El sobrepeso también afecta la vida sexual: experto explica sus efectos en hombres y mujeres

El sexólogo Fernando Rosero advierte que el exceso de peso altera vasos sanguíneos y hormonas sexuales, lo que puede provocar disfunción eréctil, disminución del deseo y problemas de lubricación.

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Foto: Freepik.

El sobrepeso y la obesidad no solo influyen en la imagen corporal o en el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas. También pueden afectar de manera directa la vida sexual de hombres y mujeres. Así lo señala el médico sexólogo Fernando Rosero, quien explica que esta condición tiene efectos biológicos, hormonales y vasculares que muchas veces pasan desapercibidos durante años.

Según el especialista, uno de los primeros impactos se relaciona con la autoestima. “Todo el mundo tiene claro que el sobrepeso y la obesidad afectan la autoestima, lo cual ya es una limitación absolutamente grande para que las personas no podamos tener una buena sexualidad”, afirma. Cuando una persona no se siente cómoda con su cuerpo, la intimidad puede verse afectada desde el inicio, ya sea evitando el encuentro sexual o viviéndolo con incomodidad.

Sin embargo, Rosero aclara que el problema más importante no es solo emocional, sino biológico. El sobrepeso y la obesidad están asociados a enfermedades metabólicas como colesterol alto, triglicéridos elevados, niveles altos de azúcar en sangre e hipertensión. Estas condiciones afectan el funcionamiento de los vasos sanguíneos, incluidos los del área genital, lo que interfiere con la respuesta sexual tanto en hombres como en mujeres.

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La obesidad es un desafío para la salud pública.
Foto: Flickr.

Además, el exceso de peso favorece la producción de radicales libres, sustancias que alteran el funcionamiento normal de los testículos y los ovarios. Esto puede dificultar la producción de hormonas sexuales como la testosterona, lo que termina afectando el deseo sexual y favoreciendo problemas físicos como la disfunción eréctil o la falta de lubricación vaginal.

Rosero presentó estas explicaciones durante una entrevista realizada en el marco de “Obesidad sin filtros”, un encuentro organizado en Bogotá por la farmacéutica Novo Nordisk en el que médicos de distintas especialidades abordaron mitos y realidades sobre la obesidad y su impacto en la salud.

De acuerdo con el especialista, la relación entre obesidad y sexualidad es más frecuente de lo que suele pensarse. “Ocho de cada diez personas que tienen obesidad van a tener, a corto, mediano o largo plazo, un problema con su sexualidad”, señala. En el caso del sobrepeso, estima que alrededor de la mitad de las personas experimenta algún tipo de dificultad.

Entre los problemas más comunes, Rosero identifica tres principales. En los hombres, el más frecuente es la disfunción eréctil, es decir, la dificultad para lograr o mantener la erección. También se presentan alteraciones en el deseo sexual y problemas de eyaculación. En las mujeres, los efectos suelen manifestarse como disminución del deseo, dificultades en la lubricación vaginal y dolor durante las relaciones sexuales.

“El hombre consulta más por disfunción eréctil y en la mujer lo más frecuente es la disminución del deseo”, explica el médico, quien aclara que estos problemas comparten un origen biológico relacionado con el exceso de peso y las enfermedades asociadas.

El especialista también advierte que el tratamiento no se limita al uso de medicamentos. Según explica, el abordaje debe ser integral y contemplar tres aspectos principales: tratar el sobrepeso u obesidad, controlar las enfermedades asociadas y, finalmente, abordar el problema sexual específico, que puede incluir medicamentos, terapias hormonales o tratamientos personalizados.

Otro obstáculo importante es que la sexualidad todavía se aborda poco en la consulta médica. Rosero señala que, de cada 100 profesionales de la salud, solo el 4 % habla del tema de forma habitual, el 21 % lo menciona ocasionalmente y el 70 % nunca lo aborda. Por esa razón, muchos pacientes tampoco se animan a plantearlo.

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Imagen: Grok.

Como consecuencia, las consultas suelen demorarse varios años. Según explica el especialista, un paciente puede tardar alrededor de cinco años en decidirse a consultar por un problema sexual. Si la respuesta médica no es adecuada, pueden pasar hasta tres años más antes de buscar ayuda nuevamente, lo que da un promedio de ocho años.

Rosero subraya además que la mayoría de las disfunciones sexuales no tiene origen psicológico. En muchos casos están relacionadas con enfermedades crónicas, medicamentos, edad, cirugías o hábitos de vida. Estos factores explican entre el 80 % y el 90 % de los casos.

En el caso de las mujeres, el problema puede generar un círculo difícil de romper. Si el deseo disminuye, es más probable que aparezca dolor durante las relaciones por falta de lubricación. Esto dificulta llegar al orgasmo y puede reducir aún más el interés por la actividad sexual.

“El tiempo es el mejor aliado y el peor enemigo”, concluye el especialista. Consultar a tiempo permite abordar el problema con mayor facilidad, mientras que dejarlo pasar puede hacer que la situación sea más compleja de tratar.

En base a El Tiempo/GDA

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