Por qué cuesta recordar información a partir de los 50 años, según un estudio de la Universidad de Nueva York

Investigación en la revista Nature explica cómo influye la glucosa en la pérdida de memoria y qué rol cumple el metabolismo, el alzheimer y la diabetes tipo 2.

Hombre inteligente pensando
Hombre inteligente pensando.
Foto: Freepik.

A medida que pasan los años, recordar información nueva puede volverse más difícil, y la ciencia empieza a entender mejor por qué sucede. Investigaciones recientes difundidas en la revista científica Nature señalan que la memoria depende en gran parte de la energía disponible en el cerebro, especialmente de cómo el organismo administra la glucosa durante los procesos de aprendizaje.

Los estudios, desarrollados por investigadores de la Universidad de Nueva York, analizaron el funcionamiento del hipocampo, una estructura cerebral fundamental para formar y almacenar recuerdos. Los especialistas observaron que, cuando una persona aprende algo o realiza un esfuerzo mental importante, el cerebro incrementa su actividad y demanda una mayor cantidad de energía.

Según los investigadores, unos minutos después de incorporar información nueva se produce una disminución en los niveles de glucosa del organismo, lo que refleja que el cerebro está utilizando ese recurso para consolidar recuerdos en la memoria de largo plazo. Cuando ese suministro energético no funciona de manera adecuada, la capacidad para retener información reciente puede verse afectada.

Por qué la memoria cambia con la edad

Los especialistas relacionan este fenómeno con dos procesos frecuentes durante el envejecimiento: el deterioro progresivo del hipocampo y el llamado declive cognitivo, que incluye dificultades de memoria, atención y velocidad mental.

Las investigaciones indican que estos cambios suelen estar acompañados por alteraciones metabólicas, especialmente problemas vinculados con la regulación de la glucosa. Esto ayudaría a explicar por qué muchas personas comienzan a notar fallas de memoria o más dificultad para aprender contenidos nuevos después de los 50 años.

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Mujer mayor intenta recordar algo.
Foto: Canva.

Los estudios también detectaron que este mecanismo energético aparece alterado en personas con enfermedad de Alzheimer y diabetes tipo 2. Según los científicos, la desconexión entre el metabolismo y las áreas cerebrales responsables de la memoria podría favorecer el desarrollo de ambas enfermedades.

Sin embargo, los expertos aclaran que estos hallazgos no significan que consumir más azúcar mejore la memoria. Por el contrario, la recomendación apunta a mantener un equilibrio metabólico saludable mediante hábitos que favorezcan el funcionamiento cerebral.

Mujer diabética mide sus niveles de glucosa en sangre
Mujer diabética mide sus niveles de glucosa en sangre.
Foto: Freepik.

Qué hábitos ayudan a proteger la memoria

Los especialistas destacan que la salud cognitiva depende de varios factores combinados. Entre las recomendaciones más frecuentes aparecen:

  • Mantener una alimentación equilibrada.
  • Realizar actividad física de forma regular.
  • Dormir bien y evitar el estrés crónico.
  • Controlar enfermedades metabólicas como diabetes o hipertensión.
  • Estimular el cerebro con lectura, aprendizaje y actividades cognitivas.

Los investigadores sostienen que entender cómo el cerebro utiliza la energía podría abrir nuevas estrategias para prevenir el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento y mejorar la calidad de vida en la adultez mayor.

Con base en El Tiempo/GDA

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