Por qué podés tener el colesterol alto sin sentir ningún síntoma y la edad clave para hacerte un análisis

Una persona puede sentirse perfectamente bien y tener el colesterol elevado. Expertos explican cómo detectarlo, a qué edad conviene controlar el perfil lipídico y qué factores pueden adelantar los controles.

Mantener el colesterol controlado permite evitar enfermedades cardiovasculares
Mantener el colesterol controlado permite evitar enfermedades cardiovasculares
Foto: Freepik

El colesterol alto puede permanecer durante años sin provocar síntomas visibles. Sin embargo, una concentración elevada de colesterol LDL, conocido popularmente como “colesterol malo”, puede favorecer de manera progresiva el desarrollo de arteriosclerosis, un proceso que afecta las paredes de las arterias y aumenta el riesgo cardiovascular.

Javier García Fernández, integrante del Grupo de Trabajo de Lípidos y Riesgo Cardiovascular de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), señala que la única manera de conocer los niveles de colesterol es mediante un análisis de sangre. Además, advierte que en algunas personas la primera manifestación de la enfermedad puede ser directamente un infarto o un ictus.

Esto significa que una persona puede sentirse completamente bien y, al mismo tiempo, tener niveles elevados de colesterol LDL. "Tenemos estudios que desde hace más de 15 años nos dicen que aproximadamente la mitad de los adultos tiene el colesterol elevado, y casi la mitad de ellos lo desconoce", señala García Fernández.

¿Cómo saber si el colesterol está alto si no hay síntomas?

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Foto: Commons.

A diferencia de otras enfermedades que pueden generar señales perceptibles, el colesterol elevado suele ser asintomático. Por eso, la única forma de conocer con precisión los niveles es realizar un análisis de sangre.

Esta prueba permite obtener el llamado perfil lipídico, que incluye diferentes valores relacionados con las grasas presentes en la sangre y permite determinar, entre otros parámetros, la concentración de colesterol LDL.

El colesterol total representa la cantidad total de colesterol que circula por la sangre, mientras que el LDL tiene especial importancia a la hora de valorar el riesgo de enfermedad cardiovascular.

García Fernández define el LDL como "un factor causal de arterioesclerosis, es decir, un fenómeno por el que se deposita grasa en las paredes de las arterias de todo nuestro organismo". "Los estudios genéticos, los epidemiológicos y los ensayos clínicos apuntan en la misma dirección: el colesterol LDL causa arteriosclerosis, y reducirlo disminuye infartos e ictus de forma proporcional a cuánto se reduce y durante cuánto tiempo se mantiene descendido", añade.

El colesterol LDL puede acumular sus efectos durante años

El resultado de una única analítica no permite explicar por sí solo todo el riesgo cardiovascular. También importa cuánto tiempo permanece una persona expuesta a niveles elevados de LDL. La exposición acumulada al colesterol LDL puede favorecer el desarrollo progresivo de la arteriosclerosis durante años, incluso cuando la persona no presenta ninguna molestia.

"El daño no lo determina la cifra de un día concreto, sino la exposición acumulada. Es decir, la concentración de LDL multiplicada por los años que llevamos conviviendo con ella. Es un proceso silencioso y sumativo, muy parecido al del tabaco", advierte García Fernández.

Cuando aparecen manifestaciones como dolor en el pecho durante el esfuerzo, un infarto o un ictus, el proceso de arteriosclerosis puede llevar mucho tiempo desarrollándose. En determinados pacientes, incluso, el primer signo detectable puede ser directamente un evento cardiovascular.

¿A qué edad conviene hacerse un análisis de colesterol?

Consulta médica
Hombre en consulta médica con dolor en el pecho.
Foto: Freepik.

La frecuencia con la que conviene controlar el colesterol depende de las características y los factores de riesgo cardiovascular de cada persona. En adultos de la población general que no presentan factores de riesgo cardiovascular, García Fernández señala que las guías europeas de prevención cardiovascular recomiendan medir el perfil lipídico a partir de los 40 años en los hombres y desde los 50 años, o después de la menopausia, en las mujeres.

"Personalmente defiendo que todo adulto debería tener realizado al menos un perfil lipídico completo en algún momento de su vida", resalta el especialista.

Diabetes, hipertensión y antecedentes familiares pueden adelantar los controles

La presencia de determinados factores puede hacer necesario comenzar antes con los controles de colesterol o realizarlos con mayor frecuencia. Entre las situaciones que deben tenerse en cuenta aparecen la diabetes, la hipertensión arterial, la obesidad, la enfermedad renal, el tabaquismo y las enfermedades inflamatorias crónicas.

También es importante considerar los antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular, especialmente cuando se produjeron a edades tempranas. En este sentido, se consideran especialmente relevantes los antecedentes de infarto o ictus antes de los 55 años en los hombres y de los 65 años en las mujeres, así como los antecedentes familiares de colesterol muy elevado.

Dieta y ejercicio: cuánto pueden ayudar a reducir el colesterol LDL

Ejercicios fuerza adultos mayores.jpg
Foto: Pexels.

Tener un determinado nivel de colesterol no significa automáticamente que una persona necesite comenzar un tratamiento farmacológico. La decisión depende de una evaluación más amplia que incluye el riesgo cardiovascular global.

Una misma concentración de LDL puede tener implicaciones diferentes según la edad y la presencia de otros factores de riesgo. No es lo mismo una persona joven sin antecedentes cardiovasculares que alguien con diabetes o que ya haya sufrido un infarto o un ictus.

"Una misma cifra puede resultar perfectamente asumible en alguien joven y sin otros factores de riesgo, e inaceptable en un paciente con diabetes, o que ya haya presentado un infarto o un ictus. Por eso, lo primero no es mirar el número, sino calcular el riesgo cardiovascular con las herramientas que disponemos", explica.

La alimentación saludable y equilibrada y la práctica habitual de ejercicio físico constituyen una parte fundamental del abordaje del colesterol elevado, incluso cuando una persona necesita además medicación.

Sin embargo, los cambios en el estilo de vida no siempre consiguen reducir el colesterol LDL hasta los niveles necesarios. Cuando se requiere una disminución importante, el profesional de la salud puede valorar otras estrategias, incluido el tratamiento farmacológico, de acuerdo con el riesgo cardiovascular individual.

La principal dificultad del colesterol elevado es precisamente su carácter silencioso: sentirse bien no significa necesariamente tener niveles saludables de colesterol. Por eso, los controles mediante análisis de sangre permiten detectar una alteración que puede estar avanzando sin producir síntomas y valorar, junto con otros factores, el riesgo cardiovascular de cada persona.

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