Mariana Font vive hace 24 años en España, pero con su literatura también habita un Uruguay hecho de memoria

Radicada en un pueblo de cien habitantes del Pirineo catalán, la escritora uruguaya presentó en Montevideo “Autoreverse”, un libro que tardó una década en publicarse y que expone sin miedo sus costuras.

Mariana Font
La escritora Mariana Font.
Foto: Leonardo Mainé

Es 1° de mayo y la escritora uruguaya Mariana Font aterriza en la ciudad que lleva 24 años sin habitar de manera fija, pero que no ha dejado de vivir en su escritura. Viene del Pirineo catalán, de un pueblo de cien habitantes, y la Montevideo que tiene presente es la de la memoria: una que no necesariamente coincide con la de hoy, con sus nuevas fachadas y los barrios que cambiaron de cara, sino con la que se sedimentó en ella antes de irse.

“Cuando me dijeron que teníamos cita para la entrevista en Cinemateca yo pregunté ‘¿en cuál?’”, dice, y se ríe en charla con Domingo. “Me di cuenta de que mi Uruguay es vintage”.

El pasado jueves 7 de mayo presentó en Montevideo Autoreverse, su primer libro publicado aquí, editado por Estuario. El título funciona como una metáfora potente en un libro de autoficción que revisita el pasado: es un ejercicio de volver sobre sí misma. “Me gusta que sea una sola palabra, y una palabra que en cualquier idioma se dice igual. Salió de la función del tocacasete, y después fui viendo todos los niveles de simbolismo que tiene y me encantó”, cuenta la escritora.

El largo camino de un libro

Autoreverse (con 180 páginas y un costo aproximado de $ 590) tiene, según su propia cuenta, unos 10 años de gestación. Reúne relatos y una novela corta que Font autoeditó en 2016 a través de un micromecenazgo. Editó 300 ejemplares que distribuyó ella misma, sin reseñas ni prensa, como lo que describe con cierto orgullo como “un gesto punk”. “Era como decir: yo creo en mi libro, lo voy a autoeditar. Me saqué las ganas”.

Pero el libro siguió vivo. Años después, una editorial española la contactó tras leer sus cuentos en una revista, y Autoreverse salió en España en 2024. Se agotó la primera edición. Salió una segunda. Y entonces Estuario —con quien Font había tenido conversaciones previas sobre el mismo libro, interrumpidas por la pandemia y por la vida—, dijo que era el momento. Ella está contenta de que las cosas hayan ocurrido en este orden. “Para mí, que salga en Uruguay es cerrar un círculo importante, porque la mayoría de los relatos van y vienen, pero mi imaginario, mi lengua, todo es de acá”.

El libro tiene una voz muy particular: se expone, se corrige, vuelve atrás, interrumpe la ficción para hablar del proceso, se pregunta qué puede pasar, dialoga consigo misma. “Como que se le ven las costuras al artefacto”, dice Font, que al principio llegó a cuestionarse si eso era menos literario. Después entendió que no, que esa es, sencillamente, su voz y su forma de habitarla. “Es marca Mariana”.

El humor que aparece en su escritura, también es un compañero de ruta. “No tenés por qué ser menos profundo por incluir humor en un cuento. Sí que en algún momento de mi vida usé el humor como coraza, como protección. Creo que en algunas crónicas o columnas que escribí cuando estaba en el máster en creación literaria, me estaba situando en el lugar de la graciosa de la clase. Eso tampoco me gusta y en la ficción no lo hago”, comenta.

Autoreverse Tapa
Autoreverse es el primer ibro de Mariana Font publicado en Uruguay.
Foto: Estuario

Escritora del entrelugar

Font nació en Montevideo. A los 17 años se fue becada a hacer el bachillerato en Canadá. Volvió, vivió un tiempo acá, se fue a México un año, volvió, empezó traducción, empezó filosofía, y finalmente emigró a los 24 a Barcelona, donde estudió traducción e interpretación. Después conoció al padre de su hija mayor —un español del Pirineo que había vuelto a su montaña— y se fue con él. Lleva 24 años viviendo en España, la mayoría en ese pequeño pueblo.

Todo eso, inevitablemente, está en el libro. Pero no de la manera obvia. “El territorio de la infancia es el material por excelencia de la literatura”, cita de una fuente que no recuerda con precisión. “No porque escribas de tu infancia, sino porque es la época en que estabas receptivo, todo el mundo era nuevo, y todos los inputs que mamaste en esa época son los que conforman tu imaginario, tu manera de imaginar, y tu lengua también”, sostiene.

Font dice que el idioma en que piensa y siente es el español de un Uruguay de hace unos años. Mantener esa lengua viva tiene su costo y su ritual.

Escribe de noche, cuando sus hijas se van a dormir. Enseña español e inglés, y reconoce que cuantas más clases da, menos escribe: no solo por el tiempo, sino porque la energía creativa se vuelca hacia otro lado. La novela que integra Autoreverse la escribió antes de ser profesora. Los cuentos, en cambio, se escribieron en los márgenes, en los lapsos, y quizás por eso el formato breve le resultó tan natural.

Para mí, que salga en Uruguay es cerrar un círculo importante, porque la mayoría de los relatos van y vienen, pero mi imaginario, mi lengua, todo es de acá.

La memoria como ficción

Si hay un tema que atraviesa el libro de manera obsesiva, es la memoria. No la memoria como archivo fiel, sino como territorio resbaladizo y de disputa interna. “La memoria es siempre inevitablemente una ficción porque siempre es un relato”, dice. “Y ese relato va cambiando según las diferentes personas que participaron en algo, o según vos misma si lo recordás ahora o dentro de 10 años”. Para Font eso es maravilloso. Que no haya una verdad única. Que recordar sea también, siempre, inventar un poco.

Eso explica también su relación con la autoficción, ese género que parece transparente y en realidad está lleno de desvíos. “Todos los escritores maman de sus propias experiencias. En la autoficción parece que hay menos distancia, pero en realidad hay mucha distorsión”, afirma.

Mariana Font
En 2027 el libro será editado en inglés, lanzado en Estados Unidos y en Reino Unido.
Foto: Leonardo Mainé

Sobre volver a Uruguay y las sensaciones que la acompañan cada vez que regresa, parafrasea a Joseph Conrad: “Él dice que, aunque estés afuera triunfando o luchando, inevitablemente cuando regresás a tu lugar de origen sentís que vas a rendir cuentas. Eso me pasaba antes con Uruguay. Pero, como dirían los españoles, le di vuelta al jamón. Cosas que antes me pesaban, ahora no”.

Esta vez vino a ver a su madre, a estar con su hermana, con sus sobrinas, con las pocas amigas que sobrevivieron a dos décadas y media de distancia. A caminar por una ciudad que la sorprende y la fascina como si fuera de otra persona. Y a presentar un libro que tardó 10 años en llegar a la tierra que lo imaginó.

Autoreverse va a salir traducido al inglés en 2027. Mientras tanto, ya está dando vueltas en su cabeza algo nuevo: tres relatos que se cruzan, una forma diferente a lo que hizo hasta ahora. Todavía muy incipiente, pero el casete sigue girando.

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