Por qué la obesidad es un problema metabólico y no de falta de voluntad según la ciencia

La gastroenteróloga Vanina Farías explica la dimensión biológica de la obesidad, la influencia de la epigenética y por qué medicamentos como Ozempic no deben verse como un atajo.

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Foto: Freepik.

Los kilos de más en nuestros cuerpos —incluso cuando estos sean unos pocos desplegados en torno a la cintura— pasaron de ser una marca de buen pasar económico y social a un estigma. Uno que ha probado ser extraordinariamente resiliente, en gran parte porque tiene una connotación moral: quien es “gordo” lo es porque le falta fuerza de voluntad, porque carece de disciplina.

Hay cada vez más evidencia científica que prueba que la obesidad tiene poco que ver con la gula o la falta de disciplina. En una charla auspiciada por la empresa farmacéutica de origen argentino Adium, la gastronteróloga Vanina Farías —especializada justamente en obesidad— se refirió al tema como uno de “salud metabólica”.

Farías ofreció una posible definición de la obesidad: una enfermedad multifactorialcrónicarecurrente y no transmisible, caracterizada por una acumulación anormal y/o excesiva de grasa corporal.

Esa acumulación excesiva acarrea múltiples consecuencias negativas para la salud (Farías habló de múltiples cobmorbilidades y enfermedades). Y no es un tema baladí: en no mucho tiempo, uno de cada ocho adultos en el mundo tendrá sobrepeso u obesidad (los datos más recientes, de 2022, indican que 890 millones de adultos estaban en esa situación), lo cual pondrá al sistema de salud frente a importantes desafíos.

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Foto: Unsplash.

En Uruguay y de acuerdo a datos del Ministerio de Salud Pública siete de cada diez adultos tienen sobrepeso u obesidad. Entre niños y adolescentes, los indicadores también preocupan: 40 % de los escolares tiene exceso de peso, y uno de cada tres adolescentes presenta sobrepeso.

Entonces, ¿qué hacer? En primer lugar debe reconocerse que se trata de una enfermedad. De acuerdo a Farías, comprender esto es un auspicioso paso hacia posibles soluciones. “El estigma social muchas veces aleja al paciente de la consulta médica”, sostuvo.

Un enfoque centrado en la salud metabólica conlleva a considerar medidas de prevención, como por ejemplo una alimentación que no favorezca ni la acumulación de grasas o azúcares. En ese sentido, las políticas públicas que se han implementado en Uruguay —como la del etiquetado frontal con octógonos— forman parte de esa intención preventiva y creadora de conciencia.

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Vanina Farías.
Foto: Adium.

"Todos los cambios de hábitos que se vayan haciendo en el camino son más importantes que cuánto se movió la balanza" — Vanina Farías, gastronterólga especializada en obesidad.

La influencia del entorno y la realidad social

El énfasis que se pone en comunicar la importancia de una alimentación equilibrada y saludable, también se pone en transmitir las ventajas de mantener un régimen de ejercicios físicos que contribuyan a la salud cardiovascular. Pero como también señaló la especialista argentina en su exposición, eso es insuficiente: “Antes nos centrábamos en la ingesta y el ejercicio: comer menos, moverse más y listo; ecuación resuelta”.

Woman with overweight doing exercises on a sports field
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Foto: Freepik.

Porque muy poca gente vive en una burbuja. Como señaló Farías, “también influye mucho el entorno, la familia, la situación social. Muchas veces pacientes nos dicen: ‘No puedo salir a caminar porque me da miedo’, por lo que significa la inseguridad en nuestras vidas. Todo termina influyendo en los hábitos de las personas y todo esto hay que tenerlo en cuenta a la hora de evaluar al paciente, para tener un tratamiento acorde. La genética, por otra parte, predispone, pero la epigenética es lo que da la susceptibilidad a todo el entorno a que se produzca o no la obesidad”.

Durante la exposición de Farías surgió la pregunta si los relativamente nuevos fármacos a los que actualmente mucha gente recurre para bajar de peso —Ozempic, Mounjaro y otros— no serían una suerte de “atajo” hacia una figura más delgada, una manera de llegar a un peso más saludable pero sin, digamos, “trabajar” para lograrlo.

La médica no lo vio así. De acuerdo a su saber, este tipo de fármacos son benéficos para pacientes con obesidad si hay una supervisión médica que acompaña a la persona durante el proceso de medicación.

Además, la experta recalcó que no es saludable obsesionarse con lo que indica la balanza: “Todos los cambios de hábitos que el paciente vaya haciendo en el camino son más importantes que cuánto se movió la balanza. Se sabe que la obesidad trae muchas comorbilidades y es cuestión de políticas de salud pública intentar prevenirla, en vez de actuar cuando ya se desarrolló”.

Por último, exhortó a los medios a tener en cuenta su manera de comunicar los temas relacionados a la obesidad de manera tal que no contribuyan a sostener o reforzar el ya mencionado estigma. “De nuevo: se trata de una enfermedad biológica que va más allá de comer menos y moverse más. Tiene que haber un enfoque multidisciplinario, porque tampoco podemos solamente dar fármacos”, concluyó.

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