La distensión de la vena yugular, también conocida como ingurgitación yugular, es un signo clínico visible y no doloroso que puede ayudar a detectar de forma temprana la insuficiencia cardíaca y otros trastornos circulatorios de gravedad. El cardiólogo Aurelio Rojas subraya la importancia de prestar atención a este signo físico, ya que puede orientar hacia un diagnóstico precoz y permitir una intervención oportuna.
Según explica la Cleveland Clinic, las venas yugulares cumplen un rol central en el sistema circulatorio, ya que “transportan la sangre desde la cabeza, descienden por el cuello y llegan hasta la parte superior del pecho”. Existen dos pares principales: la vena yugular interna y la vena yugular externa, y la dilatación puede presentarse en cualquiera de ellas.
“Cuando el corazón no funciona correctamente, esta vena se dilata y se observa como un cordón grueso y prominente, especialmente en el lado derecho del cuello”, explicó el especialista a través de sus redes sociales. Rojas recomienda considerar esta observación cuando las venas del cuello se ven anormalmente hinchadas o cuando aparecen síntomas como dificultad para respirar al acostarse, hinchazón en piernas, tobillos o abdomen, y cansancio extremo.
Para realizar una revisión orientativa, el especialista sugiere:
- Sentarse o acostarse semiincorporado, apoyado con almohadas (ni completamente acostado ni totalmente erguido).
- Girar levemente la cabeza hacia la izquierda.
- Observar la zona comprendida entre la clavícula y la mandíbula.
- Iluminar el cuello con luz natural o con una linterna.
- Detectar si aparece una vena prominente que late al ritmo del corazón.
De acuerdo con el cardiólogo, un hallazgo normal es que la vena sea apenas visible, con un pulso leve en la parte superior del cuello que desaparece al respirar profundo o al cambiar de posición. En cambio, si la vena se mantiene muy marcada, llena, no colapsa al inhalar profundamente y se observa como un cordón incluso en reposo, puede tratarse de una señal de alerta que requiere evaluación médica.
“No se trata de autodiagnosticarse, pero reconocer este signo a tiempo puede marcar la diferencia”, concluyó Rojas. “Si aparecen otros síntomas, lo indicado es consultar cuanto antes con un médico de cabecera o un cardiólogo. La prevención siempre es clave”.
Con base en El Tiempo/GDA
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