gente no creía lo que veía: solo escribiendo algo en texto, la computadora lo hacía sola».

Cofundadores. Tilman Flock, Zaki Trache y el uruguayo Martin Copes, al frente de Perceptic.
Cofundadores. Tilman Flock, Zaki Trache y el uruguayo Martin Copes, al frente de Perceptic.
Foto: Gentileza Perceptic.

Se presentaron a la hackaton y la ganaron. Eso llamó la atención de los referentes de Palantir. «De inmediato, los altos ejecutivos de la empresa empezaron a hacer preguntas. ¿Qué era eso? ¿Cómo funcionaba? ¿Qué eran esos LLM?», relató.

Como la tecnología era muy nueva, Copes y su equipo debieron trabajar durante meses en ella fuera de horario para seguir desarrollándola. Todo cambió en noviembre de 2022, cuando OpenAI lanzó ChatGPT y, dentro de Palantir, la alta gerencia volvió a mirar lo que el uruguayo y sus colegas llevaban meses haciendo en silencio. En febrero de 2023, el jefe de tecnología de la empresa los convocó para trabajar en ese desarrollo, y en mayo de ese año, el CEO de Palantir, Alexander Karp, anunció que la plataforma de IA -el proyecto de Copes- se lanzaría en junio.

«Eso aceleró todo. Nos dieron todos los recursos que quisiéramos y, junto a varios equipos, lo armamos», explicó.

Autodidacta

Hoy Copes reside en Londres, junto a su novia uruguaya. Dejó Palantir para cofundar Perceptic junto a dos extrabajadores de la firma. Levantaron el importante fondo y crearon una plataforma de IA que busca cambiar la forma en que los grandes laboratorios desarrollan nuevos fármacos.

Incluso el inicio de Perceptic tiene puntos de contacto con el arribo a Palantir. «Al llegar a Palo Alto, me fueron a buscar de la empresa y su política llevarte a vivir esa semana con un compañero de cuarto que también ingresa. Era Tilman Flock, actual CEO de Perceptic», reveló.

Copes confiesa que nunca soñó con trabajar en una tecnológica ni con emigrar. Incluso, cuenta que cuando conoció a Flock le dio «el síndrome del impostor más grande porque él venía de estar en el equipo que luego ganó el premio Nobel».

En Montevideo, el uruguayo creció entre puestos de ferias donde trabajaban sus padres. A los 12 creó de forma autodidacta, aprendiendo por Internet, un videojuego que superó los 20.000 usuarios en Latinoamérica. «De chico, no me gustaba jugar videojuegos, me gustaba hacerlos. Era muy curioso, en casa abría todas las cosas para ver cómo funcionaban. Al juego le puse publicidad y al mes de lanzarlo, llegó una carta de Google diciendo que gané US$ 200. Ahí decidí que estudiaría ingeniería», explicó.

Hoy sigue creando, ya no juegos, sino soluciones de IA con impacto global.

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