Esclerosis múltiple: qué es, cuáles son sus tipos y por qué el sistema inmunitario ataca los nervios

Una clínica especializada detalla los síntomas, causas y factores de riesgo de esta enfermedad crónica que afecta la comunicación entre el cerebro y el cuerpo.

Personal médico ayuda a un paciente con dificultades para caminar.
Personal médico ayuda a un paciente con dificultades para caminar.
Foto: Canva.

La esclerosis múltiple es una enfermedad crónica que provoca la rotura de la cubierta protectora de los nervios, conocida como mielina, e interrumpe la comunicación entre el cerebro y el resto del cuerpo, según explica un artículo publicado por la Clínica Mayo en su sitio web.

El sistema inmunitario ataca por error esta vaina protectora de las fibras nerviosas, lo que puede generar entumecimiento, debilidad, problemas para caminar y cambios en la visión, entre otros síntomas. Con el tiempo, esta afección puede provocar deterioro o daño permanente en las fibras nerviosas.

Según explica la institución médica, los síntomas y la evolución de la enfermedad varían mucho de una persona a otra, dependiendo de la ubicación y la gravedad del daño en el sistema nervioso. Algunos pacientes pierden la capacidad de caminar o moverse por sí mismos, mientras que otros atraviesan largos períodos sin nuevos síntomas, llamados remisión.

Actualmente, la esclerosis múltiple no tiene cura, aunque existen tratamientos que ayudan a acelerar la recuperación tras las crisis, modificar el curso de la enfermedad y controlar sus manifestaciones.

Personal médico acompañando a paciente con problemas para movilizarse.
Personal médico acompañando a paciente con problemas para movilizarse.
Foto: Canva.

Cuáles son los tipos de esclerosis múltiple y cómo se divide

A diferencia de otras afecciones que se clasifican en etapas, la esclerosis múltiple se divide en tipos según la progresión de los síntomas y la frecuencia de las recaídas. El más frecuente es el tipo con recaídas y mejorías, que afecta a la mayoría de los pacientes: presentan síntomas nuevos durante días o semanas que luego mejoran parcial o totalmente, seguidos de períodos de remisión que pueden durar meses o incluso años.

Entre el 20 % y el 40 % de las personas con este tipo pueden desarrollar, con el tiempo, una progresión constante de los síntomas, lo que se conoce como esclerosis múltiple secundaria progresiva. Este proceso, con o sin períodos de remisión, puede ocurrir entre 10 y 40 años después del inicio de la enfermedad y suele traducirse en problemas de movimiento y para caminar, con una velocidad de avance que varía enormemente entre pacientes.

Existe además la esclerosis múltiple primaria progresiva, en la que los síntomas avanzan de forma gradual y constante sin recaídas.

La Clínica Mayo también menciona el síndrome clínico aislado, que refiere al primer episodio de una enfermedad que afecta la mielina y que, tras más estudios, puede confirmarse o no como esclerosis múltiple, y el síndrome radiológico aislado, que describe hallazgos en resonancias magnéticas compatibles con la enfermedad en personas sin síntomas clásicos.

Qué causas y factores de riesgo tiene la esclerosis múltiple

La causa exacta de la esclerosis múltiple se desconoce, aunque se considera una enfermedad de origen inmunitario en la que el cuerpo ataca sus propios tejidos, en este caso la mielina que recubre las fibras nerviosas del cerebro y la médula espinal. Los especialistas comparan esta sustancia grasa con el aislamiento que recubre los cables eléctricos: cuando se daña y la fibra nerviosa queda expuesta, los mensajes que viajan por ella se vuelven más lentos o se interrumpen.

Entre los factores que pueden aumentar el riesgo de padecerla, la institución señala la edad, ya que es más común entre los 20 y los 40 años, el sexo, debido a que las mujeres tienen entre 2 y 3 veces más probabilidades que los hombres de desarrollar el tipo con recaídas y mejorías, y los antecedentes familiares.

Especialista analiza una tomografía computarizada cerebral (TAC).
Especialista analiza una tomografía computarizada cerebral (TAC).
Foto: Canva.

Entre las complicaciones que puede generar la enfermedad se incluyen trastornos del estado de ánimo como depresión y ansiedad, rigidez muscular o espasmos, debilidad grave o parálisis en brazos o piernas, problemas de vejiga, intestino o funcionalidad sexual, dificultades de concentración y memoria, y, en casos muy raros, convulsiones. La institución recomienda programar una consulta médica ante cualquier síntoma que genere preocupación.

Este contenido fue hecho con la asistencia de inteligencia artificial y verificado por un periodista de El País.

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