Niño asesinado durante picadas era uno de los objetivos; se trató de una venganza por el quíntuple homicidio

Los agresores pasaron varias veces para identificar a sus blancos y usaron armas modificadas; tres de las víctimas eran de apellido Puglia y estaban vinculadas a una banda narco.

Operativo policial tras ataque a balazos en el Parque Rodó.
Operativo policial tras ataque a balazos en el Parque Rodó.
Foto: Darwin Borrelli

Uno de los blancos del ataque tenía 12 años. Estaba entre las más de 200 motos y autos reunidos para correr picadas en las canteras del Parque Rodó. Los agresores pasaron más de una vez por el lugar hasta conocer dónde estaban las personas a quienes buscaban. Cuando estuvieron seguros, abrieron fuego.

El niño, hijo de uno de los referentes del grupo Los Puglia, murió poco después. Era viernes, exactamente dos semanas después de que tres hijos de una integrante de la familia Suárez fueran asesinados junto con otras dos personas en el barrio El Monarca. Para los investigadores, ambos episodios están unidos por una represalia bajo la lógica de “hijo por hijo”.

La principal hipótesis apunta al entorno de Los Suárez y al rencor que dejó el quíntuple homicidio del 10 de julio. Fuentes policiales dijeron a El País que los atacantes pretendían matar a cinco personas, la misma cantidad que en aquella masacre, pero no lo consiguieron.

La conexión entre ambos casos es hasta ahora una línea de investigación, aunque es la que ha tomado más fuerza. Todavía no hay imputaciones que permitan atribuir el ataque de las canteras a Los Suárez o sus aliados, así como tampoco están identificados los autores.

El primer llamado al 911 se produjo sobre las 01:20 de la madrugada de ayer. Quien se comunicó con la Policía alertó sobre una "aglomeración de motos y autos" y de disparos en las inmediaciones del Teatro de Verano, frente al Paseo de los Pescadores.

Cuando los efectivos llegaron encontraron a más de 200 vehículos que comenzaban a abandonar el lugar. Algunos de los presentes arrojaron piedras contra los móviles policiales, "lo que dificultó la preservación inmediata de la escena", según consta en el parte policial del caso.

Para entonces, los heridos ya estaban siendo trasladados en vehículos particulares hacia distintos centros de salud. El niño de 12 años ingresó al Hospital Pasteur con un disparo en el pecho y su fallecimiento fue constatado media hora después.

Oficialmente fueron informados otros cinco heridos de bala, de 14, 22, 26, 30 y 54 años. El adolescente recibió impactos en el pecho y en una pierna y debió ser operado. Los hombres de 22 y 26 años fueron reportados inicialmente en estado grave, aunque continúan con vida.

El niño asesinado, el adolescente de 14 años y el joven de 22 son familiares y llevan el apellido Puglia. Los Puglia son un grupo criminal de Villa Española que está en el negocio del microtráfico de drogas hace más de diez años.

A los cinco heridos contabilizados oficialmente se sumaron otros dos hombres que llegaron durante la madrugada a una mutualista. Uno tenía una herida de bala y el otro una lesión en el cuello. Ambos se retiraron sin el alta médica y antes de que la Policía pudiera interrogarlos.

Fuentes de la investigación confirmaron a El País que los dos estuvieron involucrados en el episodio y manejan que podrían haber formado parte del grupo agresor. Uno de ellos se apellida Suárez. Se presume que la banda que utiliza este apellido fue la atacante.

Armas modificadas y una moto abandonada

Videos grabados por asistentes registraron la secuencia de detonaciones. Testigos declararon inicialmente que una moto pasó frente a la concentración de personas y desde allí se efectuaron varios disparos. Los investigadores intentan determinar cuántas personas participaron y qué vehículos utilizaron.

Las fuentes consultadas sostienen que los tiradores usaron armas modificadas para aumentar su capacidad de fuego.

En Rambla Presidente Wilson y Cachón fue localizada una moto de alta cilindrada, sin matrícula y con impactos de bala. En ese punto también se recogieron vainas calibre 9 milímetros.

Policía Científica trabajó durante la madrugada y gran parte de la mañana en las canteras. También fueron periciados los vehículos utilizados para trasladar a las víctimas y se comenzaron a analizar las grabaciones de los asistentes y las cámaras de la zona.

Operativo de la Policía Científica tras balacera en el Parque Rodó que terminó con un niño muerto.
Operativo de la Policía Científica tras balacera en el Parque Rodó que terminó con un niño muerto.
Foto: Darwin Borrelli

Picadas convocadas por Facebook

Las picadas no fueron el origen del conflicto, pero sí le dieron el escenario. Las concentraciones de motos y autos en las canteras se convocan y coordinan a través de redes sociales. Fuentes policiales mencionaron a "Canteras ATR" como uno de estos grupos.

Pero por esos canales no solo se informa día y hora de los encuentros. Los participantes también se comunican en tiempo real sobre dónde se encuentran los policías, qué controles están desplegados y hacia dónde se dirigen los móviles. Esto permite cambiar los puntos de encuentro o dispersarse antes de la llegada de los agentes.

Según la reconstrucción policial, los agresores obtuvieron información de que sus objetivos estaban entre quienes habían concurrido a las canteras del Parque Rodó. Pasaron por el lugar hasta reconocerlos y luego regresaron para disparar.

El ataque ocurrió en la calle paralela a la rambla ubicada detrás del Teatro de Verano, un espacio utilizado durante el día por academias de conducir. Esa madrugada no había un operativo policial ni municipal contra las picadas.

La hipótesis de “hijo por hijo”

Los Puglia son señalados por la Policía como un grupo criminal originado en Villa Española y vinculado históricamente con Los Albín. Ambos mantienen desde hace años un enfrentamiento con Los Suárez por el control de la venta de drogas en distintos puntos de ese barrio.

El episodio más reciente de esa disputa ocurrió el viernes 10 de julio en una casa de El Monarca. Hombres armados ingresaron sobre las 7:30 y asesinaron a cinco personas. Entre ellas estaban tres hijos de Carina Suárez (la señalada como cabecilla de la familia), un hombre de 28 años y dos hermanos gemelos de 18. También murieron una mujer y una adolescente de 14 años (madre e hija).

Dos semanas después, uno de los asesinados fue el hijo de un hombre identificado por los investigadores como referente de Los Puglia. Los investigadores creen que los tiradores fueron directamente contra el menor y que no quedó accidentalmente en medio de una balacera.

Fuentes policiales describen el funcionamiento de estos ataques como una modalidad de "sicariato" en la que las organizaciones recurren a aliados o reclutan personas para disparar contra sus rivales. Según las fuentes del caso, en este ambiente se ofrecen cerca de $ 60.000 por homicidio.

“Agarran a cualquiera y le dicen que vaya a tirar”, resumió uno de los informantes. En el caso de las canteras todavía no está confirmado que haya mediado un pago ni quién habría contratado a los atacantes. Una de las dificultades es que Los Suárez cuentan con varios grupos aliados, por lo que los ejecutores no necesariamente pertenecen al núcleo principal de la organización.

Además

Orsi respaldó a Negro y la oposición cuestionó al gobierno

El presidente Yamandú Orsi calificó el homicidio del niño como “horrendo” y sostuvo que ante el avance de las organizaciones criminales “hay que apretar cada vez más”. También volvió a respaldar al ministro del Interior, Carlos Negro, y a la Policía.

“Cuando más duro se hace el enfrentamiento con las bandas criminales, más respaldo a la Policía y al Ministerio”, afirmó el mandatario.

El intendente de Montevideo, Mario Bergara, dijo que habló con el jefe de Policía, Alfredo Clavijo, quien le transmitió que el ataque fue una represalia por el quíntuple homicidio.

“El desencadenante de los hechos trágicos no fue la picada en sí misma, fue un conflicto entre clanes familiares”, afirmó Bergara. Según relató, los atacantes supieron que integrantes del grupo rival estaban en la concentración y se dirigieron hacia allí.

El intendente señaló que durante el último año se realizaron más de 260 operativos contra picadas en Montevideo y que 63 fueron en las canteras del Parque Rodó, aunque reconoció que en el momento del ataque no había un procedimiento desplegado.

Desde la oposición, el senador nacionalista Javier García reclamó que Orsi tome decisiones y sostuvo que Uruguay se dirige hacia un “Estado fallido en seguridad”. La senadora Graciela Bianchi definió la situación como la de “un país roto”, mientras que la dirigente colorada María Eugenia Rosselló afirmó que la muerte de un niño durante una balacera representa un "fracaso del Estado en su deber de proteger la vida".

El exministro del Interior Nicolás Martinelli dijo a El País que "si no hay un cambio de conducción lamentablemente es probable que la violencia siga escalando".

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